'Me metieron puro cuento y me robaron'/ Reportero ciudadano

'Me metieron puro cuento y me robaron'/ Reportero ciudadano

El reportero cuenta como fue engañado con una acusación y luego despojado de sus pertenencias.

23 de agosto 2012 , 09:12 p. m.

El pasado 21 de julio, hacia las 5 p.m. escuchaba música y caminaba por la calle 92, cuadras abajo de la carrera 15.

Cuando estaba a punto de entrar a mi portería, un joven de un poco más de veinte años, me abordó. Era acuerpado y estaba muy bien vestido: todo de negro, con un saco y botas beige. También tenía un aretico, un brillantico, en cada oreja.

Yo inocentemente le pregunte si necesita ayuda para alguna dirección. "No papi", me dijo. "No vengo para eso. Es que hace unos días apuñalaron a mi primo por esta zona y nada que aparece el que le hizo eso y yo lo estoy buscando. Nosotros andamos en camionetas y no quisimos meterte sin antes hablar contigo porque hay un chino dentro del carro que dice que fuiste tú", añadió.

Él agregó que sospechaban que eso lo había hecho una persona que pertenece a tribus urbanas. Yo, que suelo raparme porque me gusta y no porque pertenezca a un grupo de esos, quedé frío. Me dio más susto después de que me dijo que tocara el 'fierro' que tenía en la cintura y más miedo sentí al ver a sus dos cómplices, uno a cada lado, a unos cuantos metros, disimulando que hablaban por celular.

Me dijo que si no colaboraba ahora, iba a venir después, así que yo decidí hacer todo lo posible para resolver el "malentendido". Me decía constantemente que obedeciera, que lo 'copiara', porque si no me montaban a la camioneta.

Bajábamos por la 92 hasta llegar a un callejón peatonal que queda sobre la carrera 19. Me hizo seguir por ahí y sentarme en un murito sobre la calle 93. Allí, me dijo que le diera mi celular, para ver si tenía de contacto a su primo, y mi iPod, para cerciorarse de que no tuviera fotos de él.

Mientras tanto, los dos cómplices seguían vigilándonos y yo le decía que no me fuera a robar y él me respondía que luego me iba a devolver todo.

Nunca me devolvió nada. Me hizo caminar por vías como la calles 92 y 90 entre carreras 15 y 19C, cuadras que estaban muy solas ese día.

En ese momento me dijo que no había logrado que la camioneta viniera y que tenía que irme así. Yo le pedí mis cosas, y me respondió que después me las devolvía, que me las volvía a dejar donde me había encontrado. Cuando di el primer paso de vuelta a mi casa, me di cuenta de que me habían robado y que me habían metido cuento.

Lo más curioso del caso es que, hace unos días, me topé con el tipo que me robó, esta vez en el centro de Bogotá. Al reconocerlo, busqué a un policía y cuando volví la mirada hacía él, desapareció como por arte de magia.

REPORTERO CIUDADANO

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