El código secreto de san Juan

El código secreto de san Juan

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25 de agosto 2012 , 06:36 p. m.

'El Código Da Vinci', una novela sin el menor fundamente histórico, se convirtió en un 'best seller', debido al entresijo de esoterismo y conspiración que Dan Brown astutamente se inventó. Pues bien, en el Evangelio de san Juan encontramos un libro histórico que esconde y manifiesta a la persona redentora de Jesucristo por medio de siete Signos.

¿Por qué lo hizo? Porque la primitiva iglesia estaba afrontando las dificultades propias del proceso de asimilación de la persona de Cristo. Para algunos resultaba difícil aceptar que Jesús fuera el Hijo de Dios y, mucho más, que Dios haya querido hacerse hombre como nosotros y que haya muerto en una cruz. Lo mismo que ahora, basta leer los comentarios semanales que suscita esta columna. Está claro que los tiempos no han cambiado. San Juan sale al paso mostrando, por medio de Signos, quién fue Jesús y por qué podemos creer en Él. Además, debía infundir valor en los creyentes porque los emperadores romanos Nerón, Decio y Vespasiano, entre otros, persiguieron a los cristianos para llevarlos al coliseo para morir alimentando a las fieras.

Los Signos que inspiró el Espíritu Santo son siete. El primero aparece cuando narra el milagro del agua convertida en vino en las bodas de Caná. Aquí quiere mostrar que en Cristo se realizan y llegan a su cumplimiento las promesas del Antiguo Testamento. Cuando refiere la curación del hijo del funcionario real, capítulo cuarto, lo hace porque presenta a Jesús como el único que tiene poder sobre la vida y sobre la muerte. En el capítulo quinto vemos que Jesús cura al paralítico en la piscina llamada de las ovejas, en día sábado. Allí se manifiesta como Señor que da la vida y tiene poder para otorgar la salud física si es su voluntad. El cuarto signo, capítulo sexto, se refiere a la multiplicación de los panes que prefigura el alimento espiritual que es la Eucaristía. Cuando camina sobre las aguas agitadas del mar de Galilea, vemos a Jesús como quien gobierna los hilos de la historia y sobrepasa las adversidades del mundo. Cristo resplandece majestuoso y sereno. San Juan utiliza finalmente el signo de la luz que ilumina el camino y da sentido a la vida del hombre.

Estamos cumpliendo cinco semanas comentando el capítulo sexto del Evangelio de san Juan, que habla sobre la Eucaristía. Se trata del mayor de los Signos, que ya había sido prefigurado desde Abraham en el año 1850 a. de C.; en Moisés, como maná bajado del cielo, e incluso como alimento para soportar las pruebas, en la vida del profeta Elías. ¡Esto sí es maravilloso! El desconocimiento del Evangelio es desconocimiento de Cristo.

José Manuel Otaolaurruchi, L. C.
twitter.com/jmotaolaurruchi

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