Narcotráfico: factor de alianza entre terrorismo y 'bacrim'

Narcotráfico: factor de alianza entre terrorismo y 'bacrim'

29 de julio 2012 , 09:05 p.m.

Desde el año de 1981, cuando las Farc incursionaron en el narcotráfico, ya se vislumbraba que, hacia el futuro, lo que aún conservaban de ideología política desaparecería, y a la vez, su opción de poder, a consecuencia de la corrupción que generaría esa incursión en el interior de la organización armada. Justamente así lo presintieron sus cabecillas en el momento de tomar la decisión de optar por el narcotráfico. Como bien se sabe, fue en los llanos del Yarí (Meta) donde los narcotraficantes particulares de la época cedieron a las pretensiones de las Farc, las cuales iniciaron su adicional actividad delictiva con el cobro del impuesto de gramaje, hasta convertirse en la actualidad en el primer cartel del narcotráfico del mundo, o sea que hoy cultivan, procesan, almacenan y exportan las drogas, como también aseguran estas actividades con la presión y la violencia.

Prueba de ello son los conflictos actuales en el Cauca y los próximos que se avecinan en el Putumayo. Vale decir, donde existen cultivos de estupefacientes a cargo de las Farc, el Eln y ahora las 'bacrim' (bandas criminales), siempre estará presente el bloqueo a través del terrorismo para neutralizar la acción del Estado en contra del narcotráfico.

Lo grave ahora es que el narcotráfico está alimentando el conflicto interno mediante alianzas entre los mismos grupos armados, Farc y Eln, entre estos y las 'bacrim', y estas, por su cuenta y riesgo, también se dedican a su actividad a través del mismo narcotráfico. Los sabotajes contra la economía minera y petrolera en las zonas de Catatumbo, Putumayo y Arauca, y los movimientos de masas en esos mismos departamentos, a más de sustraer efectivos de la Fuerza Pública dedicadas al control del narcotráfico, obtienen dividendos financieros para acrecentar su actividad lucrativa. En lo que respecta a las bandas criminales, que actúan conjuntamente con el terrorismo en algunas regiones del país, es un grave error del Gobierno que las haya excluido del acto legislativo de reforma de la Constitución que creó el marco jurídico para la paz.

El argumento central de dicha exclusión es que las 'bacrim' son asimiladas a delincuentes comunes sin ninguna organización, o a grupos minoritarios de autodefensa que delinquen en algunas regiones de Córdoba y Antioquia. Es entonces importante que en las leyes estatutarias que reglamentarán las disposiciones generales del marco jurídico de alguna manera se considere la necesidad de tener en cuenta a las 'bacrim' en unas futuras negociaciones de paz.

Por otra parte, es notoria la deficiencia de la inteligencia del Estado, que no establece con precisión la naturaleza, estructura y ubicación geográfica de las 'bacrim'. Por lo pronto, ya se conoce, según la última revista de la Policía Nacional, que estas (dentro de las cuales se destacan los 'Urabeños' y los 'Rastrojos') hacen alianzas criminales con las Farc y el Eln. De lo que sí hay certeza es de que las Farc, el Eln y las 'bacrim' tienen delincuentes desmovilizados y reinsertados. Lo que se precisa, entonces, es que se recurra al esfuerzo de inteligencia del gobierno anterior, donde las recompensas, las redes de cooperación para la información, los informantes y los soldados campesinos hicieron parte de esa estrategia, que arrojó excelentes resultados en la neutralización de la violencia, con fundamento en una eficaz inteligencia.

Ahora, no se entiende la razón de por qué siendo las 'bacrim' organizaciones financiadas por el narcotráfico, que actúan en alianza con el terrorismo, no son confrontadas por el Ejército, sino exclusivamente por la Policía Nacional. De allí que la deficiencia en inteligencia no le permite al Estado dosificar y priorizar el empleo de la Fuerza Pública en función de neutralizar a los actores de la violencia.

En síntesis, mientras en torno al narcotráfico persistan las alianzas criminales de las Farc, el Eln y las 'bacrim', el Gobierno necesariamente tendría que hacer una revisión y replanteamiento de su estrategia contra los factores de violencia, porque, de lo contrario, la situación de inseguridad generaría incertidumbre en la inversión, producto de la campaña sistemática de sabotaje de la economía, a lo cual se agregaría el incremento de los recursos bélicos para atender situaciones complejas y de imprevisibles consecuencias, como la que está ocurriendo en el departamento del Cauca.

Mario López Castaño

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