Mapas de conocimiento

Mapas de conocimiento

El rigor ha caracterizado la editorial de la Universidad Nacional.

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01 de agosto 2012 , 09:58 a. m.

¿Qué sería de la ciencia sin cartógrafos? Tal vez seguiría su camino con dificultad, pero lo seguiría. La cartografía puede verse como la ciencia de hacer representaciones detalladas o no de territorios y espacios geográficos, pero en el fondo es la labor en la que los espacios y territorios se interpretan mediante líneas, tonalidades, y marcaciones. Es un trabajo en donde el papel de modelar la realidad geográfica se vuelve arte y ciencia a la vez. En cualquier caso, la ciencia es más que eso y probablemente su fuerza y dinámica sobrepasan la subsistencia de una disciplina determinada.

El arte y la ciencia, como un esfuerzo mancomunado de interpretar y modelar la realidad, también tienen un feliz encuentro en la edición académica. Pues, editar libros universitarios es una actividad de artesano, que con laborioso cuidado se encarga de los detalles del lenguaje, la forma de las letras, el material del libro y su color, para juntar páginas que configuran al unísono mapas de diversos tamaños y formas de un único atlas del conocimiento, reflexionado y redescubierto en laboratorios, estudios de campo o aulas de clase.

La cartografía elaborada por las editoriales universitarias en sus líneas y colecciones le permite al hombre de ciencia ubicar con claridad los límites del saber, encontrar caminos inexplorados de llegada y salida, e imaginar nuevas tierras. Esta misma cartografía editorial hace posible que la sociedad determine su ubicación en el contexto, encuentre los ríos que la han traído hasta acá, e identifique su rumbo en medio de las montañas y valles de la razón.

Las editoriales universitarias pueden verse como instituciones eminentemente académicas que, dentro de las cuatro paredes de sus universidades, desarrollan una serie de actividades para producir y comercializar el material que los docentes y estudiantes generan en las actividades de investigación y docencia.

Ahora bien, vistas de una manera más detallada, las editoriales universitarias son más que eso, son núcleos culturales, cualificadores de la sociedad y, por supuesto, piezas clave en el fomento de la ciencia, la tecnología y el conocimiento en general.

Su responsabilidad no es solo la de poner en papel o en formato e-book el conocimiento generado por la gran masa crítica de investigadores y docentes que publican en ellas, sino también la de servir como puente conceptual entre el mundo académico y la sociedad.

En este sentido, gracias a la dinámica y a la naturaleza que le son propias, la academia se ocupa del trabajo de extender los límites del saber; el papel de la sociedad es aprehender, validar e incentivar con sus necesidades aquel conocimiento, en ocasiones encumbrado, que ha sido elaborado por las instituciones universitarias.

El espíritu cartográfico del que se alimentan los editores académicos es fundamental para la ciencia, pues sin la edición académica el flujo del conocimiento no podría fortalecerse en una de las actividades primordiales de la universidad, la discusión académica, la contratación teórica para la subsiguiente superación de paradigmas.

De la misma forma, sin edición académica la apropiación social del conocimiento sería exigua, la experiencia social no se enriquecería con la reflexión teórica y los estudios prácticos de los intelectuales.

La Editorial Universidad Nacional de Colombia cree en esta labor de puente. Con absoluta  rigurosidad profesional se ha comprometido desde hace años en la tarea de publicar obras cuidadosamente evaluadas.

El Sello Editorial de la Universidad es hoy en día reconocido como uno de los más serios, pertinentes y sustantivos del país. Convencida de su responsabilidad, la labor no se ha limitado únicamente a producir obras de alto nivel académico y editorial, también ha emprendido una actividad de divulgación a través de diversas estrategias comunicativas.

Las líneas editoriales de la Nacional son fuertes cimientos del saber que ahora están encontrando nuevos soportes de realización. El libro electrónico hace pensar nuevamente sobre esta labor de artesanos, cartógrafos y constructores de puentes, pues creemos que es en la edición académica donde el libro electrónico encuentra sus mayores posibilidades, no solamente en cuanto a formas y elementos de configuración, sino también en cuanto a estrategias de distribución.

Los libros electrónicos explotan y acreditan la gran diversidad de elementos que las investigaciones acarrean (videos, mapas interactivos y georreferenciados, audio, referenciación cruzada, animaciones, metadatos etc.) Mediante estas nuevas formas de comprender el libro, la Universidad Nacional está segura de que se enriquecerá la práctica docente en todos sus niveles, que la comunidad académica encontrará nuevas sinergias, y que, por supuesto, la universidad podrá acercarse cada vez más a la sociedad para incentivar en ella el placer de conocer y aprender.

Por Gustavo Silva
Editor general. Editorial Universidad Nacional de Colombia

Lea el texto sobre la revista 'Ideas y Valores' aquí

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