Historias detrás del robo de celulares

Historias detrás del robo de celulares

Menores de edad admiten que atracan para comprar drogas y alcohol. Saben que la ley es laxa.

03 de agosto 2012 , 08:18 p. m.

El robo a celulares en Bogotá ha dejado este año víctimas como un niño que salía de su colegio o un abogado prometedor. Su único pecado fue tener un celular.

EL TIEMPO indagó sobre la otra cara del delito, la de los delincuentes que roban sin medir las consecuencias y que son criminales siendo solo unos niños.

La noche, en algunos parques de El Codito (Usaquén), comienza con olor a marihuana y licor. De las empinadas escaleras van llegando jóvenes a hablar, drogarse o a contar cómo les fue robando celulares. Marcos vive hace 14 años en el sector, va en décimo grado y dice que son pocos los 'podriditos' que, como él, se dejaron llevar por los amigos para delinquir en un afán desenfrenado por financiar su consumo de drogas y licor.

Saben exactamente en dónde hurtar celulares de alta gama, sobre todo a los 'gomelos', que describen con resentimiento y que encuentran "allá abajo", refiriéndose a la carrera 7a., la calle 170 o a barrios como Cedritos, Usaquén, Verbenal o Lijacá.

"Robamos con cuchillo, los abrazamos y les pedimos el bicho y si se ponen groseros nos los tiramos o les damos puntazos", dijeron mientras iban y venían con un trago más de licor barato o cuando una fumadita de 'engome' (marihuana) los liberaba para que fluyeran sus palabras. Marcos no siente nada cuando escucha noticias en las que un inocente muere. "Se ganan que uno se los tire porque se ponen groseros".

Para otros, la llegada al barrio ha sido más difícil. Ronaldo llegó a Bogotá en busca de oportunidades. "Comencé trabajando en la rusa. Lo más camello era subir varillas".

Su esposa tiene 17 años y ya es padre de una bebé. Dice que la necesidad lo llevó a robar. "La primera vez fue sobre la carrera 7a.". Luego se le volvió costumbre. Igual que sus compañeros, detecta a las víctimas por su vestimenta y si 'dan papaya'. "Van con el celular en la mano o uno les ve la talla en el pantalón". Ahora roba con cautela, porque sabe que con 18 años es más fácil "llevar del bulto. Me da miedo la cárcel".

Estos jóvenes saben a quién venderle la mercancía. "Por un buen celular nos dan 70.000 u 80.000 pesos. Nos lo compran en barrios como San Cristóbal o Santa Cecilia".

'No somos los más malos'

Diego, de solo 15 años, ocultaba las marcas en su cuello. Unos días antes intentaron ahorcarlo por el robo de un celular. "Casi me matan".

Dice, refiriéndose a su grupo, que ellos "no son los más malos del barrio". Para él, el negocio persiste porque la Policía del sector es corrupta. "Solo quieren plata. A un parcero le quitaron dos 'portes' (armas) y por plata los soltaron. Si no hay nada, uno tiene que aguantarse 'pelas' (golpizas). La última vez me pegaron por estar con un amigo que portaba un revólver".

El coronel Reinaldo Martínez, de la Policía de Usaquén, dice que espera denuncias puntuales. "Si hallamos responsabilidades, vamos a ser contundentes y llevaremos los casos a Asuntos Internos si es necesario".

Diego no sueña, dice que su deseo de ser médico nunca se va a cumplir. "Solo tengo 15 años y sé que esto nunca va a cambiar. Somos lo que somos".

Hay más menores delinquiendo

Hay un alto número de adolescentes que ingresan al Sistema de Responsabilidad Penal (SRPA) porque reinciden en la comisión de conductas punibles, según la Secretaría de Integración Social.

En el 2009, ingresaron 3.653; en el 2010, 5.121; en el 2011, 5.710, y solo en enero de este año, 643. Mientras que para alcaldes como el de Kennedy, Luis Fernando Escobar, que ha vivido las consecuencias del delito juvenil en su localidad, la Ley de Infancia victimiza más niños, para Beatriz Linares, consultora experta en derechos humanos de niños y adolescentes, lo que falla no es la ley sino su aplicabilidad por parte de los jueces.

"Si un adolescente de entre 14 y 18 años no cumplidos comete un homicidio o un secuestro extorsivo, puede tener una pena de 8 años en la privación de la libertad, y si comete hurto agravado, de hasta 6 años".

No obstante, la percepción es de impunidad. "No queremos desconocer el problema social, pero hay adultos que se burlan de las autoridades porque saben que pueden usar niños para delinquir. Llevamos 4 años con esa ley y vemos es un aumento de menores en actividades criminales", dijo Escobar.

Carol Malaver
Redactora de EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.