¿Aló? Embajadora Albán ¿Me pasa por favor a Julian Assange?

¿Aló? Embajadora Albán ¿Me pasa por favor a Julian Assange?

Crónica de una entrevista que no fue con el famoso creador del portal WikiLeaks.

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31 de agosto 2012 , 01:33 a. m.
Como soy ecuatoriana me han encomendado la tarea de conseguir una entrevista con el periodista Julian Assange, el fundador de WikiLeaks que se refugió en la embajada de mi país en Londres. Sin duda, ha sido una misión ardua.

Aquí, desde el otro lado del mundo y sentada en el escritorio de la redacción de eltiempo.com en Bogotá, de tanto marcar el teléfono para lograr comunicación con la embajada ecuatoriana, casi desaparecen los números pintados en las teclas.
 
He 'conversado' más con la señorita de la grabadora que con algún otro funcionario de esa representación diplomática, en las últimas semanas. Y aunque no se han visto los resultados, mis jefes me insisten: "Dale, tú puedes. Eres ecuatoriana. Te deberían responder".
 
"¿Aló? ¿Hello? ¿Mr. Assange, can you hear me?", Gritaba en mi interior. Yo sólo quería preguntarle: ¿Cómo se siente en territorio ecuatoriano? ¿Cómo lo han tratado en estos 72 días de estadía en la embajada?
 
Dolor de cabeza, ansiedad, estrés. ¡Quiero escribir esa crónica! ¡Quiero hablar con Assange!
 
"¿Aló? ¿Sí? Buenas tardes, señorita. ¿Me escucha bien? La llamo desde Bogotá, del periódico EL TIEMPO. Estamos muy interesados en conseguir una entrevista con el Señor Assange, ¿Usted me podría ayudar?",  le digo, con insistencia a una mujer que, después de varios intentos, atendió al teléfono.
 
"Mire -me contesta- llame mañana a partir de las 9:30, al siguiente número y ahí quizá puedan ayudarle".
 
"Ok -le digo-, muchas gracias". Colgué y pensé: 9:30 de la mañana, hora Londres, equivale 3:30 de la madrugada aquí en Colombia. No importa quiero conseguir esa entrevista.
 
A las 3:29 de la mañana del siguiente día suena la alarma. Me levanto. Me conecto a Skype y marco el número que me dio aquella señorita. "¿Aló? ¡Buenos días! Estoy llamado desde Colombia soy periodista de EL TIEMPO, pero soy ecuatoriana".
 
"Sí, sí -me responde- en qué le puedo colaborar" -dice con un acento raro, entre ecuatoriano y británico-.
 
"Quisiera saber cómo puedo acceder a una entrevista para hablar con el señor Assange o con algún funcionario de la embajada". 
 
"No señorita -contesta con voz alterada- nosotros tenemos prohibido dar declaraciones. Usted debe enviar un mail con la solicitud de entrevista y quedará en la lista de espera, de hecho EL TIEMPO forma, ya parte de esa lista".
 
"Pero señorita, sólo dígame, ¿Usted ha visto de cerca a Assange? ¿Ha hablado con él? Sólo eso cuénteme".
 
"Ya le dije que no podemos hablar, no podemos..."
 
"...Pero, ¿El señor Assange es simpático?" -insistía en mi misión de obtener algo de información.
Quería que me contara algo, pero no le saqué ni una sola palabra, excepto el "No"-.
 
A partir de esa hora no volví a conciliar el sueño. 
 
Más tarde ya en la redacción me acordé que tenía una prima en Londres, a la que claro, no le había hablado hace años, pero por mi desesperación de conseguir la crónica le escribí y le pedí que fuera mi 'espía'.
 
Le recomendé que visitara la sede diplomática, que entrara, y que se inventara un trámite y así pudiera ir a la embajada para 'pedir' información. Ella aceptó sin ningún tipo de reparo, porque familia es familia.
 
Melanie Garnier, mi prima, tiene 22 años es mitad ecuatoriana y mitad francesa, pero vive en Londres. Tomó el transporte público y se dirigió al prestigioso barrio Knightsbridge, donde se encuentra el edificio que alberga a Julian Assange.
 
Entró y habló con un hombre a quien preguntó sobre el trámite. La dejaron esperando. Otro funcionario apareció y ella aprovechó para preguntarle por Assange, pero no le dijo ni una sola palabra.
 
Después de unos minutos le pidieron que por favor se dirigiera al Consulado para el trámite. ¡Y no pudo conseguir más datos!
 
No soy la única. Varios de mis colegas ecuatorianos también lo han intentado, pero sin resultados.
 
Ana María Roura, corresponsal en Francia de la cadena de televisión de Ecuador 'Teleamazonas' me contó que en los cuatro días de cobertura en Londres, le fue imposible entrar a la embajada, que no pudo tener entrevistas con personajes relevantes y, aún peor, con el principal protagonista de esta noticia: Julian Assange.
 
Martín Pallares, editorialista de 'El Comercio' de Quito, tampoco pudo obtener esa entrevista. Me sugirió un enlace del periódico inglés 'The Independent', el cual quedó de enviarme y aún lo sigo esperando. ¡Martín, por favor!
 
Luis Vivanco, periodista y editorialista del rotativo 'La Hora' dijo que está atado de brazos, como otros muchos comunicadores. Mails de solicitud, llamadas, cartas, todo para conseguir información de primera mano, pero nada, cada intento, cada esfuerzo, es en vano.
 
El gran afortunado fue 'TeleSUR', cadena internacional de noticias, que en los últimos años ha hecho un seguimiento especial sobre los gobiernos de Venezuela y Ecuador. Anoche, su periodista Jorge Gestoso, logró la exclusiva con el fundador de WikiLeaks.
 
Pese a esto yo seguiré insistiendo: ¿Aló? ¿Señora embajadora? ¿Me podría pasar al señor Assange? ¿Me escucha?
 
Valeria Sáenz Vanrell
REDACCIÓN EL TIEMPO.COM

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