Justo Almario, el colombiano en las grandes ligas del jazz latino

Justo Almario, el colombiano en las grandes ligas del jazz latino

Este sincelejano ha participado en las bandas sonoras de más de una docena de películas de Hollywood

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27 de agosto 2012 , 07:38 p.m.

Los dos referentes más recurrentes en la vida musical de Justo Almario, nacido el 18 de febrero de 1949 en Sincelejo, tienen mucho que ver con su infancia y adolescencia en la capital sucreña. La primera es su abuela, Buenaventura Bertel, a quien le gustaba tanto la música de las sabanas que todas las tardes prestaba su patio para que la orquesta de Pello Torres practicara y obligaba a su nieto a que se plantara junto a los talentosos músicos de su tierra.

Tiempo después, cuando Almario hizo su primera visita a Sincelejo, tras haber cursado el primer año de música en Estados Unidos, ella le dio una gran lección. El orgulloso nieto llegó con su saxofón a donde la abuela y le dijo que escuchara lo que estaba aprendiendo en la prestigiosa escuela musical, pero quedó pasmado cuando la mujer le dijo que mejor se regresara, porque allá lo estaban "dañando" como músico."Si lo que tocas no sabe a porro, mejor quédate. Eso puede estar muy bueno, pero no llega al corazón", sentenció. Entonces comprendió que su sonido necesitaba de aquello que lo había nutrido desde niño.

El otro personaje fue su padre de crianza, Jorge Rafael Acosta Montes, maestro de la música y tío de Lucho Bermúdez, de quien Almario dice que todo lo que sabe se lo debe a él. "Está presente en cada nota que toco, en cada melodía, en cada verso", dice.

Acosta fue quien le dijo una mañana temprano, después de regar el jardín y antes de practicar las escalas musicales, que observara y escuchara todo lo que sucedía a su alrededor. "Mira el vaivén de los árboles, escucha el susurro del viento: ¿te das cuenta de la música que está creando la naturaleza, que no tiene ningún afán?".

De esas fuentes se nutre Almario, el músico, compositor, arreglista e intérprete costeño que toca el saxo soprano, el saxo tenor, la flauta y el clarinete y que estudió en una de las más prestigiosas escuelas del mundo: la Berkley School of Music.

El haber estado en las bandas de Duke Ellington, cuando solo contaba con 20 años de edad, y con Mongo Santamaría, desde 1971, y más adelante con Jon Lucien, Frank Foster, Freddy Hubbard, Willy Bobo, Machito, Tito Puente, Carl Tjader y Poncho Sánchez, lo hace ser el saxofonista colombiano más destacado en el panorama jazzístico contemporáneo.

Maestro en la Universidad de Los Ángeles (California), en la escuela de Música, en el departamento de Jazz, donde enseña saxofón, también hace parte de las orquestas que hacen las bandas sonoras de películas famosas que se filman en esa ciudad.

Almario estuvo en el festival Voces del Jazz, de Cartagena, donde dialogó con EL TIEMPO sobre su vida y obra musical.

De la música que usted escuchó de pequeño en las sabanas sucreñas, ¿qué es lo que más lo ha influenciado?

Aprendí a escuchar porros, fandangos y puyas del maestro Pello Torres, imagínese. Todo eso marcó mi vida, y gracias a eso tengo mi vocabulario personal. Hay muchos músicos en el mundo talentosos, que tienen su identidad, y la mía tiene mucho que ver con eso, que hace que la gente diga: 'esto es distinto, aquí hay algo que tú tocas que me gusta', me dicen, y a eso lo llamo la 'sonoridad sabanera'.

¿Cómo encontró el movimiento jazzístico de Cartagena?

Cada vez está mejor. Pude escuchar a los jóvenes estudiantes de Comfenalco, que están dispuestos a seguir adelante, con disciplina y juicio, son muy talentosos. Festivales como Voces del Jazz son incentivos grandes para estos estudiantes. En un futuro hay un lugar donde nos podemos sentar y es en Voces del Jazz.

¿Cómo ve a Colombia en el panorama mundial del jazz?

Por nuestra música, por nuestros ritmos, Colombia siempre ha tenido grandes talentos y nuestra música siempre ha sido muy rica; ahora, por los medios que tenemos, como Internet, se está dando a conocer mejor y se están mezclando muchos aires con nuestra música. Mucha gente está interesada en esto que para ellos es muy novedoso, cuando mezclamos el porro, la cumbia y el vallenato con el jazz. También hay muchos músicos que están haciendo una gran labor, como un muchacho que toca el arpa, Édgar Castañeda, un bogotano que incluye una fusión de música jazz con música clásica y la nuestra, ya que toca tanto el arpa llanera como el arpa clásica.

