Arthur Circus, una familia dedicada a servir y divertir

Arthur Circus, una familia dedicada a servir y divertir

La historia de la estudiante Victoria Ortiz, primer lugar en el concurso de crónica Andiarios.

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28 de agosto 2012 , 08:00 p. m.

La platea del teatro José Consuegra Higgins (Barranquilla) estaba completamente ocupada por estudiantes de seis colegios de Barranquilla, entre ellos mi institución, el Colegio Distrital Hogar Mariano. Habíamos llegado hacía más de una hora y el espectáculo aún no empezaba. Comenzábamos a desesperarnos y la indisciplina empezaba a brotar.

La obra que fuimos a ver esa tarde del jueves 26 de abril era En busca de la ciudad de los espejos, un montaje del grupo Teatro Experimental Cemi Najajho, de Malambo. Por primera vez las estudiantes de octavo grado de mi colegio asistíamos a una obra de Enitbar, Encuentro Internacional de Teatro de Barranquilla, y nuestras expectativas eran tan grandes como el teatro donde nos encontrábamos.

De pronto, la voz de la presentadora disminuyó la algarabía, al anunciar con gran emoción a... ¡Lucas Clown! Nos miramos esperando que alguien apareciera en el escenario, pero solo una música muy movida y divertida invadió el teatro. No duró mucho la incertidumbre, porque a los pocos segundos, por la salida de emergencia, se asomó Lucas Clown. Solo fue necesario verlo para que el juvenil público estallara en risas y aplausos. Su extraño peinado, que parecía una palmera en su cabeza, y su barba, similar a la de un chivo, le daban un toque único, diferente. (...)

Él tenía algo en mente y pronto nos dimos cuenta de qué se trataba, escogió a una profesora de otro colegio y se la llevó al escenario. Le sonrió pícaramente a la docente, la invitó a subirse al monociclo y hasta intentó darle un beso; ella intentaba contener la risa, pero no podía, todo era muy cómico y entretenido. Nosotras nos quedamos con las ganas de ver a uno de nuestros profesores en escena, tal vez otro día.

El primer acto de Lucas culminó. Era momento de disfrutar de la obra teatral En busca de la ciudad de los espejos, la cual nos mostró parte del realismo mágico de nuestro Nobel, Gabriel García Márquez, y su obra cumbre, Cien años de soledad.

Al finalizar la obra nos dio un desespero por irnos, tal vez por cansancio o un poco de hambre, pero Lucas Clown regresó a alegrarnos el rato, se tomó fotos e interactuó con el público. Entre aplausos, terminó su segundo acto y yo fui a buscarlo para entrevistarlo.

Arthur Circus es el arte del circo, la magia que emociona y se contagia, la alegría de divertirse y de olvidar los problemas con risas. Arthur Circus es una familia dedicada a divertir, y verlos juntos en escena es un alimento para los ojos, porque quien los ve quiere volverlos a ver.

Luis Castañeda es Lucas Clown, y junto a su compañera, Sandra Milena Ospino, y los niños Andrés Felipe y Héctor Arturo, son los integrantes de esta particular familia. El dominio del equilibrismo y mil malabares, que para ellos son pan de cada día, solo se logra con años de entrega. Luis lleva 13 años en el oficio, Sandra, 7 y Andrés Felipe, 6.

Héctor Arturo es el más pequeño de la familia y a sus 5 añitos de edad todavía no es miembro 'oficial' del espectáculo; sin embargo, ya da señales de que su vida será el circo. "A él le gusta acompañarnos a los actos, pero a veces es un poco complicado cargar con él", dice Sandra, mientras Héctor no deja de moverse, brincar de un lado a otro, tirarse de los muros, reír y no prestarles atención a los "quédate quieto" y "ten cuidado" de su mamá.

Precisamente el segundo nombre del hijo menor dio origen al nombre artístico de la familia, Arthur Circus; además, cada uno de sus integrantes tiene una forma de llamarse cuando está en escena: Luis es Lucas Clown, Sandra es Sammy y Andrés Felipe es Andy.

Los Castañeda Ospino viven cerca del mar, en la Urbanización La Playa, y como cualquier familia comparten una rutina. Su lugar de encuentro es la sala de su casa, ahí se divierten, hablan y practican sus actos. También disfrutan del rock, la salsa y la música de circo. (...)

Justamente con el fin de dominar el arte del clown Luis estudió en la Academia Superior de Arte de Bogotá. Por un buen tiempo gran parte de lo recolectado en sus presentaciones en parques y semáforos lo ahorró para poder cumplir su objetivo de formarse como un artista de la alegría.

El barrio los ha acogido a la perfección. "Acá en el sector la relación es buena con todos los vecinos, pues a ellos les llama mucho la atención una familia así, diferente como nosotros. Por lo menos con los chicos no hay problema", dice Sandra.

