Óscar Muñoz, un taekwondoka con sabor vallenato

Óscar Muñoz, un taekwondoka con sabor vallenato

El colombiano consiguió la primera medalla olímpica en el taekwondo para su país.

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08 de agosto 2012 , 04:23 p. m.

A Óscar Luis Muñoz Oviedo no le importa que en Valledupar, cada año, se celebre el Festival de la Leyenda Vallenata. Mientras la ciudad está de rumba y escogiendo al Rey Vallenato, él se refugia en el coliseo de la ciudad y entrena todos los días en busca de su mejor forma.

No toma, no fuma, no se va de fiesta, es de pocos amigos y le encantan los deportes de combate. El medallista de bronce colombiano en los 58 kilos del taekwondo en los Juegos Olímpicos de Londres-2012 no nació en la capital cesarense, llegó allí cuando tenía tres años, pues sus padres salieron de El Difícil (Magdalena), en busca de mejores condiciones de vida.

Pensó en practicar el boxeo, pero el taekwondo lo ilusionó más. Cuando tenía nueve años, la profesora Irma Gómez le propuso que fuera al gimnasio y practicara el taekwondo. Él aceptó y pasó a manos de Álvaro Vidal, hoy su técnico, amigo y confidente, pero se perdió un tiempo y no volvió a los entrenamientos. Irma lo buscó y lo convenció de que siguiera practicando el deporte y se encarriló.

Su padre es Pompilio Muñoz, es jardinero de profesión. Vive en el barrio Cola de caballo en Valledupar con sus cuatro hermanos, dos hombres y dos mujeres, y su mamá. Uno de ellos, Rigoberto, también practica en taekwondo y Óscar dice que llegará más lejos que él. Recibe un sueldo del Comité Olímpico Colombiano (COC) y este año se graduará de bachiller del colegio Francisco Molina Sánchez.

No ha decidido qué estudiar, pero quiere ir a la universidad. Es un gomoso del computador y está pendiente de los cambios acelerados de la tecnología.

Mide 1,78 metros, pesa 58 kilos y nació el 9 de marzo de 1993.  Hoy, está feliz con su medalla de bronce, la que lucirá dentro de unos días en el complejo musical, cultural y folclórico llamado Parque de la Leyenda Vallenata, donde se subirá a la tarima 'Compai chipuco', bajo la concha acústica 'Cachucha bacana', y prenderá la fiesta, al sol del acordeón, la caja y la guacharaca.

Lisandro Rengifo
Enviado Especial de EL TIEMPO

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