Desconfianza europea

Desconfianza europea

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24 de agosto 2012 , 05:56 p. m.

  Son visibles ya los daños políticos del desbarajuste económico europeo. Encabezan la lista partidos y dirigentes a los que les han pasado la cuenta. Siguen indicios de polarización hacia los extremos en un continente que tiene experiencia al respecto. Quienes niegan la identidad de izquierdas y derechas pueden constatarla en la atribución de responsabilidades de la quiebra y del ajuste y en el sentido de manifestaciones de indignación. El impacto creciente e impredecible recae en la credibilidad en instituciones y políticos, los responsables de los déficits y los que personifican el proceso europeo. Se acusa a la política de delegar en el llamado despotismo tecnocrático: agentes económicos supranacionales comunitarios, de bancos centrales, en particular del europeo, que sin riesgo político están trasladando el peso del desastre a las poblaciones absolviendo a sus causantes. La indignación es con que lo privado esté doblegando lo público, lo que Todorov llama 'neoliberalismo de Estado', como quebrantamiento del principio de que el gasto público exige representatividad.

La inquietud es sobre a dónde va una sociedad que sigue siendo el molde de la civilización dominante, especulación en la que se detectan izquierdas y derechas, en un proceso concreto como el comunitario, el más de vanguardia en el mundo al tiempo con el del desmonte del socialismo real. La CEE surgió de lo que llevó y lo que dejó la guerra y la posterior redistribución geopolítica. Habrá que ver si se mantiene la misma inspiración que cambió la ruina en prosperidad, que mantiene en paz el continente y, sobre todo, generó la asociación que deja atrás el nacionalismo y su Estado; la apuesta es si retrocede tal proyecto o avanza a formas como la federalización y su consiguiente institucionalización; también si semejante desafío, cuyo tamaño insinúa el de su actual desarreglo, cuenta con su ingrediente principal, la confianza en el liderazgo político, justamente el que está cuestionado. Dice un artículo que firman tres personajes alemanes, uno Habermas: "Solo un núcleo europeo políticamente unido tiene la posibilidad de revertir el proceso ya avanzado, de transformación de una democracia social y estatal  de ciudadanos en una fachada de democracia sometida a los mercados". Esa tendencia consiste en abolir conquistas del Estado social acusándolas del déficit, en flexibilización laboral, precarización del empleo y recorte general de la calidad de vida y la seguridad social, no repartido lo anterior ni equitativa ni democráticamente, la especialidad, justamente, del candidato a la vicepresidencia por el republicanismo en EE. UU. Como en el mundo y sobre otros problemas graves, la encrucijada europea depende de si hay sujeto político que ponga orden y de la actitud de los directamente concernidos, los pueblos, la decisión de los europeos es la de siempre en todas partes.

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