'No nos han derrotado en Alepo': líder rebelde sirio

'No nos han derrotado en Alepo': líder rebelde sirio

El régimen controla Saladino, pero los insurgentes todavía combaten desde otros sitios de la ciudad.

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10 de agosto 2012 , 11:34 p. m.

Al grito de "Allahu Akbar" y disparos al aire, un centenar de combatientes rendían sus honores a los últimos caídos de la batalla de Saladino, en la ciudad siria de Alepo. Los cuerpos sin vida del comandante Omar Abdel Raman y su lugarteniente, Aiman Aleto, de la katiba (batallón) Al Bara Ibn Malik fueron trasladados en una 'pick up' custodiada por dos furgonetas, repletas de rebeldes, a la mezquita de Telrafah, 15 kilómetros al norte de Alepo.

"Nos hemos retirado del centro de Saladino"-que ahora está totalmente bajo control del Ejército de Bashar al Asad-, "pero todavía seguimos presentes en otras zonas del barrio. Es una retirada táctica, a la espera de poder almacenar más municiones y armas para continuar con la lucha", aseguró Abu Walid, de 24 años, herido en la pierna por una de las granadas.

"Nosotros estamos concentrados en Hamdaniya, donde hemos atacado 12 tanques del Ejército. En Saladino destruimos seis tanques y dos blindados", manifestó orgulloso.

"Alepo es más grande que Homs y el Ejército todavía no lo ha recuperado en un año y medio. Ellos (las tropas) toman las calles durante el día, y nosotros las recuperamos por la noche", declaró otro combatiente.

En los últimos días, Telrafah se ha convertido en objetivo de los aviones MiG-21, que atacan con una frecuencia de cinco veces al día, después de que un grupo de combatientes del Ejército Libre Sirio (ELS) intentó atacar hace dos noches con lanzacohetes el aeropuerto militar de Minah, a dos kilómetros al norte de la ciudad.

Todavía no había salido de la mezquita la comitiva funeraria cuando un caza ruso sobrevoló Telrafah, provocando el pánico. Todo el mundo echó a correr despavorido, intentando protegerse en los soportales de las casas o en las tiendas vacías. Tres vueltas con sus potentes motores y después una explosión. Otra escuela había sido bombardeada. El ataque paralizó el funeral, que fue retomado cuando el MiG-21 desapareció del cielo.

De los 20.000 habitantes de Telrafah, 12.000 se han marchado en los últimos tres días hacia la frontera con Turquía. "Esto era un pueblo tranquilo hasta que llegaron las tropas de Al Asad en abril y comenzaron los enfrentamientos con los rebeldes del ELS", se queja un anciano, que se identifica como Ahmad. Otro vecino explica que los desplazados han encontrado problemas a la hora de entrar a Turquía y muchos se han quedado en tierra de nadie, en los cuatro kilómetros que separan el puesto fronterizo turco de Kilis y el sirio de Bab Al Salam.

En los enfrentamientos en Saladino también murió Abul Abid, de 28 años. Un río de gente descendió desde la mezquita Al Hisan hacia el cementerio de Maraa, acompañando al mártir de Saladino en su camino hacia el 'Paraíso'. De nuevo, ráfagas de disparos y plegarias musulmanas marcaron el ritmo de la comitiva.

"La muerte de cada hombre tiene una historia. No somos simplemente números", reclamó Ahmad Abdan, antes de declarar que "la conciencia del mundo está muerta. La comunidad internacional no está haciendo nada para detener el derramamiento de sangre en Siria".

Ethel Bonet
Para EL TIEMPO
Telrafah (Siria)

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