Cecilia Assange y WikiDuzán

Cecilia Assange y WikiDuzán

notitle
28 de agosto 2012 , 12:45 p. m.

Se arrepintieron, pero... ¡qué papayazo! Hay que darle gracias a la Sala de Casación de la Corte Suprema de Justicia. Vale la pena tener de tanto en tanto una arremetida verbal o judicial en contra de los periodistas porque permite reagrupar fuerzas en el gremio, mostrar la solidaridad que entre ellos existe cuando se trata de defender lo que llamamos libertad de prensa.

En este caso, la amenaza directa contra Cecilia Orozco y, de canto, contra María Jimena Duzán ha servido para que más de 200 periodistas y escritores hayamos firmado una carta haciéndonos coautores de lo escrito en las columnas que tanto han escandalizado a ciertos miembros de la Corte. Y digo ciertos miembros, porque parece ser que no había unanimidad en la demanda ni en la respuesta que se proponían.

Esa falta de acción al unísono determinó la reconsideración y la escritura de un mensaje de paso atrás en la intención de demandas. ¡Menos mal! No faltaría más que los directores supremos de la justicia interpusieran acciones contra periodistas ante sus subalternos, los jueces rasos. La justicia es ciega, pero debe serlo para actuar sin discriminación ni prejuicio. La venda en los ojos no debe tapar la conciencia de lo que los jueces son, representan, la majestad que exige su cargo y los límites del decoro que su función demanda.

Uno puede tener sus propias opiniones sobre el uso de las palabras, sobre el buen gusto de utilizar unas u otras. Pero no es muy sensato que una persona piense que su honra, su buen nombre, su fama o como quiera llamársele depende de las palabras con que otra persona lo califique. La honra solo se puede defender con hechos, no con palabras o con demandas y las retractaciones forzadas. El buen nombre está basado en hechos, y si existen malas interpretaciones, solo nuevos hechos pueden cambiarlo. No hay nada más inútil que la empresa de lavar con palabras un buen nombre.

Es cierto que "una mentira puede correr dando la vuelta al mundo antes de que la verdad se haya puesto los zapatos". Pero, en el caso de la justicia colombiana, existe un malestar general, que, por supuesto, incluye a las altas cortes, producto de su lentitud, ineficiencia y la consecuente impunidad. En nada han ayudado los escándalos de los últimos años. La fallida reforma judicial ha sido un garrotazo del cual no pueden levantarse fácilmente. Y esos son hechos, no son palabras. Para que la justicia, en general, y las cortes, en particular, recuperen el nombre deben lograrlo con hechos que transformen su realidad actual. Ninguna demanda cambia la fama.

Esta acción interrupta de la Corte permite asociar a Cecilia Orozco y a María Jimena Duzán, en razón de hechos recientes, con la persecución periodística contra Julian Assange. Con una disculpa o con otra, por atribuirle delitos sexuales a uno y calumnias a las otras, se trata de acallar la acción de la prensa.

El miedo a la palabra es propio de los que tienen poder: los grandes países o las autoridades de todo el mundo. Al igual que los pequeños y mediocres personajes. Las demandas contra periodistas y comentaristas están a la orden del día. Pero, a pesar de la aberración que significan estas demandas, cuando los comunicadores no han faltado a la verdad, siempre representan un alivio comparativo, algo de civilización permanece. Me refiero a la atrocidad que representan otros medios ilícitos: amenazar con violencia y matar. Ocurre en Colombia y en otros países. Muchos son los asesinatos de periodistas y casi todos han quedado impunes.

Que dijera. Ahora que se sabe que hay conversaciones para la paz, solo los que se benefician con la guerra están en desacuerdo o con dudas. La paz debe ser la razón de todos, por encima de la politiquería y del miedo a quedar descubiertos en sus fechorías.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.