El gato alimentando ratones

El gato alimentando ratones

04 de agosto 2012 , 08:24 p. m.

Las viñetas tienen el poder de representar el drama social de un solo golpe, con buen humor y bastante picardía. Hace unos días vi la caricatura de un enorme gato alimentando con rebanadas de queso a un montón de incautos ratones. Solo uno se atrevió a preguntar cómo era posible eso. Y otro le contestó: "El gato está en campaña". Este domingo, el Evangelio nos introduce al tema del desarrollo social de los pueblos. Recordemos la escena: Jesús había alimentado a la muchedumbre hasta saciarse, entonces el pueblo sale a buscarlo para hacerlo rey. Quieren proclamar rey al que ha sido capaz de darles de comer. Sin embargo, no todo el que da de comer tiene buenas intenciones, mira que un pescador también ofrece carnada a los peces y el cazador atrae con suculentos cebos a sus presas. Hoy en día pululan los mesías impostores que prometen dar pan al pobre para aprovecharse de él.

El auténtico desarrollo del hombre tiene que ser integral, debe abarcar la totalidad de la persona en todas sus dimensiones. Hay que asegurar la parte material, que se traduce en alimentación, salud y seguridad pública. Pero también es imprescindible la dimensión espiritual, moral e intelectual. Muchos demandan el desarrollo social, pero son pocos los que se comprometen con él.

La Iglesia católica promueve el desarrollo integral de la persona. Fíjense ustedes que las parroquias, así como las congregaciones religiosas, que son muchas, coincidimos en tres campos: en la alimentación, la salud y la educación. Allí nos encontramos todos con distintos métodos y auditorios, porque la caridad cristiana es una de las formas en que se realiza la doctrina social de la Iglesia. La caridad es el don más grande que Dios nos ha dado a los hombres, es nuestra promesa y nuestra esperanza.

La Iglesia aporta un área de desarrollo que los gobiernos no pueden cubrir porque no la poseen. Me refiero al crecimiento espiritual, a la promoción de la misericordia y de la caridad, que van más allá de la justicia. El papa Benedicto XVI, en la encíclica 'Caritas in veritate', nos hace ver que la gratuidad es esencial para alcanzar la hermandad entre los pueblos y las naciones.

En resumen: hay que cuidarse de los falsos profetas que se aprovechan de la pobreza de los pueblos para manipularlos. Hay que promover el desarrollo integral de la persona y estar dispuestos a pagar el precio del mismo, que se traduce en solidaridad, responsabilidad, trabajo, honestidad. "No trabajen por el alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna" (Jn. 6,27).

José Manuel Otaolaurruchi
twitter.com/jmotaolaurruchi

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