Los elefantes de Mitt Romney

Los elefantes de Mitt Romney

notitle
31 de agosto 2012 , 06:42 p. m.

Nueva York. Aunque son los días de la convención republicana, los elefantes -el símbolo del Glorioso y Viejo Partido, como lo llaman aquí- no han dejado que Mitt Romney, el republicano que aspira a quitarle la Casa Blanca a Barack Obama, brille con luz propia, en la época en que tendría que ser el gran protagonista de las tierras del Tío Sam.

Para comenzar, la madre naturaleza no le ha ayudado mucho. El huracán Isaac comenzó a rugir con furia la semana pasada en el Caribe, amenazando con azotar a Tampa, la sede de la convención republicana, motivo por el cual, no se hablaba mucho de economía y de empleos, sino de la llegada de Isaac y cuándo y dónde tocaría tierra.

Sin embargo, el gran elefante metido en el salón principal de Romney es el propio Partido Republicano, el cual es controlado por los extremistas del Tea Party, lo que ha obligado a que tanto él como otros candidatos moderados que aspiran al Congreso abandonen posiciones sensatas frente al déficit presupuestal que encara la nación; el futuro de programas claves como el Seguro Social y el Medicare; así como el aborto, para tomar posiciones radicales de derecha que disgustan mucho a los independientes y a las mujeres -los dos grupos que Romney tiene que conquistar para ganar la contienda de noviembre-, pero no tenían otra alternativa para conseguir la nominación.

Otro elefante es que Romney no ha podido presentarse como "un hombre que se desenvuelve mucho mejor resolviendo problemas", tal como lo describen en su libro 'El Romney real' los escritores Michael Kranish y Scott Helms, citando su trabajo en su empresa Bain Capital, los Juegos Olímpicos de Salt Lake City y como gobernador de Massachusetts. Los analistas aúllan que su reforma del sistema de salud de ese estado es el modelo que inspiró a Obama para proponer la reforma de salud, llamada por los republicanos, el Obamacare. Esta reforma es rechazada en forma total por los extremistas republicanos, lo cual ha generado que el partido entero -incluyendo al propio Romney, su gestor- la rechace al unísono, dentro de la actual campaña presidencial.

Y no sólo eso. Romney tuvo que 'the pledge' -una especie de carta que firman todos los republicanos aspirantes a cualquier cargo-, en la que se comprometen a no aumentar los impuestos -aun a los más ricos-, a recortar los programas sociales y a no colaborar con los demócratas en ningún programa importante, so pena de enfrentar a los candidatos de ultraderecha del Tea Party, en la próxima campaña.

Pero quizá lo más importante es que Romney -quien no tenía el apoyo total de su partido- tuvo que escoger a Paul Ryan, el gran sacerdote del 'pledge', como su vicepresidente. Ryan quiere rebajar los impuestos de los ricos, de las grandes empresas y reformar el Seguro Social y el Medicare, lo que ha puesto otro problema para Romney, con los grupos de personas mayores educadas, que quieren un cambio en la economía.

Otro gran elefante es que, por lo que se ve por la televisión, la convención republicana -aun con las presentaciones estelares de Condoleezza Rice, la antigua secretaria de Estado de George W. Bush; Susana Martínez, la gobernadora de Nuevo México; el senador por Florida, Marco Rubio, y Ted Cruz, el futuro senador- es un desfile de hombres blancos y personas mayores.

La cosa es tan complicada para noviembre que el exvicepresidente Dan Quayle y el exgobernador de Nueva York George Pataki pregonan frente a las cámaras que "el Partido Republicano debe volver a ser el partido de la inclusión" y que hay que hacer algo para que los extremistas del Tea Party no obliguen al Partido Republicano a salirse de las políticas que caracterizan al grueso de la población estadounidense.

En cuanto a los hispanos, el grupo que va a decidir estas elecciones, se ve muy poco amigo de Romney, quien no sólo se opone a ayudar a los llamados Soñadores -aquellos jóvenes indocumentados que llegaron antes de los 16 años, menores de 30, que estén estudiando o en las fuerzas armadas, a quienes Obama les ha dado un apoyo para quedarse legalmente-, sino que ni siquiera ha mencionado a sus antepasados mexicanos, para no hablar de su frialdad e indiferencia frente a nuestros problemas y de su compromiso de oponerse a todo programa social que ayude a los más necesitados.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.