¿Qué tienen en común el sexo oral y la llegada del hombre a la Luna?

¿Qué tienen en común el sexo oral y la llegada del hombre a la Luna?

El caso Gorsky es sin duda una de las grandes historias sexuales no contadas de nuestros días.

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08 de agosto 2012 , 10:03 p. m.

(A propósito de otro aniversario de la caminata de Armstrong sobre el pálido satélite).

Las oportunidades para el sexo no deben tomarse a la ligera. Hay quienes aguardan tiempos extensísimos o hazañas casi imposibles que han de cumplirse para lograr un cometido sexual.La historia más hermosa y sugestiva en este sentido viene del sitio menos esperado. "Buena suerte, señor Gorsky", es una frase raramente citada aunque fue proferida minutos después de que Neil Armstrong exclamara la frase más escuchada y mentada que el mismo nombre de la Coca-Cola: "Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad". Cuando la dijo los organismos de inteligencia se volvieron locos por años buscando en el programa espacial ruso a un tal Gorsky, los espías americanos en la Unión Soviética se dedicaron a Gorsky y hasta el Senado hubiera podido nombrar la Comisión Gorsky. Se pensó que era un mensaje codificado de Armstrong, de quien se llegó a sospechar que también era un espía ruso. A la incomprensión y a la sorpresa general se debía sumar, evidentemente, el silencio total de Armstrong sobre el incidente.

El misterio habría de durar 26 años, hasta que el 5 de julio de 1995, luego de una conferencia, un terco reportero repitiera el interrogatorio del caso. Al parecer, el pobre de Gorsky ya había muerto y el astronauta se sintió en libertad de responder. En alguna ocasión, siendo un niño, Armstrong jugaba béisbol con su hermano mayor. La bola se salió de su patio y el joven Neil tuvo que trepar la tapia del jardín del vecino para recuperarla. La bola había caído cerca de la habitación del dueño de casa -un emigrante ruso o descendiente de emigrantes rusos-, el señor Gorsky, y su esposa.

No arribó en peor momento, pues fue testigo presencial de una escena sexual en la cual Gorsky le pedía sexo oral a su mujer siendo que esta se negaba a darle ese placer. Al momento de agacharse a recoger la bola, Armstrong alega haber escuchado algo que iba más o menos por las siguientes líneas: "¡Sexo oral!, ¡Sexo oral, dices! Mira, ¡te daré sexo oral el día que el chico de al lado camine sobre la Luna!"... Y años más tarde, el 21 de julio de 1969, contra todo pronóstico y los más sensatos cálculos y deseos de la recatada señora Gorsky... Bueno, el chico de al lado caminó sobre la Luna.

Solo imaginar a la señora Gorsky, indignada y silenciosa, bajándole la cremallera a su esposo mientras las imágenes de la televisión mundial que mostraban a Neil caminando sobre la Luna se reflejaban en los anteojos de Gorsky. Los detalles, todo, la cara de satisfacción silenciosa del ruso (especulo cuando me la imagino, claro), la vergonzante resignación de la esposa, Armstrong a 384 mil kilómetros de la Tierra pensando en el sexo oral del vecino. Hay historias demasiado buenas para ser ciertas. Pero así confluyeron las extrañas circunstancias para fabricar esta.

El caso Gorsky es sin duda una de las grandes historias sexuales no contadas de nuestros días. Y un recordatorio de que cuando no se quiera satisfacer una apetencia sexual, es mejor no hacerlo depender de ningún evento, por improbable que parezca, porque, como bien decía mi padre, no hay fecha que no llegue ni plazo que no se cumpla.

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