Retrato hablado

Retrato hablado

notitle
06 de agosto 2012 , 10:41 a. m.

Woody Allen está de vuelta. En su nueva película, 'A Roma con amor', no sólo dirige sino que también actúa. A los 76 años, el hombre que se ha alzado con cuatro premios Oscar, que cambió la forma de hacer cine, que se casó con la hija de su esposa y que alguna vez dijo que sólo había dos cosas importantes en la vida ―"la primera es el sexo, la segunda no la recuerdo"― parece tener más energía que nunca.

De frente

Desde 1969 Woody Allen viene haciendo una película al año. Antes había dirigido unas cuantas y actuado en otras, entre ellas una rareza: en Casino Royale, una parodia de la saga de James Bond de 1967, hace el papel de Jimmy, el sobrino del famoso agente secreto británico. Y antes, cuando tenía 15 años, ese pelirrojo tímido de Brooklyn que podemos imaginar muy parecido a Joe, el chico de su película Días de radio, escribía chistes y los mandaba por correo a humoristas de diarios y presentadores de televisión. A los 17 ya estaba en la nómina de la cadena NBC, y a los 22 ganaba más dinero que sus dos padres juntos.


Aprendió violín, que en la adolescencia cambió por el clarinete. Pasó por la escuela hebrea, la pública y una universidad donde sólo completó un semestre. De la escuela pública de Brooklyn dijo que era "para maestros con trastornos emocionales". En la universidad fue un profesor suyo quien le recomendó que buscara ayuda psiquiátrica, pues "no tendrás mucha suerte para encontrar un trabajo".


En 1977 ya era reconocido como director y actor, y gozaba de un privilegio que pocos directores tienen en Estados Unidos: el completo control sobre sus creaciones. Ese año trabajó en un proyecto ambicioso, una comedia romántica que se combinaba con un thriller. Se llamaba Anhedonia. En la sala de montaje recompuso totalmente lo que había rodado, pulió y cortó hasta que dejó sólo los 93 minutos de la historia de amor. Antes del estreno una productora le sugirió que le cambiara el título, y así nació Annie Hall. Quizá no sea su mejor película, pero sí es la que marca el inicio del cine de Woody Allen tal como lo conocemos en la actualidad. Con ella obtuvo cuatro premios Oscar: mejor director, mejor película, mejor guion original y mejor actriz para su protagonista, Diane Keaton, que para entonces era su pareja. Allen no fue a la ceremonia porque, dijo, se le olvidó y se quedó tocando el clarinete. De hecho, sólo ha asistido a los Oscar en 2002, y no a recibir el premio sino a presentar una carta de amor a Nueva York, golpeada casi de muerte tras los atentados del 11 de septiembre.

Por favor, vea ese momento en YouTube; en esos dos minutos está la esencia de Woody Allen: nervioso, reflexivo, capaz de bajarle la temperatura a la solemnidad del momento con un par de chistes geniales: http://m.youtube.com/watch?gl=ES&hl=es&client=mv-google&v=rpwF6fbLFw4.


De perfil

Para muchos, esa película que Woody Allen filma cada año es la misma con ligeras variaciones. Puede que no se equivoquen del todo: Allen se ha distinguido por trabajar con el mismo grupo de personas durante años, y viene explorando los mismos asuntos desde siempre con insistencia: el matrimonio, la búsqueda del sentido de la vida, la culpa, la mujer del prójimo. Uno identifica una película suya a los pocos minutos, a veces en segundos: la luz, los encuadres, la música, incluso el tipo de letra de los créditos son marcas de fábrica del director neoyorquino. Ante tal cantidad de películas ―cuarenta y dos, incluyendo la que presenta este mes en Colombia, A Roma con amor―, es natural que haya unas inolvidables y otras lo contrario. Y el propio director no hace mucho para complacer a los espectadores: luego del éxito de Annie Hall hizo un sentido homenaje a quien siempre ha reconocido como su maestro, Ingmar Bergman, en una película oscura y espesa, Interiores. Pero inmediatamente después vendría esa obra maestra que es Manhattan. Y después Hannah y sus hermanas, Alice, Misterioso asesinato en Manhattan, Sombras y niebla, Crímenes y pecados...

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.