Tiburón, el rey del océano que reclama su espacio

Tiburón, el rey del océano que reclama su espacio

Se multiplican los ataques de tiburones y los expertos no coinciden en qué medidas adoptar.

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11 de agosto 2012 , 08:44 p. m.

En Australia se reportó el décimo ataque en un año (cinco han sido mortales); en una isla francesa en el océano Índico lanzaron una cacería después de dos incidentes en una semana; en Estados Unidos, esta semana se confirmó el primer ataque de un tiburón blanco en 76 años. El año pasado, encuentros cercanos pero no mortales con estos escualos fueron registrados de México a Rusia y de Indonesia a Brasil.

¿Estamos ante una 'invasión' de 'asesinos marinos' en las que hasta ahora eran aguas tranquilas?

Para expertos de EE. UU. y Europa, la respuesta podría ser sí, si se considera al hombre como el depredador.

Zonas como la isla francesa de La Reunión (al este de Madagascar) no habían sido hasta ahora destinos turísticos. Afanadas por frenar la que alguna vez fue la tasa de desempleo más alta de la Unión Europea, las autoridades locales han impulsado esa actividad, con el resultado de un creciente número de bañistas en espacios habitados por tiburones toro. Eso explica por qué, en un lugar en el que no se produjo ningún ataque entre el 2000 y el 2010, se han reportado siete ataques y tres muertes por incidentes relacionados con tiburones desde enero del 2011.

Marin Garwood, experto del acuario de Sídney (Australia), dice que los ataques ponen en evidencia la mayor presencia de seres humanos en nuevas zonas marinas y apuntó que en la última década se ha popularizado la práctica de deportes como el surf en lugares desconocidos o poco poblados.

Como sea, la respuesta de las autoridades de la prefectura francesa no ha sido precisamente considerar la invasión del hábitat de los tiburones, sino contratar a pescadores para purgar de escualos las aguas que se proponen explotar para el turismo.

La solución contemplada por los australianos va, más o menos, en el mismo sentido, y las autoridades locales llegaron a plantear que se revise la protección del máximo depredador del océano.

"Los cinco ataques mortales (en diez meses) no tienen precedente y suscitan una alarma enorme", dijo el ministro de Pesca del estado de Australia Occidental, Norman Moore, en un comunicado. La víctima más reciente fue el australiano Ben Linden, de 24 años, quien practicaba surf en julio pasado cuando un gran blanco de 5 metros de largo lo atacó cerca de la isla Wedge, a unos 180 kilómetros al norte de Perth, la capital de Australia Occidental.

Moore reclamó "nuevas medidas" y "aclarar urgentemente" el estatus de protección del tiburón blanco, tras decir que su población ha aumentado después de casi dos décadas de ser declarada especie vulnerable y recordar que sus ataques en Australia han subido más que en otras partes del mundo. Las autoridades australianas ordenaron sacrificar cualquier escualo que mida más de 4 metros de largo y mantienen cerradas las playas próximas a la zona del ataque.

En realidad, las cifras sugieren que es el ser humano el temible depredador. El año pasado hubo, en el mundo, 12 muertes por ataques de tiburón. En comparación, se estima que los seres humanos masacran cada año más de 70 millones de tiburones.

¿Culpa del calentamiento global?

Algunos expertos ofrecen una explicación ambiental para el aumento de los ataques. Los efectos del calentamiento global y el ascenso de la temperatura del agua llevan a cada vez más especies a migrar de las regiones que habitan normalmente. Eso explicaría por qué en el 2011 se registraron ataques en sitios tan remotos e inusuales como la costa oriental de Rusia.

Especies amenazadas, en el menú

Treinta y tres especies de tiburones amenazadas están siendo utilizadas para hacer sopa de aleta de tiburón en varias ciudades estadounidenses, según un estudio realizado por primera vez con pruebas de ADN. El Instituto de Conservación Científica del Océano de la Universidad Stony Brook, en Nueva York, concluyó que el 81 por ciento de las 32 muestras que se tomaron de esta especialidad de la cocina china contenía aletas de especies en peligro de extinción o vulnerables.

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