El segundo secuestro de Sigifredo López

El segundo secuestro de Sigifredo López

18 de agosto 2012 , 08:28 p. m.

Sigifredo López fue secuestrado dos veces. La primera, por las Farc, entre el 11 de abril del 2002 y el 5 de febrero del 2009. La segunda, por el Estado colombiano, entre el 16 de mayo y el 14 de agosto del 2012. Finalmente, la Fiscalía General, bajo cuya custodia se encontraba, decretó su libertad el martes pasado. A la ya clásica fotografía de su emocionado reencuentro con los hijos tras liberarse de las cadenas de la guerrilla, se suma ahora la imagen en que lo liberan de la cadena electrónica que tuvo atada a su pie durante los últimos tres meses.

El proceso contra López resume los peores vicios de una justicia arrevesada que, edificada sobre testigos falsos, dicta sentencias espectaculares a través de la prensa. Desde que se impuso la negociación de penas con delincuentes a cambio de acusaciones ad libitum, parte del deber estatal de impartir justicia se trasladó a los criminales y a la habilidad de sus abogados. La verdad real pasó a un plano subordinado; los instructores descubrieron que podían basar sus cargos en la acumulación de testimonios dudosos, como si, a imitación del álgebra, dos negativos sumaran un positivo; sin reparar en el debido proceso ni en la reserva de expedientes, los representantes de los acusados y los magistrados montaron un carnaval de filtraciones; los hampones se volvieron personajes nacionales, acosados por los periodistas y con capacidad de entrar en tratos sobre las condiciones en que ofrecen sus exclusivas; nació una forma peculiar de turismo, con viáticos, pasajes y hoteles de primera, consistente en viajar a interrogar compatriotas presos en EE. UU.

El resultado está a la vista. A pesar de que la acusación contra López por haber colaborado en su propio secuestro desafiaba todas las leyes de la lógica, se mantuvo en pie durante meses a partir de los testimonios deleznables de cuatro reos. Ahora sale Sigifredo de su segundo secuestro. Pero el proceso aún está abierto, la reparación de su honra será muy difícil y podría sobrevenir una onerosa demanda que pagaremos todos.

Lamentable debut del fiscal Eduardo Montealegre, que, antes de capturar a López, había anunciado a la prensa una noticia formidable. Ahora dice que engañaron a la justicia. Aterra saber que, dadas las características del caso, la Fiscalía era la única en Colombia que daba algún crédito a este episodio vergonzoso y triste.

Cualquier parecido es apenas coincidencia

Transcribo un párrafo del libro de Javier Cercas Anatomía de un instante (2009): aquel individuo "estaba ejerciendo la presidencia de forma fraudulenta, porque su poder procedía de la derecha, que era quien le votaba y quien le había sostenido durante cuatro años, pero él gobernaba para la izquierda. La conclusión no se hizo esperar; había que terminar como fuese con la presidencia equivocada del advenedizo". El escenario es la España de 1980 y el nombre del "advenedizo" es Adolfo Suárez. El reiterado mensaje de un despojo ideológico fraudulento caló entre ciudadanos y militares y condujo primero al desprestigio político del presidente y luego a un clima conspiratorio, al intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981y la salida de Suárez. Las diferencias con la situación colombiana de hoy son suficientemente amplias como para evitar mayor preocupación; pero las coincidencias obligan a recordar que la Historia suele producir metástasis atípicas a lo largo de su imprevisible curso.

ESQUIRLAS. 1) No soy jurista; pero noté que el nombramiento del doctor Luis Guillermo Guerrero como nuevo magistrado de la Corte Constitucional dejaba cariacontecidos a varios de mis amigos abogados que creen en la capacidad de la jurisprudencia para ampliar la democracia y avanzar en los derechos. 2) Obra con sensatez el gobierno ecuatoriano al conceder asilo a Julian Assange, fundador de WikiLeaks, cuya cacería inclemente impedía garantizarle un juicio justo en países demasiado próximos a los Estados Unidos. Su delito fue aportar transparencia en un mundo oscurecido por los secretos y las censuras.

Daniel Samper Pizano
cambalache@mail.ddnet.es

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