Colciencias otra vez

Colciencias otra vez

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09 de agosto 2012 , 03:45 p. m.

Como Sísifo, empujando una piedra enorme cuesta arriba. Condenado a tropezar varias veces contra el mismo obstáculo, como Colciencias. Y cuando ya parece que está a punto de cumplir su difícil tarea -como ocurrió cuando nombraron al doctor Restrepo-, vuelve a rodar la piedra cuesta abajo, para tener que volver a empezar. De cero o casi de cero, que a ello equivale el nombramiento de un nuevo director de Colciencias. Adán o Eva. De todas maneras, empezará por imponer su estilo, y eso dura un año por lo menos. Otras locomotoras merecen toda la atención de los gobiernos. De este en especial, y si se trancan, enderezan los rieles enseguida, para que no se detenga el crecimiento.

Es bueno recordar que desde junio renunció el director Restrepo y ya vamos en agosto. ¿Por qué se demora tanto el Presidente en escoger el nuevo funcionario? ¿Por qué dura dos años un director del instituto rector de la ciencia, elevado recientemente a una mejor categoría? ¿Por qué renunció realmente? ¿Por desacuerdos con el Jefe del Ejecutivo relacionados con el compromiso gubernamental con la ciencia? ¿O por desacuerdos con los académicos sobre el debate de la innovación y la investigación en ciencia básica?

Circula una carta de la comunidad académica y científica, firmada por 1.400 personas, en que pide al Presidente que "revele su voluntad política de fortalecer a Colciencias y liderar la salvaguarda de la institucionalidad propia del sector". La carta -políticamente correcta y no exenta de candor- propone una nueva comisión de sabios o de notables para que le diga, entre otras, al Gobierno que la política de ciencia y tecnología debe ser una cuestión de Estado. Sísifo otra vez.

O Perogrullo. Es claro que la ciencia tiene que ser una política de Estado, pero esto no se logra si el Presidente proclama su compromiso o si los sabios le recuerdan una cosa que él y todo el mundo sabe. El verdadero problema de Sísifo consiste en que no hemos sabido, como sociedad, lograr que la ciencia sea un asunto de Estado. Y que se lo considere la verdadera locomotora del progreso, que sostenga el desarrollo y pueda transformar la sociedad. Una ciencia que camina de espaldas a la cultura siempre será raquítica, por lo cual otra quimera es que la cultura sea una política de Estado. Una cultura que camine de espaldas al entretenimiento y proponga lo que corresponde sin atender al rating. Yo entiendo que así es más difícil conseguir director de Colciencias, porque toca mirar más allá de Lucho Garzón. Pero hay que hacerlo.

director@klnred.com

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