Sáqueles el jugo a los remedios caseros

Sáqueles el jugo a los remedios caseros

Hay casos en los que se ha probado su eficacia para resolver problemas de salud.

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07 de agosto 2012 , 06:03 p. m.

Que la panela rallada sirve como antiséptico para las heridas. Que el papel periódico mojado detiene la sangre que sale de la nariz o quita el hipo. Que la caléndula es bendita para desinflamar y para las raspaduras. Que el vinagre desinfecta y mata bacterias. Que el tomate es ideal para tratar los orzuelos.

Remedios caseros hay millones, casi tantos como abuelas. Pero, ¿qué tan efectivos son? Los expertos aseguran que hay mitos entre estas soluciones, pero también reconocen que son útiles cuando tienen validez científica. Y cada vez hay más de esos casos. 

Recientemente, la organización Consumer Report recopiló estudios científicos que comprueban la eficacia de algunos remedios caseros, que han pasado de una generación a otra.  "Muchos estudios separan el mito de la realidad y llevan las conocidas recetas de la abuela al laboratorio con resultados que, en la mayoría de los casos, son válidos", dice José Luis Mosquera, médico de Consumer Report.

En la revisión se detuvieron, por ejemplo, en el uso de la miel y de la sopa de pollo o de verduras para aliviar resfríos. Encontraron un estudio de la Universidad de Nebraska, que concluyó que si bien estas sopas no previenen o acortan la duración de la gripa, sí reducen los síntomas, pues inhalar su vapor tibio 'afloja' las secreciones nasales, alivia el ardor de garganta y ayudan a prevenir la deshidratación.

En cuanto a la miel, encontraron un estudio publicado en los  Archivos de Medicina Pediátrica y Adolescente  que halló que alivia las membranas irritadas en la parte posterior de la garganta de los niños que padecen infecciones en las vías respiratorias, además de tener efectos antioxidantes y antivirales. Eso sí, tenga en cuenta que un remedio de este tipo nunca reemplazará una consulta con el especialista, y que no todos son inofensivos. No es cierto, por ejemplo, que la saliva sea un buen desinfectante. Al contrario, lo más probable es que su aplicación en las heridas favorezca el transporte de gérmenes más agresivos. 

Los siguientes son algunos de los que sí sirven, tomados del libro  Le tengo el remedio , que nació hace ocho años como columna en estas páginas, escrita por el asesor médico de EL TIEMPO Casa Editorial, Carlos F. Fernández.   

Caspa: no se deje de ella

Ponga a hervir una taza de agua con ortiga y tomillo; agréguesela al agua del enjuague del cabello. Hágalo por una semana, cada vez que se bañe. Asoléese: aunque sea en la terraza o haciendo ejercicio, tome el sol. La luz ultravioleta tiene un efecto antiinflamatorio y la piel descama menos. Use tomillo: tiene propiedades antisépticas. Hierva cuatro cucharadas de tomillo seco en dos tazas de agua, cuele y deje enfriar. Aplíquelo en el cuero cabelludo y masajee. No se enjuague. Y ojo, al rascarse. Aumenta el problema y puede lesionarse. Dele tratamiento, no uña.

Sufro de hemorroides

El estreñimiento es la principal causa, así que dese tiempo, no puje ni se esfuerce. Dos litros de líquido al día y mucha fibra en la dieta lo ayudarán. Para disminuir la inflamación y aliviar el dolor, aplíquese un paño humedecido con agua de caléndula tibia, siempre que pueda. Y recuerde, las cremas no desaparecen el problema, lo alivian (y no son para todo el mundo). Solo úselas por recomendación médica.

Estoy mocoso y agripado    

Ponga a hervir un vaso de leche y adiciónele unas hojas de poleo y saúco. Tómese esto preparado todas las noches, hasta que los síntomas mejoren. Si tiene tos, tome una infusión de hojas de eucalipto tres veces al día. El vapor del agua humedece las vías respiratorias y afloja las secreciones, hace que ceda la congestión y se respire mejor. Si no tiene vaporizador, improvise uno con una olla. Tómese un caldito de pollo y dígales no a los antibióticos. La gripa es producida por virus y contra ellos no hay nada. Mejor invierta esa platica en pañuelos.

Tengo un hipo tenaz     

Haga gárgaras con agua fría. Mastique hielo. Respire dentro de una bolsa de papel, esto aumenta el dióxido de carbono en la sangre y, para deshacerse de él, el cuerpo regulariza la acción de los músculos de la respiración. Hágalo rápido y con fuerza 10 veces. Selle bien boca y nariz. También pruebe a meterse los dedos en los oídos y rascarse con moderación por 15 segundos. Unas ramificaciones del nervio que mueve el músculo diafragma llegan al sistema auditivo y eso produce un reflejo que bloquea el hipo.

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