La población de Alepo se debate entre los ataques y la escasez

La población de Alepo se debate entre los ataques y la escasez

Crónica de EL TIEMPO sobre cómo viven quienes no han huido de la segunda ciudad siria.

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18 de agosto 2012 , 09:57 p. m.

Amina Ramadan y Yamila Asad -ambas de unos 40 años- se cobijan bajo una sombra, sentadas en el borde de la acera.

Un taxi se acerca, Amina lo para y habla con el conductor. El taxista hace un gesto con la cabeza y sigue su camino. "Nadie nos lleva y tenemos dos horas intentando volver a casa, pero nadie va a Aouya por los enfrentamientos en Jandul (barrio aledaño)", dice la mujer.

Ambas trabajan en una fábrica gubernamental y desde hace dos meses no reciben salario, denuncia Yamila, madre de cuatro hijos y cuatro hijas. "Somos una familia numerosa y apenas tenemos para comer. Las frutas y las verduras han subido mucho, y la carne es muy cara y escasa".

Los vendedores de Alepo tienen que comprar las verduras y las frutas en Idlib (noroeste) y la gasolina pasó de 92 centavos de dólar a 3,70 dólares el litro, por lo que los precios de los alimentos se dispararon. A la escasez de gasolina se suma la del gas para cocinar, pues una bombona cuesta 49 dólares. La harina está agotándose y las panaderías gubernamentales abren día de por medio.

Al Shaar, al sur de Alepo, está controlado por el Ejército Libre de Siria. Allí, las fuerzas de Al Asad han atacado escuelas, mezquitas y hospitales.

El viernes, las fuerzas del régimen atacaron una panadería en el distrito aledaño de Kadi Aska y mataron a 25 personas que hacían fila para comprar pan. "Por las noches es muy peligroso. Después del Iftar (la ruptura del ayuno de ramadán), los aviones MIG-21 nos bombardearon y el barrio está lleno de shabihas (matones del régimen) y muhabarat (servicios de Inteligencia)", asegura AlÍ, que vive en la zona de Karm al Jabal.

La situación empeora cada día
Cortes de luz y escasez

Sumados a los problemas de escasez, están los cortes de luz, a veces de 24 horas, por lo que las tiendas de abarrotes y las carnicerías no pueden conservar en los refrigeradores la carne u otros productos que requieren temperaturas frías.

En el barrio Fardus, los vecinos apoyan a los rebeldes y el miércoles un MIG-21 bombardeó una escuela.

En la calle principal, donde se encuentran los comercios, se ve escrito en los muros o puertas metálicas de los garajes: "Irhal ya Bashar" (márchate, Bashar). Hay pocos establecimientos comerciales que abran todo el día.

Ethel Bonet
Para EL TIEMPO
Alepo (Siria)

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