Caza de casas

Caza de casas

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22 de agosto 2012 , 04:51 p. m.

Es una lástima que la loable iniciativa de construir "cien mil viviendas gratuitas" para los pobres de Colombia hubiera sido el producto de una emergencia destinada a superar una coyuntura crítica del gobierno del presidente Santos, y no un proyecto de política social derivado del Plan Nacional de Desarrollo con anclajes legítimos de planeación y financiamiento en el presupuesto general de la nación, que lo podrían haber puesto a salvo de la intromisión clientelista y de la rabulería judicial que empieza a afectarlo.

No es menos preocupante que para adelantarlo haya sido designado el ministro Vargas Lleras (G.V.Ll.), cuyas inmediatas expectativas están centradas en su candidatura presidencial o la vicepresidencial, si Santos decide reelegirse. Lo cual, paradójicamente, podría garantizar solo el cumplimiento cronológico del programa, puesto que en el propósito de capturar las bases sociales para fortalecer su eventual candidatura, el doctor G.V.LL. no ahorrará atajos ni coacciones, en lo que podría ser una lamentable reedición viviendista de 'Agro, ingreso seguro' (esa licenciosa concepción que puso en práctica el gobierno  pasado para sacar avante sus obsesiones), puesto que lo apremian unos ritmos y objetivos diferentes a los que enfrentan los mandatarios locales, en términos de responsabilidad social y ética pública.

Esto es lo que ha ocurrido en la capital de la república, en donde G.V.LL. está forzando -bajo la inconcebible amenaza de construirlas en otra ciudad o dejar a Bogotá para la II fase del programa- la construcción de 8.110 viviendas, parte de las cuales (17.000), ante el déficit de tierras urbanizables, presiona su edificación en una zona inadecuada que podría convertirse en un desastre humanitario dadas  las bajas cotas del terreno respecto de los caudales de los ríos Bogotá y Tunjuelo.

Con mucha razón ha declarado el alcalde Petro su preocupación por la eventual construcción de planes de vivienda en zonas como Campo Verde (Bosa), por los riesgos de inundación y la falta de obras de mitigación, una de las cuales, prevista por la Empresa de Acueducto en el interceptor Tunjuelo-Canoas, fue suspendida por el Consejo de Estado de manera reciente. En mayo de 2011 se denunció en el Concejo de Bogotá el riesgo inminente que correrían 17.000 familias al adquirir vivienda a futuro en el proyecto Campo Verde. En ese entonces dijo la Dirección de Prevención y Atención de Emergencias (DPAE) que el Plan Parcial "es una zona de amenaza alta y media de inundación por el desbordamiento de los ríos circundantes".

Sin duda, el programa del gobierno distrital de construir vivienda popular en el Centro (ampliado) de Bogotá -que entraña la cualificación del entorno urbano y un conjunto de intervenciones priorizadas- constituye una alternativa garantista, defensora de la naturaleza y de la vida encuadrada en la legalidad y legitimidad del Plan de Desarrollo 'Bogotá Humana Ya', un instrumento de participación colectiva con cuyo marco filosófico (la 'biopolítica') el alcalde Gustavo Petro y su idóneo gabinete distrital impulsan una gran revolución urbana, que no ha sido comprendida por ciertos "generadores de opinión" comprometidos con las corporaciones inmobiliarias y los propietarios de lotes de engorde.

El programa de vivienda y hábitat humano diseñado en 'Bogotá humana ya' incorpora modernos instrumentos como la producción de suelo y urbanismo para la construcción de vivienda de interés prioritario,  así como subsidios a la oferta, arrendamiento o adquisición con derechos de preferencia, que incluye el  mejoramiento integral de barrios y de viviendas. Como puede apreciarse, este proyecto de ciudad es integral y no corresponde a la improvisación de una expectativa de quien requiere transformar la percepción de la ciudadanía sobre su imagen política.

El ministro, que parece desconocer los términos en que está concebida 'Bogotá Humana ya', ha procedido a imponer términos demasiado breves para realizar la subasta respectiva, ante lo cual y en su oportunidad, el director de Planeación Distrital, el muy competente investigador Gerardo Ardila, ha dicho: "El tiempo que tuvimos para entregar tierras con destino a proyectos de vivienda es muy corto. El problema nuestro es de tiempo para la conversión de suelo". Y a esa búsqueda han estado dedicados los funcionarios distritales correspondientes.

Es importante que los afanes presidencialistas del ministro G.V.LL. no se lleven de calle la oportunidad de que ocho mil y más capitalinos puedan acceder a su derecho vital de vivienda, tal como lo ha proyectado la administración Progresista de  Bogotá.

* Analista político e investigador en ciencias sociales

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