Directora del Museo de Arte Moderno de Medellín abandonará el cargo

Directora del Museo de Arte Moderno de Medellín abandonará el cargo

Juliana Restrepo evalúa su gestión en el MAMM. Deja la dirección por motivos personales.

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05 de agosto 2012 , 06:19 p. m.
Tras cuatro años al frente de la dirección del Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM), Juliana Restrepo dejará este cargo próximamente por motivos personales.

Sin embargo, su gestión deja un balance más que satisfactorio, en el que sobresale haber consolidado una programación variada e incluyente, traer nuevos públicos al museo -especialmente jóvenes-, ganarse la confianza del sector público y privado y presentar exposiciones de artistas nacionales e internacionales. Restrepo habló con este diario acerca de esta experiencia. 

¿Por qué se va del MAMM?

Es una decisión de mi vida personal, no profesional. No me voy a otro trabajo ni me cansé del MAMM, por circunstancias personales me voy a trasladar a Bogotá.

¿Qué fue lo más difícil? 

En estas instituciones lo más difícil siempre es la parte económica. Gestionar los dineros para el funcionamiento del museo es una lucha constante, pero eso mismo lo hace emocionante y satisfactorio, porque cuando logras conseguirte los recursos para sacar adelante cierto programa que impactará a tantos niños, jóvenes, adultos y artistas, te das cuenta de que vale la pena. Todavía falta que el sector privado, los estados locales y el público entiendan que la inversión en cultura es fundamental para el desarrollo de la ciudad y del país. Eso es un aprendizaje que en otras latitudes ya está más claro.

¿Cuáles fueron sus proyectos más importantes?

El cambio de sede, que inauguramos el 4 de noviembre del 2009. Si bien el museo fue fundado en el año 78, irnos a la sede de Ciudad del Río nos permitió consolidarnos como un ícono de Medellín. Eso acompañado de una actividad permanente, porque hemos entendido que el arte contemporáneo no se limita a la plástica, sino que hay un montón de prácticas que tienen cabida en los museos. Así, nuestra oferta cultural tiene acciones plásticas, música, arquitectura, diseño gráfico, literatura, lanzamientos de libros y conciertos que acercan distintos públicos al museo. 

¿Cómo hizo el trabajo de construcción de públicos? 

Ese público que antes no venía al museo, porque no entendía de arte, porque les parecía aburrido, hoy viene a ver tocar a la Filarmónica, por ejemplo, y terminan recorriendo las salas y salen muy encantados. Igual, la formación de públicos es una camino por recorrer, hasta ahora hemos vinculado nuestra programación a un montón de actividades que antes no le cabían a la gente en la cabeza que pudieran estar en un museo.

Hoy el museo se conoce como un referente joven...

Esa fue una de las metas que me tracé: el museo tiene que aparecer en la cabeza de los 'pelados' de esta ciudad, que iban a ser nuestro público. Trabajamos en la marca MAMM e implementamos varias estrategias: abrimos programas para jóvenes, remodelamos el sitio web, nos aliamos con El suiche, que organiza presentaciones de música independiente de Medellín, para que tocaran en el MAMM, pusimos el museo bonito, abrimos una tiendita en el primer piso... Y las estadísticas mostraron que el público que más venía era el joven.

¿Y en términos de exposiciones? 

Hemos ido creciendo de manera orgánica, no descontrolada, cada año con una mezcla interesante de exposiciones de un artista local, uno internacional, una colectiva. Pero me acuerdo que cuando yo entré a la dirección me hicieron una entrevista y me preguntaron cuál era el artista que yo soñaba traer al museo y yo contesté Sophie Calle, y la acabamos de tener. Ese fue un logro maravilloso del museo. Y para la historia de las exposiciones de arte en Medellín y en Colombia, la retrospectiva de Beatriz González. Además, como tenedores de la obra de Débora Arango le estamos haciendo la difusión que le ha faltado siempre, porque es una obra con una fuerza impresionante tanto en lo pictórico como en su contenido. Hoy se está viendo su obra, curada por nosotros, en el Museo Nacional. Y logramos itinerarla, pues de ahí se va al Molaa (Museo de Arte Latinoamericano), en California; luego, a Carolina del Norte y termina en el Museo de Barrio, de Nueva York.

¿Cuándo se va? 

Yo anuncié la salida, pero la idea no es irme en quince días, sino seguir vinculada con el museo hasta que finalice el año. En la dirección estaré solo un par de meses y luego definimos la figura con la que voy a continuar. 

MELISSA SERRATO RAMÍREZ
Cultura y Entretenimiento 

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