Siria, la guerra que asusta a un explosivo vecindario

Siria, la guerra que asusta a un explosivo vecindario

No solo el futuro de Siria se juega en esta guerra, sino también el de buena parte de la región.

notitle
28 de julio 2012 , 06:53 p.m.

¿Cómo se verá Oriente Medio una vez la guerra civil en Siria haya terminado generando el derrocamiento del presidente Bashar al Assad, cuyo clan ha gobernado el país con mano de hierro por más de 40 años? Debido al dramático giro en los eventos en Siria, que ha llevado la batalla por el control del país a un nuevo estadio, a una situación de guerra civil abierta, esta pregunta no puede seguir siendo evadida.

El exitoso ataque con bombas al círculo más cercano de Al Assad, la llegada de los combates a la capital, Damasco (y a las fronteras con Turquía e Irak), y el incremento del número de armas de artillería pesada y alta precisión en manos de los insurgentes del Ejército Sirio Libre (ESL) marca el principio del fin del conflicto.

Sin embargo, nadie debería albergar falsas expectativas acerca del cambio que se avecina: el régimen de Al Assad no va a ser suplantado por un Estado de Derecho. Por el contrario, la era post Al Assad será probablemente aún más caótica y violenta, puesto que los opositores del régimen tratarán de saldar cuentas con sus opresores y el conflicto entre clanes y comunidades religiosas estallará.

Al igual que en otros países árabes, una tiranía secular va a ser reemplazada por los Hermanos Musulmanes (sunitas), que en Siria, no menos que en Egipto y Túnez, representan a la mayoría de la población. Pero, a diferencia de lo sucedido en Túnez y Egipto, el cambio de régimen en Siria va a ser cocinado básicamente a través de una guerra civil, con el agravante de que la influencia de la comunidad internacional será probablemente mínima.

Lo claro es que la defunción del régimen de Al Assad va a traer consecuencias de largo alcance para la distribución del poder regional entre Turquía, Irán y Arabia Saudita, y además para conflictos regionales, particularmente aquellos que involucran a Palestina, el rol de Hezbolá en el Líbano y el programa nuclear iraní. Asimismo, la caída del régimen de Assad va a tener amplias consecuencias en el ámbito internacional debido a la alianza de facto entre Rusia y Siria.

La oposición radical a Israel ha sido siempre un pilar del régimen sirio, lo que explica su estrecha colaboración con Hezbolá (chiítas), el más cercano aliado de Irán en esta parte del Medio Oriente, y con el mismo Irán. Pero el cambio de régimen en Siria no va a modificar los dos focos claves del conflicto de Israel con sus vecinos: la búsqueda de un estado Palestino viable y, sobre todo, la aceptación de la existencia del Estado de Israel.

A pesar de su radicalismo, el régimen de los Al Assad siempre fue predecible para Israel. El gobierno sirio sabía cuáles eran los límites y los aceptaba. En contraste, la incertidumbre de hoy implica un riesgo de guerra en la región que no puede menospreciarse, particularmente en vista del gran arsenal de armas químicas de Siria.

Una cosa es segura: Israel necesitará relacionarse más frecuente y seriamente con los Hermanos Musulmanes, y en particular con aquellos que han fortalecido significativamente al movimiento Hamas: los Hermanos Musulmanes palestinos.

El conflicto árabe-israelí estará cada día más influenciado por la religión, lo que dificultará aún más un acuerdo. El impacto en Jordania, aunque aún es impredecible, será también de gran importancia.

También hay oportunidades

Pero además de los riesgos, los acontecimientos en Siria implican también oportunidades para la región que deben ser exploradas (aunque sin dar lugar a falsas expectativas). Después de todo, el cambio de régimen en Siria llegará a costa de Irán y de su representante en el Líbano, Hezbolá, y eso podría reducir significativamente la influencia iraní en la región y en el conflicto con Israel.

Más aún, podría decirse que Irán está perdiendo a su único aliado en el mundo árabe, y podría entonces quedar aislado casi completamente.

En su lucha por la hegemonía regional contra los dos poderes sunitas dominantes -Turquía y Arabia Saudita, además de su protector, Estados Unidos-, Irán afronta una derrota estratégica de la cual le será difícil recuperarse.

Impacto en el tema nuclear

Esta inminente derrota y el aislamiento regional, afectarán la posición de Irán también en un punto muy sensible: su programa nuclear.

En términos puramente racionales, el régimen de Mahmud Ahmadineyad debería comenzar a contemplar una salida negociada al conflicto por este tema. Pero lo que parece más probable es que las fuerzas radicales conservadoras iraníes se aferrarán más a su programa nuclear mientras la posición estratégica del país se debilita.

Hoy los líderes iraníes siguen albergando la esperanza de que la República Islámica sea la principal beneficiaria de las revueltas árabes contra dictaduras pro-occidentales, lo que es un enorme error. Y además de esto, los gobernantes iraníes deberían hacer frente a una realidad que los asecha: las consecuencias del despertar árabe van, tarde o temprano, a alcanzarlos, ya sea directa o indirectamente.

El caso de Siria nos deja otra lección importante: la alianza con Rusia ya no es suficiente para asegurar, por sí sola, la supervivencia de un régimen. Y las consecuencias estratégicas para el Kremlin también pueden ser profundas, porque la caída de Al Assad puede condenar desde un comienzo a la política exterior del presidente Vladimir Putin, quien pretende restaurar el poder ruso y su influencia global.

Así las cosas, la guerra civil siria va a tener consecuencias de largo alcance no solo para este país y su 22 millones de habitantes, sino también para la política regional y global, con Irán como principal afectado. Los líderes iraníes tienen mucho que agradecer a George W. Bush, Dick Cheney, Donald Rumsfeld y sus partidarios por su alianza con Irak. Pero al final, sin embargo, esto no será suficiente.

JOSCHKA FISCHER
Exministro alemán de Relaciones Exteriores
Berlín
© Project Syndicate. Traducción: Andrés Rivera Mejía

Expectativa mundial por inminente gran batalla en Alepo

Alepo, la segunda ciudad de Siria, corazón económico del país y patrimonio de la humanidad por su magnífico centro histórico desde 1986, está a punto de convertirse en epicentro de una encarnizada batalla entre los rebeldes sirios y las tropas del Ejército que aún son leales al presidente Bashar al Assad.

Las fuerzas del régimen de Damasco bombardean con artillería y helicópteros las posiciones de los rebeldes, que controlan una buena parte de la ciudad, mientras decenas de tanques toman posiciones en torno a esta urbe, habitada por unas 5 millones de personas.

El 'número dos' del rebelde Ejército Sirio Libre (ESL), Malek Kurdi, considera que el ataque es inminente, pero subrayó que sus hombres están preparados para defender la ciudad.

Washington, Londres, París y otros gobiernos occidentales han alertado sobre la posibilidad de que en Alepo se produzca una masacre a gran escala. Y la ONU pidió al Gobierno sirio que detenga la ofensiva contra Alepo para proteger a los civiles.

"Es una batalla fundamental para las dos partes. Para el régimen, es una ciudad donde tiene muchos aliados, especialmente entre los comerciantes. Y para los rebeldes, es la clave para crear una zona de seguridad en las proximidades de Turquía, lo cual es fundamental para sus suministros", analizó el exdiplomático francés Ignace Leverrier.

Con información de EFE y AFP

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.