La red de alcantarillado de Bogotá tiene más de medio siglo

La red de alcantarillado de Bogotá tiene más de medio siglo

Hundimientos en las calles reflejan el desgaste que presentan las tuberías.

notitle
07 de agosto 2012 , 11:36 p. m.

¿Recuerda si alguna vez ha visto a obreros trabajando en el cambio de las redes de acueducto o alcantarillado de su cuadra o de su barrio? Es altamente probable que para la mayoría de los dos millones de hogares que hay en Bogotá la respuesta sea negativa.

La razón es sencilla: la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) se ha concentrado en la rehabilitación de redes troncales y matrices, pero no en la red de distribución de la ciudad.

Según el Acueducto, en la ciudad hay que rehabilitar, al menos, el 25 por ciento de la red de acueducto y el 35 por ciento de la de alcantarillado, pero todavía no hay un diagnóstico detallado del estado de las tuberías.

En los últimos dos años, la empresa rehabilitó unos 40 kilómetros de tuberías de acueducto y unos 10 kilómetros de alcantarillado. La cifra es marginal si se tiene en cuenta que -además de 517 kilómetros de tubos madre de agua y 450 kilómetros de interceptores de aguas residuales, que no están incluidos en esta cifra- en la ciudad hay alrededor de 4.000 kilómetros de redes de alcantarillado sanitario, casi 2.500 kilómetros de alcantarillado pluvial (de agua lluvia) y unos 8.000 kilómetros de redes de acueducto menores o iguales a 12 pulgadas.

El 38 por ciento de las tuberías de acueducto tiene entre 80 y 50 años de construida. En el caso del alcantarillado, el 62 por ciento de los tubos y canales se construyeron entre 1950 y el 2000. Muchas de esas redes tienen más de 70 años.

Para ingenieros sanitarios expertos en acueducto y alcantarillado, "el estado y la antigüedad las redes constituyen una amenaza para la ciudad", en particular, por la falta de un diagnóstico detallado del estado de las tuberías, que el Acueducto espera tener solo el año entrante. "Está en camino un programa para identificar los tramos donde haya amenaza de colapso o de obstrucción de la red", dependiendo de la edad de la tubería y el tipo de suelo donde está, explicó Sandra Rodríguez, jefe de Obras Civiles del Acueducto.

Más edificios, menos capacidad

Para los expertos, la obsolescencia de las tuberías puede afectar la calidad del agua, en el caso del acueducto, o representar riesgos de hundimientos, en el caso del alcantarillado. Pero si no hay un diagnóstico no es posible identificar los tramos que pueden representar una amenaza.

El caso más reciente, ocurrido en febrero pasado, cuando una filtración de la quebrada la Vieja terminó en un hundimiento en la carrera 5a. con 69, muestra el tipo de riesgos que enfrenta la ciudad.

Y aunque el Acueducto insiste en que antigüedad no implica mal estado, los expertos recuerdan que toda tubería tiene una vida útil, después de la cual hay que hacer rehabilitación.

La otra amenaza que debe abordar Bogotá es la falta de capacidad de la red de alcantarillado para asumir la mayor cantidad de aguas residuales que generará la redensificación por nuevas viviendas. "En el norte, en zonas como Cedritos, la ciudad no aguanta un edificio más", advierten expertos que recuerdan que allí la red de alcantarillado se construyó para casas, y la zona se llenó de edificios.

El Acueducto responde que Bogotá está preparada para conectar a la red matriz de acueducto a todos los usuarios nuevos que necesiten agua potable en los próximos años, incluso en el centro de la ciudad, pero reconoce que no lo está para recoger todas las aguas residuales que ellos verterán sobre la red.

El Salitre, segundos de vida al río moribundo

Cincuenta toneladas mensuales de zapatos, botellas, condones, vasos plásticos, icopor, ropa y hasta muebles llegan por el río Bogotá a la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), de El Salitre.

Por ahí también baja toda el agua de los inodoros, lavaderos de autos, duchas y lavaplatos de la capital.

En medio de los desperdicios y del hedor de los residuos de 2'200.000 bogotanos del norte y el occidente, trabaja David Piraquive, uno de los operarios que trata las aguas negras para oxigenarlas y revertirlas al río para que no muera. Entre las rejas que separan grandes objetos del cauce del río Bogotá, David ha visto colchones, perros, gatos y aves muertas. Lo más extraño que ha visto, es el cadáver de un hombre, hace cinco años.

"Es mucha la porquería que llega hasta acá. Esta agua es como un veneno, por eso todos los meses nos hacen controles médicos y nos vacunan", explica. Él se ha metido en los tanques para separar los excrementos. "El asco ya no me domina. A veces, cuando llego a casa, mi esposa me dice que el hedor se pega y me manda a bañarme", confiesa.

Cada mes, unas 50 toneladas de estos desechos terminan en el relleno de Doña Juana. El 60 por ciento son sólidos suspendidos y el 40 por ciento es materia orgánica.

Esa materia sirve como alimento para unas bacterias que la descomponen, durante 22 días. Esto produce biogás y un potente fertilizante o biosólido inofensivo que, además, es comercializable. En Brasil, por ejemplo, lo venden en supermercados.

Sin embargo, las 500 toneladas anuales de biosólido producidas en Cali, Medellín y Bogotá son desechadas, dada la falta de regulación del Gobierno nacional.

Una millonaria demora

El ambicioso plan de descontaminación del río Bogotá en todo su trayecto vale $ 5,5 billones. En la parte de Bogotá, se contempla especialmente la ampliación de la planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) Salitre, la construcción de interceptores, de la planta Canoas y una estación elevadora, que valen 2,9 billones. Pero este proyecto se encuentra empantanado a la espera de que el Consejo de Estado falle sobre la sentencia del Tribunal que ordenó sanear el río con ese esquema. El plan está paralizado, además, porque el Distrito rechazó financiar la construcción de la estación elevadora y plantea reubicar la planta Canoas, a lo que se opone la generadora Emgesa.

Sabía usted que...

1. 31 de diciembre

Es la fecha en que se gasta más agua en la ciudad, entre las 6 a.m. y las 7 p.m. Ese día lavan mayor número de casas, la ropa y hay más demora en la ducha.

2. Viernes Santo

Es el día del año en que se consume menos agua en el Distrito, porque mucha gente no está en la ciudad.

3. Hora pico del agua

La hora pico del gasto de agua en Bogotá no es la misma del tránsito: es hacia las 11:30 de la mañana, cuando el líquido se usa para preparar alimentos, hacer aseo y otras tareas.

4. Chicó, alto gasto

Chicó es el barrio que más consume agua en Bogotá (30 metros cúbicos por familia), seguido por El Salitre (27,11 m3) y Santa Bárbara (25,14 metros cúbicos).

Sitios oficiales que consumen más agua

La Picota, campeona

La cárcel La Picota usa 135.659 metros cúbicos bimestrales. Dobla a la Cárcel Modelo, el segundo consumidor, que registra 59.751 metros cúbicos.

Secretaría de Educación

Reporta alto consumo por la sede central y demás edificaciones en la ciudad que están a su cargo: 113.993 metros cúbicos.

YOLANDA GÓMEZ
Subeditora Bogotá

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.