Las lecciones que dejó el proceso contra Sigifredo López

Las lecciones que dejó el proceso contra Sigifredo López

Al perder 'prueba reina', Fiscalía se la jugó por testigos que resultaron mentirosos.

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18 de agosto 2012 , 08:24 p. m.

Un desertor a quien las Farc persiguen porque supuestamente se voló con plata de la organización y que estaría buscando a toda costa protección. Una exguerrillera que se desmovilizó tres veces en menos de un año y de quien las autoridades que tuvieron el primer contacto con ella siempre temieron que les estuviera entregando información falsa para llevarlos a una emboscada. (Lea también: entrevista a fiscal Eduardo Montealegre).

Esos son los dos principales testigos del caso contra el exdiputado del Valle Sigifredo López, que ahora pasarán al banquillo de los acusados por mentirle a la justicia. (Lea también: Este año, condenas de $104 mil millones por casos como el de Sigifredo).

El primero, Éver Fajardo, no dijo la verdad cuando aseguró que la casa de López en Pradera era usada como refugio para guerrilleros enfermos y que él estuvo allá, para una fecha en la que la familia del político llevaba años por fuera de ese municipio. También lo desmintieron el expresidente Andrés Pastrana y el general Jaime Alberto Canal, pues aseguró que el día del secuestro en la Asamblea (abril del 2002) López los llamó de un teléfono satelital para pedir que el Ejército dejara de perseguir a los secuestradores. (Lea también: 'No es odio, es rabia, es indignación': Sigifredo López).

La mujer, María Eugenia Mina, dijo que formó parte de la custodia de los secuestrados en el Cauca, y que en ese tiempo supuestamente Sigifredo López tenía beneficios, incluso visitas conyugales. La investigación demostró que eso era imposible porque, en su afán por evitar un rescate, las Farc prácticamente tenían secuestrados a los mismos guerrilleros que custodiaban a los rehenes, 11 de los cuales terminaron asesinados por la paranoia de los captores. (Lea también: Una a una, las mentiras de los testigos contra Sigifredo López).

¿Cómo un exguerrillero que tenía interés en mentir y una desmovilizada de la que la Fiscalía ahora afirma que "en su relación con las autoridades revela su fehaciente y frecuente proclividad a tratar de embaucarlas con el pretexto de colaborar" terminaron siendo el soporte de uno de los procesos que más han golpeado la imagen de la justicia?

La pregunta es clave ahora que Sigifredo López deja de ser villano y vuelve a ser víctima, en un caso que hace tres meses sorprendió al mundo entero porque un hombre que estuvo más de siete años secuestrado supuestamente había sido el caballo de Troya de las Farc en el cinematográfico golpe contra la Asamblea.

El fiscal Eduardo Montealegre, que esta semana le dio la cara al país para anunciar la libertad de López, asegura que la Fiscalía "fue engañada" y anuncia la revisión del Programa de Testigos. En todo caso, es evidente la necesidad de apretar tuercas a un modelo de investigación basado en testimonios de delincuentes y que ha sido clave para sacar adelante procesos como los de la parapolítica, pero que ha dado pie para grandes injusticias.

La de Sigifredo parece ser apenas la última de una larga lista de historias en las que testigos mentirosos enlodaron o incluso llevaron a la cárcel a inocentes. Prácticamente no hay un personaje de la vida pública actual que no haya sido salpicado por un 'expara' o un exguerrillero. Entre muchos testimonios útiles hay también decenas que se cayeron porque eran claramente mentirosos, como el de un ex-Farc que afirmó este año que el vicepresidente Angelino Garzón había colaborado desde la Gobernación del Valle en el secuestro de los diputados.

¿El detalle? Angelino llegó a la Gobernación en el 2004, más de año y medio después del asalto a la Asamblea.

¿Cartel de testigos?

Los buenos abogados recomiendan preguntarse si los testigos ganan algo con mentir. Muchas respuestan están en las cárceles, donde carteles de testigos logran además de beneficios, hacer millones con extorsiones. Y si se miran las condenas de los últimos tres años contra la Fiscalía por detenciones injustificadas, que llegan a los $ 460.000 millones, podría pensarse que en muchos procesos los investigadores no están haciendo bien la tarea.

