En el 'agua grande' de Suramérica

En el 'agua grande' de Suramérica

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28 de agosto 2012 , 09:06 a. m.

Este es el periplo para lograr la mejor vista de las cataratas de Iguazú, donde Argentina, Brasil y Paraguay comparten frontera. Son necesarios tres días para llevarse una completa imagen de esta maravilla natural integrada por 275 saltos.

Al comenzar a caminar en la montaña por el sendero de dos kilómetros que lleva a las cataratas de Iguazú, se percibe un rumor continuo. El agua que cae de unos 70 metros de altura produce un sonido que aumenta a medida que nos acercamos. Estamos en el punto donde Brasil, Argentina y Paraguay comparten frontera.

Más adelante, aunque nos encontramos a unos 80 metros de distancia, el rocío baña a los turistas, el ruido es abrumador y unas viejas escaleras en cemento descienden por el cerro.

Hemos volado 6 horas a Buenos Aires; y una hora y media más desde la capital argentina hasta el aeropuerto internacional de Cataratas del Iguazú, a 25 kilómetros del centro de la ciudad de Puerto Iguazú.

Todo, para ver este espectáculo: el del arcoíris que da la bienvenida ante los más de 2.700 metros de ancho y los 275 saltos que componen al "Agua Grande" (significado de la palabra Iguazú en guaraní).

Al visitar este lugar, Patrimonio Natural de la Humanidad protegido por la Unesco, es necesario contar con al menos tres días para no andar de afán. Un día puede dedicarse a explorar el lado brasileño, desde donde se aprecia claramente la magnitud de las cataratas.

Otro día puede servir para internarse en el lado argentino. De allí no se ven todos los saltos, pero, al igual que del lado brasileño, se aprecia la Garganta del Diablo, una unión de saltos de más de 150 metros de longitud con una caída de 80 metros de altura, en forma de herradura.

Una tercera jornada es útil para ver las cataratas desde el agua, en botes zodiac de caucho. En este paseo es importante saber que es inevitable terminar emparamado, pues nos acercamos a pocos metros de las cascadas, por lo que a los turistas les venden ponchos de plástico antes de iniciar el recorrido. Aquí, es abrumadora la imponencia de las cataratas frente a la pequeñez del ser humano.

Además de sentir de cerca el rugido del agua, las cataratas se pueden ver de diferentes maneras. Tanto en el lado brasilero como en el argentino está el circuito superior, que en 650 metros de recorrido ofrece una vista panorámica del conjunto de los saltos y del delta del Río Iguazú. En el camino es posible detenerse en seis miradores para ver las nubes de vapor que se forman.

El paseo de 1.700 metros (algo más de una hora) por el circuito inferior incluye una caminata a lo largo de pasarelas estratégicamente ubicadas para ofrecer vistas de los saltos desde abajo, en ocho miradores. Este es un encuentro más íntimo con la naturaleza, en el que se siente la selva con su humedad, sus sonidos y aromas, y con el vapor penetrante que emana de las cascadas.

Al andar por el Parque Nacional Iguazú es posible imaginar la admiración que sintió el conquistador español Alvar Núñez Cabeza de Vaca, quien en 1542 encontró las cataratas cuando hacía una travesía entre el Oceáno Atlántico y Asunción del Paraguay.

De este lugar, que fue declarado en febrero pasado una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo, obtuvimos estas imágenes inolvidables.

Fernando Ariza Romero
Enviado especial de EL TIEMPO
Iguazú (Brasil)
Invitación LAN

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