Editorial: La Virgen, el rock y Vladimir Putin

Editorial: La Virgen, el rock y Vladimir Putin

14 de agosto 2012 , 08:10 p. m.

¿Quién iba a pensar que a Vladimir Putin, hombre duro formado en el servicio secreto, nacionalista extremo, guerrero de la Vieja Rusia contra sus colonias levantiscas y apoyo del dictador sirio en el último incendio del Medio Oriente, iba a sufrir grave deterioro de popularidad por cuenta de un conjunto de rock?

La vida -lo dijo la canción- te da sorpresas, y la que ha recibido el gobierno de Putin por obra del grupo Pussy Riot -que educadamente podría traducirse como Rebelión Femenina- desborda lo previsible. Tres muchachas del conjunto roquero de siete miembros se presentaron encapuchadas el 21 de febrero en la catedral de Cristo Salvador, en Moscú, e interpretaron una pieza de su creación en la que piden a la Virgen María que aparte a Putin del poder y señalan: el Patriarca cree en Putin / ¡Qué bastardo! Mejor que crea en Dios.

Detenidas por desorden público y blasfemia por casi seis meses, fueron denunciadas mediante expediente de 2.800 páginas y el próximo viernes enfrentan una sentencia que podría costarles tres años de cárcel. Masha, Catya y Nadia, como las conocen los seguidores de Pussy Riot, son una mezcla de rusas de buena familia, artistas de protesta y ciudadanas enardecidas por los caminos autoritarios que recorre el régimen de Putin. El actual presidente ruso lo había sido del 2000 al 2008, y luego, obedeciendo la Constitución, cedió el puesto a su camarada Dmitri Medvedev, mientras él pasaba a ocupar el de primer ministro. Terminado el cuatrienio de Medvedev en el 2012, Putin ha vuelto a la presidencia.

La maniobra irritó a quienes querían ver una Rusia democrática, pero las tendencias de control y represión que ejerce, y el poder cada vez mayor de las plutocracias cercanas a él, obligan a recordar los tiempos soviéticos.

Pussy Riot pasó a simbolizar la oposición al Gobierno. La postura firme de las tres detenidas y los nexos corruptos entre el Ejecutivo y el Poder Judicial, magnificados por la amplia difusión del caso en la red, han provocado una ola de respaldo a las roqueras y un desastre de opinión para el régimen. Ahora solo uno de cada tres rusos cree que vive en una democracia.

Muchos ciudadanos no aprueban la toma de la catedral, pero consideran que, en el fondo, la canción no se equivoca: "Virgen María, aparta a Putin del poder...".

editorial@eltiempo.com.co

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