Editorial: La general gay

Editorial: La general gay

19 de agosto 2012 , 08:26 p. m.

Un año después de la caída de la tristemente célebre política del "Don't ask, don't tell" ("no pregunte, no cuente"), que pretendía hacer respetar el derecho de los militares norteamericanos a no confesar públicamente sus preferencias sexuales, pero que finalmente conseguía convertir en un secreto escandaloso la homosexualidad de los miembros del ejército, la militar Tammy Smith acaba de convertirse en la primera general -y el primer general- abiertamente gay de las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Smith, una oficial de 49 años que cumple 26 en aquella institución, y que en marzo del 2011 se casó con una mujer llamada Tracey Hepner después de nueve años de noviazgo, se limitó a declarar ante la ansiosa prensa de su país que no siente que la ceremonia de nombramiento haya sido una declaración de principios: "Lo que es relevante es defender los valores del ejército y la responsabilidad que esto conlleva", dijo.

Sin embargo, como afirmó Sue Fulton, lesbiana y activista LGTB que se retiró de la organización militar, pues se vio obligada a mantener en secreto su orientación, "es fundamental que se repita que la señora Smith es la primera mujer homosexual que llega a un cargo como estos, justamente para que nadie tenga que decirlo de nuevo". El veterano Aubrey Sarvis fue más allá: "El ejército norteamericano comienza una nueva era en la que nuestros líderes más exitosos pueden servirle a su país sobre la base de quiénes son -opinó-, y no tengo la menor duda de que detrás de la nueva general vendrán más oficiales que podrán reconocer sin temores a las personas que aman".

Tiene razón: el presidente Barack Obama, que ha puesto sobre la mesa el tema de los derechos homosexuales en plena campaña reeleccionista, anunció hace dos semanas que nominaría a un militar abiertamente gay -en realidad, un experimentado funcionario llamado Eric Fanning- para el cargo de subsecretario de la fuerza aérea norteamericana. Más allá de las lógicas electorales, que sin lugar a dudas han agitado el debate en este país, habría que decir que resulta un ejemplo para el mundo este nuevo paso hacia una sociedad que no tenga que preguntar, ni mucho menos negar, la posibilidad de hablar de las preferencias sexuales de sus individuos.

editorial@eltiempo.com.co

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.