La peatonalización de la 7a. / Voy y vuelvo

La peatonalización de la 7a. / Voy y vuelvo

04 de agosto 2012 , 08:16 p. m.

Cuando arrancó la peatonalización de la carrera 7a., enumeré aquí las diez cosas que habría que superar para que la vía mostrara el rostro amable que no ha tenido. Y prometí que volvería sobre el tema cuando la recorriera un par de veces. Lo hice: a pie, en bicicleta y en carro.

Aprovechando que se entregó un puente de 4 mil millones de pesos que servirá de retorno a los vehículos y que la 7a. para los de a pie irá hasta la 11 y compartirá espacio con carros y buses, en algunas horas, vuelvo a referirme al asunto.

Digámoslo claro: la peatonalización de la 7a. empezó bien y va mal; buena parte de su trayecto y sus alrededores quedaron en manos de los ambulantes, no se blindó contra gamines y ladrones,el comercio se quejó, los eventos culturales son pocos y la vía la disputan por igual peatones, ciclistas y la ruta circular. La calle 19 es un infierno de buses, busetas, contaminación y hombres drogados que con un palo golpean los neumáticos, en espera de una moneda.

Nadie se atreve a sacar cámaras o celulares para registrar alguna imagen simbólica de la emblemática vía. Un par de residentes de las Torres del Parque trataron de hacerlo, pero les dio físico miedo. Las calles están tomadas y, duélale a quien le duela, la 7a. huele a orines. Lo corroboran cartas de lectores como don Luciano, que me escriben con la misma decepción que les cuento.

Si definitivamente se quiere peatonalizar la 7a., no bastan unas cuantas materas puestas de afán ni una orquesta de músicos ni una señalización que nadie respeta. Peatonalizar una vía es mucho más que llamarla así. Debe lucir amable, limpia, provocadora, bien demarcada, segura a toda hora, ordenada, adoquinada; las boca-calles deben tener el andén a nivel para que se le dé prioridad a la gente, no a los carros que ni siquiera respetan el semáforo; debe estimular e integrar al comercio para que la defienda, ponga cafés, sombrillas y sillas. Lo único que se ha hecho hasta ahora, con todo respeto, es sacar los carros de la vía y dejar los males de siempre.

Ahora bien, no es solo culpa de quienes desde el gobierno distrital atienden estos temas, también de nosotros, los ciudadanos. La mala fama que ha acompañado por años al centro y sus alrededores lo volvió tierra de nadie. Por lo mismo, todos se sienten con el derecho de hacer con él lo que les venga en gana, desde orinarse en sus paredes hasta entapetar de afiches sus postes.

Peatonalizar la 7a. requiere, con urgencia, una propuesta de cultura ciudadana. Hay que reeducar a la gente para que la estrategia, que es sana, plausible y necesaria, nos haga sentir -de una vez por todas- orgullosos de nuestra vía insignia.

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor Jefe EL TIEMPO
@ernestocortes28

erncor@eltiempo.com

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