Entrevista:¿Logrará Capriles tumbar a Chávez?

Entrevista:¿Logrará Capriles tumbar a Chávez?

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10 de agosto 2012 , 02:57 p. m.

  El periodista y líder político venezolano Teodoro Petkoff le responde a Margarita Vidal ese y otros interrogantes.

Nació hace 80 años en Sofía, Bulgaria, y creció desde muy niño en Venezuela. Economista, escritor, periodista y político venezolano, fue un activo dirigente y guerrillero comunista en la década de los 60, miembro fundador del partido Movimiento al Socialismo, MAS, diputado al Congreso Nacional de Venezuela en varias legislaturas, ministro en el segundo gobierno de Rafael Caldera y dos veces candidato presidencial.

Teodoro Petkoff es una figura mítica en Venezuela, donde libró duras batallas de oposición a regímenes dictatoriales, y donde las ha seguido librando con reconocido valor civil, como el más feroz crítico de Hugo Chávez.

Entre las leyendas sobre Petkoff, en Venezuela recuerdan sus sonadas fugas de la cárcel, en una de las cuales no vaciló en descolgarse desde el séptimo piso del hospital, a donde lo habían llevado después de que fingiera una hemorragia interna. Lo que no sabían sus carceleros era que había ingerido previamente medio litro de sangre humana para hacer más creíble su mal.
Su carrera política tuvo momentos brillantes pero, casi siempre, resultados electorales adversos, hasta que Rafael Caldera fue elegido presidente en 1996, y lo incorporó a su gabinete ministerial.
En 1998 se separó del MAS en protesta por el apoyo a la candidatura de Hugo Chávez y en 2006 tuvo su última tentación política como candidato presidencial. Retiró su aspiración cuatro meses después, al no obtener el apoyo necesario para convertirse en el candidato único de oposición al chavismo. Abandonó el ejercicio político para dedicarse de lleno al periodismo a través de su propio periódico, Tal Cual, cuya línea editorial ha mantenido una crítica implacable al gobierno de Chávez. Petkoff apoya con todos los fierros a Henrique Capriles, el candidato que logró unificar a decenas de grupos de oposición, para disputarle el próximo 7 de octubre las riendas del país al coronel del verbo incontenible.
 
¿Qué significó en Venezuela la creación de la Mesa de Unidad?
-Es la cristalización y estabilización de la unión de las fuerzas opositoras. A ella pertenecen todos los partidos y pequeños grupos de oposición en Venezuela, de manera que se trata de un logro formidable. La Mesa ha logrado controlar todos los factores centrífugos y las tensiones que se presentan en esta clase de acuerdos debido a fuerzas que intentan actuar por su cuenta, y se ha transformado en una institución con mucho reconocimiento público. Logró realizar unas primarias extraordinarias para escoger candidatos presidenciales en las que, de tres millones de votantes, dos millones le dieron su voto de confianza a Henrique Capriles.

¿Será suficiente para contrarrestar la aplanadora del gobierno?
-Las elecciones en Venezuela son absolutamente asimétricas. El candidato Chávez usa el tesoro nacional con total falta de escrúpulos: todas las instituciones del Estado participan, abierta e ilícitamente, en la campaña electoral. Eso consagra un ventajismo brutal, pero la oposición está unida en torno a un candidato activo y de mucho peso. No tiene, por supuesto, los recursos ni las posibilidades que tiene el gobierno, pero se está haciendo sentir. De hecho, ya en varias oportunidades lo ha colocado a la defensiva.

¿El partido de gobierno también está unido?
-Formalmente lo está, pero son bastante públicas las discusiones internas. La enfermedad de Chávez ha hecho brotar ―aunque tratan de contenerlas― divergencias internas a propósito de la sucesión del presidente. Últimamente Chávez luce como mejorado y ha estado moviéndose más que antes. Sin embargo, han estado dosificando sus desplazamientos por el país porque el día a día de una campaña significa un esfuerzo colosal. Chávez sale muy poco de Miraflores.

¿Cómo resultó Chávez 'súbitamente' curado del cáncer que supuestamente lo mataría?
-Él se declara sano y está actuando como si en efecto estuviera, si no completamente curado, sí mejorado. Su cáncer fue diagnosticado como muy maligno y después de los primeros días de tratamiento se le veía visiblemente enfermo y deforme por los medicamentos que le estaban administrando. Es obvio que está dosificando su campaña y eso no puede corresponder sino al hecho de que en realidad no está completamente curado y debe tener cierta mesura. A pesar de lo que dice, se está comportando como un hombre enfermo que está pensando primero en su salud, como es lógico que sea, pero eso manda señales equívocas.


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