El florero de Assange

El florero de Assange

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24 de agosto 2012 , 11:54 a. m.

Atrincherado en la embajada de un país sudamericano, el rey de Wikileaks, Julian Assange, ha conseguido reabrir las heridas, sin querer, entre un país que fue colonia ¿Ecuador¿ y uno colonizador, Reino Unido. Su atrincheramiento en ese edificio diplomático y los intentos por salir de Londres para refugiarse en Quito han significado un rifirrafe sin precedentes entre la corona inglesa y Rafael Correa.
 
Ambas naciones se muestran los dientes, con lo que buscan quedarse con el preciado trofeo. Inglaterra quiere impedir el trayecto que Assange tendría que recorrer de la embajada al aeropuerto y Ecuador advierte que intentar eso sería un gravísimo error.

¿Por qué están tan interesados en el hombre que reveló miles de cables diplomáticos de Estados Unidos producidos en sus cientos de embajadas? El Gobierno inglés ha demostrado una solidaridad irrestricta con Suecia, donde dos mujeres denunciaron abusos sexuales por parte de Assange.
 
Y, de paso, claro, con Estados Unidos, el mayor perjudicado de todos dentro del fenómeno Wikileaks.
 
¿Y Ecuador? Bueno, Ecuador saltó al ruedo por casualidad, porque Julian, tal vez, hizo un barrido de embajadas y fue en esa donde aceptaron recibirlo. Fue Correa, cuyas diferencias con la libertad de prensa son mundialmente conocidas, quien decidió confrontar al Reino Unido en defensa del adalid de la libertad de prensa.
 
Hace ya varios días que se muestran los dientes, y los medios registran cómo una excolonia española reivindica su dignidad frente al Reino Unido, aunque el uno no haya sido nunca colonia del otro. Pero las heridas del tercer mundo por el saqueo del primero siguen vivas, sin importar quién fue el usurpador directo. Esa fue la impresión que quedó del incidente diplomático entre esos dos países. Parecía como si Assange fuera el equivalente al florero de Llorente y Ecuador, vocero de toda América Latina, hubiera puesto el tatequieto a las naciones del primer mundo que se enriquecieron antaño con nuestros recursos naturales.
 
Esta teoría podría sonar anacrónica, según la opinión de algunos españoles e ingleses, pero pocos alcanzan a imaginar las secuelas que todavía persisten en las vidas de los latinoamericanos después de tres siglos como colonias y dos siglos como naciones mutiladas. Los recuerdos siempre son más vívidos para las víctimas que para los victimarios. Incluso cuando se trata de países enteros. Lo curioso es que Correa, con su prontuario autoritario, hoy ponga las manos en el fuego por un extranjero que es, a la larga, también hijo de "las potencias opresoras".
 
¿Cómo acaba la historia? Todavía no concluye. Assange sigue confinado en la embajada en Londres, el Gobierno inglés sigue acechándolo al otro lado de la verja y Ecuador sigue gruñéndole a Inglaterra. Una miniguerra fría cuyo desenlace desconocemos. A ver si a Correa se le enfrían los ímpetus con algún cable revelado por Wikileaks que lo ponga en tela de juicio. Nunca se sabe. Amanecerá y veremos.
 
@caidadelatorre

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