Las pruebas contra el general Santoyo que la Policía ignoró

Las pruebas contra el general Santoyo que la Policía ignoró

Se había alertado de nexos con banda de sicarios 'La terraza' y con la Oficina de Envigado.

22 de agosto 2012 , 07:13 p. m.

Alertas de vínculos del general Mauricio Santoyo con la 'Terraza', la banda de sicarios más temida en Medellín y que trabajaba para la 'Oficina de Envigado' y como sospechas de tráfico de armas con destino a grupos paramilitares, la desaparición de dos defensores de derechos humanos y la interceptación ilegal de 1.808 líneas telefónicas, durante el tiempo que fue comandante del Gaula en Medellín.

Ese era el nivel de las advertencias que Fiscalía y Procuraduría habían hecho y que tanto la Policía como el Congreso y el gobierno de Álvaro Uribe tenían de la hoja de vida de Mauricio Santoyo, antes de ser ascendido a general de la República, en el 2007.

Ninguno de esos antecedentes pesó para frenar a tiempo la carrera en la Policía del oficial, quien se acaba de declarar culpable ante un juez federal de Virginia (Estados Unidos) por colaborar con los paramilitares.

En los archivos de la Fiscalía aparece que en mayo del 2002, siendo coronel, el ente investigador llamó a indagatoria al exjefe de seguridad de Uribe, pero se salvó del proceso porque su caso precluyó.

Sin embargo, la Procuraduría continuó la investigación y terminó destituyéndolo un año después.

"Una vez cobre ejecutoria este fallo, para su cumplimiento respecto de las sanciones impuestas a los servidores del Grupo Gaula mencionados en el numeral tercero, se librará comunicación al Director General de la Policía Nacional", señala el fallo disciplinario firmado por el procurador Edgardo Maya Villazón y que fue remitido el 7 de octubre del 2003 al director de la Policía en ese momento, el general Campo Silva. No fue el único director que tuvo acceso al expediente, también los generales Jorge Castro y Óscar Naranjo, quienes lo mantuvieron en la Institución.

En el fallo de la Procuraduría, Maya afirmó que las pruebas revelaban que Santoyo "era la cabeza" de esas operaciones y que las faltas que se le atribuían guardaban "relación directa con la especial naturaleza con las funciones de la Policía Nacional".

La investigación de la Procuraduría concluyó que entre 1997 y 2001, el oficial ordenó cada mes la interceptación ilegal de al menos 12 líneas.

El caso de la desaparición

El expediente contra Santoyo se originó por mensajes anónimos que llegaron a la Fiscalía sobre la presunta colaboración del Gaula de Medellín con la banda la 'Terraza' y varios grupos paramilitares. Esa alianza, según los escritos, consistía en escoltar armamento para las autodefensas e interceptar líneas de defensores de derechos humanos y activistas políticos de izquierda.

Alfonso Gómez Méndez, quien era el Fiscal General en ese momento, el anónimo coincidió con una investigación que adelantaba la Fiscalía por la desaparición de dos defensores de derechos humanos vinculados a Asfades: Ángel José Quintero Mesa y Claudia Patricia Monsalve Pulgarín. Ambas víctimas figuraban entre las personas a las que el Gaula de Medellín había escuchado y grabado sus conversaciones telefónicas.

Después de analizar la denuncia y verificar los datos, la Fiscalía llamó a indagatoria a Santoyo y a un funcionario de la EPM, quien entregó a los investigadores varias órdenes de interceptación, supuestamente autorizadas por un fiscal delegado ante el Gaula, pero que resultaron falsas.

Según Gómez Méndez, durante esa investigación se produjo un asesinato, el de Carlos Arturo Ceballos, un policía en Medellín que estaba vinculado a la investigación.

Ese uniformado era quien escuchaba las conversaciones y recopilaba las grabaciones. Lo mataron el 6 de abril del 2001 y dos días antes lo habían citado para declarar en el proceso.
Pero el cambio de administración en la Fiscalía, de Gómez Méndez a Luis Camilo Osorio, terminó precluyendo el proceso.

Santoyo siempre se defendió alegando que él no tenía mando directo sobre las interceptaciones y que por eso la Fiscalía lo absolvió. Luego logró que el Consejo de Estado suspendiera la sanción disciplinaria de la Procuraduría y con eso aseguró el Ministerio de Defensa lo reintegrara y le permitiera dar el paso a general.

La estrella la alcanzó cuando en diciembre del 2006 la junta asesora de la Policía Nacional, presidida en ese entonces por su director, el general Castro, lo llamó a adelantar el curso Integral de Defensa Nacional.

Un año después, el general Naranjo lo recomendó ante la Comisión Segunda del Senado para que su ascenso fuera avalado.

REDACCIÓN JUSTICIA

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