Luis es barranquillero, tiene 30 años, cuando está en escena y se convierte en Lucas Clown su voz desaparece y la nariz roja de payaso lo identifica. Mientras responde, se quita la nariz, cuando alguien nos interrumpe para tomarse una foto con él se la vuelve a poner. Tiene varios tatuajes, su barba es larga y extraña, su voz, gruesa, y la mayoría de veces está sonriendo, él se considera el doctor de la risa.

Su imagen es muy original, se diferencia mucho de lo que estamos acostumbrados a ver; por ejemplo, el peinado de palmera es único. "Lo del cabello es algo propio, algo mío, pero eso sí, cuando estoy en casa trato de no relacionar o de no verme igual que en una presentación, y no es para chicanear", asegura. La barba larga también tiene una explicación: "No me la quito desde que nació Héctor, a él le gusta mucho jugar con mi barba".

Sandra es samaria, tiene un tatuaje con forma de flores de varios colores. El corte y color de su cabello también la destacan y hacen parte del espectáculo. Es delgada y bajita, muy espontánea y divertida, "echá pa' lante", como toda costeña.

Luis y Sandra se conocieron en Guachaca, Magdalena, por medio de Andrés Felipe, ya que Luis le daba clases de circo al niño y pronto se sintió atraído por la mamá de su estudiante. "Mmm... Prefiero reservármelo", dice soltando una carcajada, cuando se le pregunta por lo que más le gustó de ella cuando la vio.

Una familia con talento y dificultades

Andrés, el mayor, es menos inquieto que su hermanito; no obstante, hace desorden en casa y solo cuando sale de su hogar guarda la compostura y prefiere no hablar mucho. El niño tuvo problemas en su colegio, El Cañahuate de La Playa, por tener el cabello largo "como el de un delincuente".

Según el colegio, esas eran razones suficientes para no dejar que el niño entrara a clases, cuando en realidad esa polémica decisión iba en contra de su derecho al libre desarrollo de la personalidad.

Afortunadamente, todo se solucionó: "El colegio entendió porque vio que la situación se le estaba saliendo de las manos y que era absurda la razón por la cual no lo dejaban entrar a clases. No se cambió de institución a Andrés Felipe, sigue en la misma, solo con la condición de que lleve el cabello limpio, recogido, aunque él nunca lo ha llevado sucio", dice su mamá, y agrega: "Es absurdo, el que estudia es él, no el pelo, y además Andrés tiene las mejores notas del colegio".

La familia Arthur Circus tiene un sueño, hacer una fundación, donde ellos puedan regalar sonrisas a personas afectadas por la ola invernal y desplazados. Estos espectáculos se han venido dando sin que nadie los apoye porque "querer es poder".

Lucas Clown fue uno de los participantes del programa Colombia tiene talento, del canal RCN. Él llegó hasta la segunda ronda, conoció a los jurados, el set y sus alrededores. "El trato fue muy bueno, conocí a muchas personas de RCN y de la televisión y a muchos artistas. La comida fue muy buena. Pero extrañaba mucho a mi familia. Si hay otra temporada de Colombia tiene talento, tenemos pensado presentarnos juntos en familia, claro, si ya permiten menores de edad".

La época de los semáforos no ha terminado; de hecho, Lucas Clown presenta su espectáculo todos los días en el norte de Barranquilla, desde la calle 74 hasta el sector de Buenavista, o a veces cerca de la catedral. Sin importar el calor que caracteriza a la ciudad, aprovecha el tráfico de las horas pico, busca un espacio en medio de vehículos detenidos, conductores desesperados y vendedores ambulantes y hace su arte.

Luis Castañeda, a través de su personaje, Lucas Clown, se entrega con la misma pasión en un programa de televisión nacional, un teatro lleno de estudiantes o en plena calle, y ese mismo entusiasmo lo muestran los demás integrantes de Arthur Circus; sin embargo, una publicación en el muro de Facebook de Luis refleja algo de melancolía. "Triste porque terminó Enitbar, de nuevo a la calle". Él es un artista y el espectáculo debe continuar.

La iniciativa de Andiarios

Una oportunidad para los jóvenes estudiantes

El concurso, para estudiantes entre sexto y noveno grado, consistía en escribir crónicas a partir de noticias publicadas en su región. El segundo puesto fue para María José Castañeda, de Medellín; el tercero, para Zuly Vanessa Hernández, de San Antero (Córdoba); el cuarto lugar lo obtuvo Daniela Rosa Marín, de Cartagena, y el quinto, Pablo Montoya, de Medellín. El jurado lo conformaron: Blanca González, directora del Centro de Escritura de la U. Javeriana (Bogotá); Alba Luz Castañeda, docente en pedagogía de la lectura y escritura; Nora Sanín, directora de Andiarios, y los cronistas Alberto Salcedo y José Navia.

Victoria Ortiz
8ºA, Colegio Distrital Hogar Mariano

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