La violencia contra la mujer

La violencia contra la mujer

05 de agosto 2012 , 08:53 p. m.

En septiembre de 2009, en la carretera que va de Ibagué a Alvarado, la Policía hizo un hallazgo macabro: el cuerpo desmembrado de una mujer envuelto en bolsas negras. Cuando los investigadores del CTI realizaron la investigación, constataron que se trataba de Érika Yeneris (de 32 años), esposa del coronel Aldana. El 24 de mayo pasado, la Policía halló en el Parque Nacional de Bogotá el cuerpo empalado de Rosa Cely (35), una joven vendedora de dulces que estudiaba en la noche. Esta semana, las autoridades de la capital acaban de hallar cerca de Fontibón el cadáver de la costurera Ruby Estela Serpa (45).

Esta situación, que crece día a día en el país como la peste, es alarmante y representa el nivel de degradación a que ha llegado el conflicto colombiano. En un país en guerra, las primeras víctimas son los niños y las mujeres. Si no, remitámonos a las declaraciones que han dado las madres de las hijas violadas y asesinadas por las hordas de paramilitares que se tomaron buena parte del territorio nacional. Incluso, los mismos paramilitares desmovilizados, en las audiencias de versión libre, han hecho declaraciones sobre sus horrendos crímenes contra la mujer.

Sin embargo, en el informe de rendición de cuentas, el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, asegura que la guerra llega a 37 municipios afectando solo al 4,6 por ciento de la población. Literalmente, puede ser cierto que los actos de guerra solo se expresen en 37 poblaciones del país, pero la atmósfera de terror que produce el conflicto se extiende a todo el país. La guerra no solo afecta a un pequeño puñado de colombianos, como afirma Mindefensa, sino  al país entero y en particular a la mujer, que hoy es víctima de la violencia social.

La violencia contra ellas no solo es generada por los "actores en conflicto" o solo acontece en los estratos bajos de la sociedad, como creen algunos sociólogos despistados. No. La violencia contra la mujer comienza en la casa y se inscribe en el microcosmos de su vida cotidiana. No solo en las familias pobres sino también entre las clases medias y altas, educadas de la sociedad. Así le sucedió a Érika Generis, quien fue descuartizada por los celos patológicos de su marido; así le pasó a Rosa Cely, que fue engañada por un sicópata, compañero de estudio; así le aconteció a Ruby Estela, quien fue muerta supuestamente por un vecino.

Hoy en día la vida de la mujer está siendo seriamente amenazada. Recordemos las cifras de mujeres muertas violentamente en Ciudad Juárez,  México.

La violencia global ha elegido a la mujer como a una de sus víctimas preferidas. Vivimos en una sociedad enferma, sicótica y feminicida.

Por esta razón en el Congreso de la República está cursando un proyecto de ley propuesto por los senadores Ángela María Robledo e Iván Cepeda, en el sentido de que el abuso sexual contra la mujer sea considerado un delito de lesa humanidad. Esto quiere decir que si el proyecto es aprobado, los delitos de violencia sexual de género, de ahora en adelante, no podrán prescribir, y los autores de crímenes contra la mujer, como le sucedió al empresario Samuel Viñas (45), quien asesinó a Clarena Acosta (43) el año nuevo de  2010, pasarán a buen recaudo. Los 15 asesinos de sus esposas que hoy pagan prisión en la cárcel Modelo de Bogotá no podrán ser tratados por los jueces como angelitos que reciben rebaja de penas por sus buenos actos de contrición.

Fabio Martínez

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