En el caso puntual de Sigifredo, el primer fiscal del caso ordenó la captura basado en el famoso video del PC de 'Cano' en el que se ve y escucha a una persona dando instrucciones para el asalto, que según las pruebas de la Policía podría ser el único sobreviviente del secuestro. Nadie tomó en cuenta la posibilidad de que no fuera López sino 'JJ', el jefe del grupo que perpetró el plagio y cuya voz era muy parecida a la del político.

Cuando esa prueba se cayó porque los laboratorios del FBI encontraron que las similitudes entre la imagen y la voz no eran concluyentes -el 19 de junio, un mes después de la captura-, la Fiscalía buscó nuevas evidencias y se encontró con los guerrilleros de las Farc, uno del Eln y un vendedor ambulante que señalaron a López.

Con base en lo que dijeron, hace dos meses, el organismo investigador decidió mantener la orden de captura, pero concedió la casa por cárcel. Ahora se encontró con que los desmovilizados o mentían o eran incongruentes, y que lo afirmado por el vendedor ni siquiera era relevante. "Como se les cayó la prueba técnica, salieron desesperados a darle credibilidad a cualquier testimonio que les permitiera sostener el caso. Hace meses habrían podido enmendar el error", sostiene un allegado del político.

Los que declararon contra Sigifredo podrían estar apuntando a los beneficios del Programa de Testigos, que si bien no entrega recompensas sí da la posibilidad de obtener recursos para un proyecto productivo, protección a la familia y reubicación. Eso, además de rebajas.

López le pidió al fiscal Montealegre que investigue si detrás de su caso hubo complot. Hasta ahora, la justicia no ha investigado a fondo esa posibilidad en otros casos. Solo en el de 'Tasmania', el ex-Auc que intentó enredar al magistrado Iván Velásquez, investigador de la parapolítica, fue condenado por calumnia el abogado Sergio González, cercano a varios sectores afectados por las investigaciones de la Corte.

Los rastros de montaje también son visibles en los señalamientos de 'exparas' condenados por el asesinato del alcalde de El Roble Eudaldo Díaz contra el hijo de la víctima, el médico Juan David Díaz, que fue precisamente quien presionó para que la justicia actuara en el caso. Los ex-Auc dicen que el médico trabajaba con ellos.

Desechar de entrada los testimonios de delincuentes es imposible, por una razón obvia: quienes mejor conocen de una actividad criminal son precisamente quienes estuvieron envueltos en ella. Sin embargo, varios sectores piden medidas para evitar más equivocaciones.

El exprocurador Jaime Bernal Cuéllar dice que se debía pensar en restringir al máximo los beneficios del Programa de Testigos, para eliminar la tentación de mentir por conveniencia. El exfiscal Mario Iguarán, por el contrario, asegura que, en un balance completo, son mayores los beneficios que los líos del programa: "la salida para acabar con el carrusel de falsos testimonios es aplicar todo el peso de la ley a testigos y a funcionarios que lo permitan".

El 'top' de los no confiables

1. 'Olivo Saldaña'

Raúl Agudelo, 'Olivo Saldaña', se desmovilizó en el 2005. Se inventó la entrega del frente 'Cacica Gaitana' de las Farc y declaró contra empresarios del Tolima y el exgobernador Guillermo Jaramillo. Todo era mentira.

2. Los de Picaleña

Varios 'exparas' del Bloque Tolima recluidos en la cárcel de Picaleña, en Ibagué, señalaron a los principales políticos del Tolima. Mentían, y la Corte Suprema terminó absolviendo a excongresistas como Carlos García Orjuela.

3. El caso 'Tasmania'

José O. Moncada, 'Tasmania', fue el 'expara' que en el 2007 aseguró que Iván Velásquez, que investigaba la parapolítica, le ofreció beneficios para declarar contra el presidente Uribe. Se retractó y confesó que hizo parte de un montaje contra Velásquez.

4. Rafael García, el 'ventilador'

Rafael García fue clave para develar la infiltración 'para' en el DAS y su testimonio hundió a Jorge Noguera. En otros procesos fue cuestionado, pues sus declaraciones parecían tomadas de versiones de prensa.

REDACCIÓN JUSTICIA
justicia@eltiempo.com

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