Una Caperucita insoportable para los tiempos modernos

Una Caperucita insoportable para los tiempos modernos

En el Teatro Nacional Fanny Mikey se presenta una obra que le da un giro a la fábula infantil.

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26 de julio 2012 , 06:36 p.m.

A pesar de su nombre, la obra  infantil 'El lobo y Caperucita: la verdadera historia' no es el retrato auténtico de la popular fábula infantil, que sigue la historia de una niña que es perseguida en un bosque por un peligroso lobo.

El montaje, que se presenta en el Teatro Nacional Fanny Mikey, de Bogotá, es más un intento de reinventar la historia. En esta producción, que dirige el actor cubano Mijail Mulkay, Caperucita no es la víctima del hambriento animal, sino que se ha vuelto una adolescente malcriada, de respuestas retadoras y actitud arrogante. 

Este peculiar enfoque, asegura el director, nace después de analizar el comportamiento de algunos adolescentes. "Es una etapa difícil, en la que los jóvenes contestan mal, no se relacionan de buena manera y quizás ya quieren ser adultos sin serlo... Eso es lo que le pasa a la Caperucita", dice.

En la historia, la actitud de Caperucita es un reflejo de la personalidad de su abuela, interpretada por María Margarita Giraldo, que es la emperatriz del bosque, dueña de todos los terrenos y no respeta a sus subordinados.  "Caperucita quiere parecerse a ella. La persona que media en la historia y trata de lograr una armonía es doña Caperuza", mamá de la niña rebelde, agrega el actor. 

Además de tratar de rescatar valores como los buenos modales y el respeto, la idea, comenta el cubano, es generar conciencia sobre el cuidado del medio ambiente y de los animales. "Por eso, el lobo se convierte en la víctima", dice el actor.

Proyecto familiar

Esta obra significa un reto personal para Mulkay, ya que no solo la dirige y la adaptó, sino que además la protagoniza -hace el papel del lobo- y musicaliza, junto a Alejandro Escallón.

La producción tiene un gran componente familiar para el director, ya que en ella actúan su hija, Camila, en el papel de Caperucita; su esposa, Majida Issa, como Doña Caperuza; y su cuñada, Jordana, que hace el papel de uno de los cazadores. 

Además, esta es la primera vez que el artista cubano entra al complejo terreno del teatro infantil. "Que tiene sus ventajas -explica Mulkay-: los niños tienen una velocidad mental igual o mayor que la de un adulto. Además, son más sinceros, sin esa doble moral de la que estamos impregnados". Lo difícil de este tipo de montajes, asegura el artista, es que el público es extremadamente exigente e impredecible. "Nuestra obra es muy interactiva, hay momentos en los que los niños son los personajes. Pero si no hay una conexión bien creada y una medida exacta, el hilo de la historia se puede perder. Por eso, cada función es totalmente diferente", asevera. Mulkay, que en Cuba participó en varias obras de teatro como actor y director, marca una diferencia fundamental entre el teatro de su país y el de Colombia.

"Aquí hay que abrir las salas grandes no solo para hacer teatro comercial, sino para ese teatro que dice cosas serias. En Colombia es necesario hacer ciertas concesiones para que la sala te apruebe. En Cuba, por la situación que vive el país y por el sistema, todavía la gente hace  otro tipo de teatro", argumenta. 

Funciones de la obra 

Domingos, 11:30 a.m.  Hasta el 26 de agosto.  
Teatro Nacional Fanny Mikey. Calle 71 No. 10-25, Bogotá. Informes: 217-4577.
Boletas: 22.500 pesos. (20 por ciento de descuento para niños).

REDACCIÓN CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

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