La risa amarga del guasón

La risa amarga del guasón

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24 de julio 2012 , 05:34 p. m.

Jóvenes que disparan contra sus compañeros de colegio; jóvenes armados dispuestos a asesinar el mayor número de personas.  Jóvenes que en algún punto de sus vidas sustituyeron su sonrisa de futuro por un gesto de odio, de indiferencia; jóvenes que sumaron todo su resentimiento y su incapacidad para integrarse a un mundo que siempre consideraron hostil, para finalmente explotar en un asalto final de muerte y desolación.

Son los solitarios protagonistas de una serie de masacres donde los escenarios en los cuales se supone debemos sentirnos seguros son sus objetivos.

Desde la llamada 'masacre de Columbine', ocurrida en 1999, donde dos estudiantes armados con rifles automáticos asesinaron a 13 compañeros de su escuela secundaria, el mundo ha conocido diversas historias similares, tipificadas por el FBI como 'asesinos relámpago'. En el 2007, en una universidad de Virginia, el estudiante de origen coreano Cho Seung-Hui repitió la misma cruel escalada con un escalofriante saldo de 39 estudiantes muertos.
Ahora, el caso de James Holmes, de 24 años y con un historial académico prometedor, traslada el escenario de terror a una sala de cine durante el estreno de 'Batman: Dark Knight Rises'. Este caso,  donde el asesino declaró ser 'el Guasón', villano de la anterior versión de la saga, replantea una vez más el perfil de los asesinos de masas y de nuevo vincula el entorno cultural que los rodea.

El Guasón, el de la ficción, afirma: "La locura es igual que la gravedad: sólo necesitas un empujón".  ¿Cuál fue el "empujón" que recibió este joven para cometer tal atrocidad? Esta pregunta será la que ocupe durante mucho tiempo a los investigadores encargados del caso e incluso a las familias de las víctimas y del mismo Holmes. Una vez se dictamine que no sufre de una enfermedad mental o se establezca que no sufrió abuso alguno, la pregunta se hará aún más incómoda.

De acuerdo con casos previos, sabemos que en algún punto de sus vidas (incluso si están desprovistas de traumas severos) este tipo de jóvenes no se sienten complacidos ni a gusto con ninguna de las posibilidades que el mundo les ofrece. En vez de alimentar un carácter creativo (suelen ser inteligentes) o de reinventarse socialmente, se reprimen en una esfera de desencanto y resentimiento que termina por convencerlos de que el mundo está equivocado. Así se autofabrica un sociópata.

En un segundo momento, la asimetría social se trasforma en molestia constante, en una insoportable sensación de estar vivos. Es entonces cuando empiezan a pensar en matar a aquellos con los cuales no se pudieron relacionar; en llevar a cabo un acto que los redima y de paso aleccione al mundo.

Las imágenes y fantasías de devastación por fin los hacen sentir a gusto. Cuando tocan un arma perciben el poder que deriva de un nefasto objeto capaz de terminar con una vida. El aprendizaje sobre explosivos, las imágenes de astutos villanos les ofrecen un teatro ilusorio en el que se ven a sí mismos como protagonistas. Ingenua y estúpidamente creen que por fin han encontrado su razón de ser en el mundo.

Su vacío existencial, apenas lleno de ira pasiva, se enfoca en el desarrollo de un plan final de destrucción. Será su forma de encajar. Su mensaje secreto.

Al adoptar la identidad del Guasón, James Holmes encontró una figura sustituta que le permitió representar su insatisfacción. Probablemente interpretó de forma literal las ideas del villano de la película, frases como "introduce un poco de anarquía, altera el orden establecido y todo se volverá caos", se ajustaron a su lógica incomprensible que responsabiliza al mundo de su personal tragedia, la de saberse un muerto viviente que a pesar de sus relativos logros intelectuales no pudo establecer un contacto real con la sociedad.

En la oscuridad de la sala del cine, Holmes, convencido de encarnar al villano de la risa perpetua, aunque no conociera  a los asistentes, de forma inconsciente reconoció a todos aquellos a los cuales en vez de aprender a amar terminó por odiar. Aunque ninguno de ellos le había hecho nada malo, los escogió como representación de una vida que nunca pudo tener.

Probablemente nunca conoceremos todos los motivos que condujeron a Holmes a cometer la horrible masacre. Lo único que sabemos es que detrás de las armas, del maquillaje, del pelo naranja, se ocultaba un joven que escogió una máscara equivocada. Harvey Dent, otro personaje de la película, afirma: "Mueres siendo un héroe  o vives lo suficiente para convertirte en un villano"; James Holmes estudió medicina para salvar vidas, estudió neurociencias para descifrar los misterios de la mente, al final se rindió y terminó consumido por su villano interior.

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