Una resistencia civil no violenta

Una resistencia civil no violenta

El escritor caucano Gustavo Wilches hace un análisis a la situación conflictiva desatada en Cauca.

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21 de julio 2012 , 09:07 p.m.

Definitivamente los indígenas no se han movilizado para favorecer a las Farc o al narcotráfico, sino para exigir que sus territorios no sigan siendo escenarios de guerra, lo cual los convierte en los más directos damnificados de esta. (Lea también: ¿Qué es lo que pasa en el Cauca?).

Eso no quiere decir que las Farc, al igual que los intereses y los actores de la extrema derecha, no intenten infiltrar y capitalizar a su favor la protesta social legítima. O que, como está pasando ahora, no intenten utilizar el episodio del sargento que no disparó en Toribío para 'levantar' a los militares contra el gobierno de Santos. (Lea también: Este es el sargento García, el militar símbolo de la indignación).

Eso no sucede solamente en el Cauca sino en todo el país. No quiere decir que algunos sectores indígenas no hayan caído en la tentación de la extrema izquierda como otros han caído en la de la extrema derecha. De allí la importancia de apoyar el afán del movimiento indígena y de las organizaciones que lo representan y lideran, en el sentido de que ni sus comunidades ni sus territorios deben formar parte de la guerra.

El artículo 22 de la Constitución dice textualmente que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento. Los indígenas se toman la Constitución más en serio que otros sectores de Colombia y actúan de conformidad... y por eso los tachan de subversivos y los acusan de violar la Constitución.

La salida al probléma está en un diálogo real, honesto y horizontal entre autoridades nacionales, autoridades regionales y autoridades indígenas legítimas y representativas, basado en el respeto mutuo, sin imponer y sin satanizar.

Los indígenas deben entender las razones que mueven al Gobierno nacional, pero este debe entender que lo que pasa en el Cauca no es un "levantamiento" puntual sino un proceso de resistencia que lleva más de 5 siglos, en el que lo que está en juego es nada menos que la posibilidad de unas comunidades étnicas de seguir existiendo. En las últimas tres décadas la estrategia de ese proceso ha sido la resistencia civil mediante la acción no violenta. El Estado nacional debe propiciar todas las condiciones necesarias para demostrar que la acción sin violencia es eficaz.

¿Levantamiento indígena?

No estoy seguro de que calificar lo que está sucediendo en el Cauca de un "levantamiento indígena" sea acertado. Es más bien un momento de "visibilidad nacional" de un proceso de resistencia cultural y territorial que lleva muchas décadas, en el cual solo se fija el país cuando la violencia de distintos lados se toma el protagonismo. Mientras el proceso se adelanta de manera pacífica, es invisible, lo cual constituye un mensaje muy negativo sobre la eficacia mediática de la acción no violenta.

GUSTAVO WILCHES CH.
Escritor caucano

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