Asfaddes pide investigar a Santoyo por 2 desapariciones en Antioquia

Asfaddes pide investigar a Santoyo por 2 desapariciones en Antioquia

Exigen vincular al general (r.) Mauricio Santoyo en el caso de 2 defensores de víctimas.

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27 de agosto 2012 , 08:06 a.m.

La desaparición de los defensores de víctimas, Ángel José Quintero y Claudia Patricia Monsalve en el 2000, reveló en su momento que el Gaula, comandado en esa época por el general (r.) de la Policía Mauricio Santoyo –hoy detenido en Estados Unidos–, tenía interceptadas 1.808 líneas telefónicas del valle de Aburrá. 

Ese sería uno de los delitos que ayudaría, como indicó el presidente Juan Manuel Santos, a solicitar la extradición de Santoyo al país. 

Sin embargo, la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Asfaddes) a la que pertenecían Quintero y Monsalve, sigue convencida de que el oficial no solo debería ser investigado por las ‘chuzadas’, realizadas a organizaciones no gubernamentales, sino también por la desaparición de sus compañeros.

Monsalve y Quintero fueron raptados el viernes 6 de octubre del 2000. Esa noche salieron a tomar ron en un bar del centro de Medellín. Horas antes habían invitado a un amigo desde el teléfono de la sede de la ONG. 

Ya en el sitio, pasadas las las 10 de la noche, Monsalve se despidió y Quintero decidió acompañarla.

“Nos hizo señas con la mano como para que lo esperáramos, pero nunca volvió”, recordó Marta Soto, en ese entonces directora de Asfaddes y quien departió con ellos y otras dos personas en el lugar. 

Soto se fue tranquila para su casa cuando el sábado recibió una noticia alarmante, que los captores dejaron con un niño de 7 años, hijo de un miembro de la Asociación.

“Dígale a su mamá que le diga a Marta Soto que tenemos a Ángel y Claudia y que es una vaina política”, narró. 

La misma advertencia la hicieron al teléfono de un hermano de Quintero y, más tarde, en Asfaddes.

Al tener esos indicios, el caso se lo asignaron al entonces fiscal de Búsqueda Urgente, Luis Fernando Otalvaro, quien recomendó interceptar las líneas telefónicas de la organización y la del hermano de Quintero. 

Con muchas reservas Soto aceptó y el investigador fue hasta a EPM –en ese entonces empresa encargada de las telecomunicaciones en Medellín– e hizo la solicitud. 

La sorpresa fue cuando le dijeron que la línea de Asfaddes ya estaba ‘chuzada’.

“Descubrimos que Santoyo estaba detrás de las interceptaciones telefónicas y que se habían hecho con firmas falsificadas de una Fiscal (...) También pedí el video de la cámara de seguridad de la avenida Oriental con Bolívar (donde desaparecieron los defensores) pero casualmente las cámaras de ese lugar estaban dañadas a la hora del hecho”, contó Otálvaro. 

Soto le decía al investigador que la Policía los tenía: “Fui a la Cuarta Brigada, Policía Antioquia, varias inspecciones. Hablé con los agentes y soldados que prestaron guardia esa noche, revisé los libros de ingreso, pero no hubo rastro”, recordó el jurista. 

La conclusión, tanto para la Asociación como para Otálvaro, es que la persona que desapareció el video de esa noche fue la misma que gestionó en EPM las 1.808 interceptaciones ilegales que Santoyo ordenó durante 1997 y 2000, cuando se descubrió el complot.

“Era un exagente de policía quien se encargaba de eso (las ‘chuzadas’). Trabajaba en la empresa”, añadió Otalvaro.

Pese a que la Procuraduría destituyó al cuestionado oficial en el 2003 por las ‘chuzadas’, el Ministerio solo tuvo en cuenta 19 casos y el único que se conoció ante la opinión pública fue el de Asfaddes . 

Entre el 2003 y el 2005 Santoyo apeló en cinco ocasiones la decisión, diciendo que las ‘chuzadas’ las habían ordenado mientras él estaba de vacaciones.

Sin embargo la Procuraduría dejó en pie el fallo hasta que el Consejo de Estado lo revirtió en el 2006 argumentando prescripción del delito. 

Pero para Soto existe una estrecha relación entre la desaparición de sus compañeros y las ‘chuzadas’, por eso no duda en señalar que el alto oficial –quien negoció con la ‘oficina de Envigado’ y los ‘paras’– es el responsable de la muerte de Quintero y Monsalve, aunque nunca lo hayan vinculado al caso.

“Él sabía todo sobre nosotros”, concluyó.

REDACCIÓN MEDELLÍN

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