El Ministerio de Cultura le dedicó este año a Lucho Bermúdez, en cuyo homenaje también se hizo el festival Voces del Jazz. Para usted, ¿qué sitio ocupa Lucho Bermúdez en la música colombiana?

Desde los años 40 se conoce a Lucho Bermúdez a nivel internacional, y gracias a él es que se conoce en el mundo la música colombiana. Fue un gran arreglista, compositor, gran intérprete del clarinete y del saxofón. Es un gran legado que nos ha dejado a todos los músicos colombianos, creo que todos estamos parados en los hombros de Lucho Bermúdez.

Esa fusión de música colombiana con el jazz, ¿cómo ha sido recibida realmente en Europa y otras latitudes?

Lo primero es que siempre en mis presentaciones me pongo mi sombrero vueltiao y ya la gente como que se prepara para escuchar algo distinto. La acogida ha sido magnífica, porque el jazz, como el porro, acepta todos los sabores que existen en la música y se hacen muchos híbridos con el jazz. Hasta hace poco solo se incluía en el jazz música brasileña y cubana, pero ahora es distinto. Desde que grabamos el disco Saxofón callejero, en el que por primera vez se hace un fusión con el acordeón, el furor ha sido enorme.

A principio de la década de los 70 usted conoció a Mongo Santamaría. ¿Cómo fue ese encuentro?

Cuando estaba estudiando, Mongo fue a la escuela a buscar un saxofonista, y me recomendaron a mí. De inmediato, me contrató para su banda, a los seis meses me nombró director musical, y empecé a hacer los arreglos de las canciones que se grabaron. A Mongo le gustó mucho el golpe sonoro que yo traía de Pello Torres, de Lucho Bermúdez, de Pacho Galán. Me decía: 'Oye, Justo, cómo es eso de la cumbia, quiero saber cómo es ese golpe, tú sabes que lo mío es el guaguancó'. Fue cuando grabamos A Colombia me voy, una cumbia fusión, de las primeras que se hicieron.

¿Qué se trae con la segunda versión de 'Mongorama'?

Entre los años 1971 y 1978, cuando anduve con Mongo Santamaría, estuvimos en Cuba con Gonzalo Rubalcaba, de la dinastía Rubalcaba, y lo que pretendemos en este álbum es rescatar esa sonoridad de aquellos tiempos, y también algo de lo que Mongo hizo en los años 50, cuando formó un grupo con saxo, violín y flauta, con el que hizo una fusión de charanga con jazz; a eso le estamos trabajando.

¿Qué evolución ha tenido ese sonido?

La tecnología ha ayudado y es importante para acompañar y crear algunos efectos y crear nuevos géneros, pero nunca la instrumentación digitalizada podrá reemplazar al instrumento real.

Un consejo para los jóvenes: tenemos que usar la tecnología sabiamente, pero primero debemos dominar los instrumentos básicos; si no, vendrá una abuela como la mía y se quejará.

¿Qué está produciendo?

Hago parte de diversos grupos y estoy haciendo mis propios discos. Ahora mismo, estoy metido en tres proyectos: el primero es un homenaje que le hago a Mongo Santamaría, con quien trabajé mucho tiempo, que se llama Mongorama, en su segunda versión. También estoy haciendo un trabajo con el pianista Óscar Fernández, que tuvo mucho tiempo con Rubén Blades, y estoy haciendo mi propio disco con música original y con sabores nuestros, colombianos, sabaneros.

¿Qué incluye el trabajo que está preparando?

En este disco voy a grabar mis obras e incluye una canción que le hago a Sincelejo, y allí recuerdo a mis amigos de andanzas en ese pueblo hermoso, mis novias, mis familiares, no se me queda nadie por fuera.

Bandas sonoras en las que ha participado

Su saxo se escucha en las bandas sonoras de películas de Hollywood, como 'Just the Ticket', producida por Andy García; 'The Road to El Dorado' y 'Chicken Run'. Almario también tocó y apareció en la película 'Living Out Loud', protagonizada por Danny de Vito, Holly Hunter y Queen Latifah. Igualmente, en la última versión de la película 'Río'. Cuatro de las grabaciones que realizó en 1994 fueron nominadas por los Grammy. 'Andrae Crouchs' y 'Cachao Master Sessions', volumen 1, fueron ganadores del Grammy. Almario tocó también en 'The Live Experience', de Helen Baylor, y con Plácido Domingo, en 'Mi alma latina'.

Juan Carlos Díaz M.
Corresponsal de EL TIEMPO
Cartagena.

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