El comienzo de un largo viaje / Hablemos de vinos

El comienzo de un largo viaje / Hablemos de vinos

04 de agosto 2012 , 04:17 p. m.

Mientras les escribo esto, estoy arriba de un avión, dirigiéndome a Río Negro, en el comienzo de la Patagonia argentina, un lugar hermoso, desolado, una ciudad sobre lo que alguna vez -millones de años atrás- fue el camino por el que se abrió paso un glaciar. Hoy las bardas, como guardias pretorianos, flanquean Río Negro, dos muros de arena y piedras blancas.

En Río Negro me espera la primera etapa de una nueva serie de degustaciones para mi guía Descorchados (que si todo sale bien, será publicada en Colombia, a fines de este año), la primera de varias que me harán transitar por Argentina y Chile, reuniéndome con más de trescientos hacedores de vinos de ambos países durante algo más de dos meses. Tres mil vinos en total, más o menos, es lo que me espera hasta octubre.

Y no me quejo. De hecho, es un trabajo alucinante. Si tuviera que quedarme con una parte de mi trabajo, seria esta: sentarme a catar con los responsables de los vinos, discutir con ellos y luego escribir al respecto. Pero la pregunta es si a ustedes, como consumidores, realmente les sirve.

Yo creo que sí, aunque, para ser honesto, no hago esta guía desde hace 15 años por el hecho de que a ustedes les ayude, sino simplemente porque me gusta hacerlo, me gusta probar vinos tanto como ver películas o leer libros.

Ahora, yo creo que sí, les sirve, pero solo en la medida en que no esperen que yo haga todo el trabajo. Lo que no quiero con Descorchados es darles todo masticado, todo bien molidito, como papilla, y luego pedirles que abran la boca. No. Lo que quiero es que compren el libro y que experimenten. Que no me crean nada. Que vayan a la tienda de vinos, que se paren frente a la estantería y vean lo que les recomiendo, pero que también compren otra botella y decidan cuál les gusta más.

Y si les gusta la que a mí me ha gustado, eso solo significará que compartimos algo en este tremendo mundo de subjetividades y escasas certezas.

En la Descorchados siempre está mi correo electrónico y se los dejo también aquí, al final de esta columna. Escríbanme, díganme si están de acuerdo con lo que a mí me gusta o si, por el contrario, no lo están ni remotamente. Nadie puede ser juzgado por creer que algo es bueno o malo, y menos en el mundo de los vinos. Ahora los dejo, pues empezamos el descenso en la Patagonia, un buen lugar para comenzar todo.

PATRICIO TAPIA
Especial para EL TIEMPO
patricio@vinorama.cl

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