Desalojo de soldados en el cauca

Desalojo de soldados en el cauca

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19 de julio 2012 , 06:27 p.m.
  mpresiona lo que pasó en el departamento del Cauca esta semana. Ver cómo cerca de mil indígenas desalojaban a los soldados de sus campamentos en un cerro clave para garantizarle la seguridad a la población le causa a uno, como colombiano, verdadero escozor. ¿La razón? No es común ver cómo los soldados de la patria son expulsados de un sitio donde están cumpliendo su labor, que no es otra que garantizar la seguridad de la población. ¿Por qué reaccionan de esta manera los indígenas frente a un grupo de hombres que está cumpliendo un deber constitucional como lo es velar por la vida, honra y bienes de los ciudadanos? Simplemente, porque están siendo utilizados. Ellos no están asumiendo riesgos por su propia cuenta.
 
Que un numeroso grupo de indígenas cumpla lo que prometió -en el sentido de que si después del ultimátum dado a los actores del conflicto para despejar las zonas donde hacen presencia no desocupaban irían ellos mismos a obligarlos- se presta para muchas interpretaciones. ¿Cuál en este caso? En mi concepto, que los indígenas no actuaron solos. Algún grupo muy poderoso, con mucha capacidad de desestabilización, debe estar detrás de este hecho. ¿Cuál? Blanco es, gallina lo pone: las Farc. A quien más le conviene el despeje de estas zonas es al grupo guerrillero. Ahí tienen sus corredores estratégicos, que les facilitan el desplazamiento. Y, además, sus puntos de producción de drogas ilícitas, que es su forma de obtener recursos para financiar sus acciones terroristas.
 
Para nadie es un secreto que la guerrilla tiene infiltrado el movimiento indígena. No de otra manera entiende uno esa capacidad de movilización que demuestran cuando de protestar contra algo se trata. Lo han demostrado en las mingas que realizan con alguna periodicidad en territorio caucano. Y en los actos públicos donde reclaman sus derechos. Invocando la autonomía están emprendiendo acciones que despiertan rechazo en la opinión pública. ¿Por qué no han ido a los campamentos de la guerrilla para pedirle que desaloje sus tierras? Si es verdad que lo único que buscan, como lo dijo en la radio el líder de esta sublevación, es recuperar lo que les ha sido arrebatado, ¿Por qué no conminan a las Farc para que les despejen su territorio?
 
Ver a un sargento arrastrado por la turba es una escena que invita a la reflexión sobre la fuerza que tiene el movimiento indígena para convocar a tanta gente. Es cierto que el Cauca ha sido escenario de cientos de ataques terroristas. Pero es más cierto todavía que en algunos sectores indígenas el grupo subversivo tiene simpatizantes que se prestan para que ellos hagan proselitismo armado. ¿Cómo se puede interpretar que miembros de la agrupación armada atenten contra la población desde viviendas en el propio perímetro urbano de algunos municipios? Aquí tiene que haber complicidad. Si fueran independientes, no permitirían hechos de esta naturaleza. Denunciarían ante las autoridades la toma de su pueblo.
 
A nadie le cabe en la cabeza que una organización que obtuvo el Premio Nacional de Paz se preste para un acto tan reprochable como el desalojo de los soldados de sus campamentos. Ese acto, que el mundo conoció a través de imágenes que despiertan indignación en quien las observa, fue fruto de la irracionalidad de unos líderes que se están prestando para hacerle el juego a la guerrilla. No otra lectura puede dársele a un hecho que conmovió a Colombia.
 
Las Farc tienen en territorio caucano sus más grandes cultivos ilícitos. Por esta razón, promueven los levantamientos indígenas. La guerrilla sabe que con estos actos gana espacios importantes para su accionar delictivo. Y le quita al Estado el ejercicio de la soberanía en esas regiones.
 
Los hechos registrados en el Cauca pueden considerarse como un error histórico por parte del movimiento indígena. La turba enfurecida que se tomó el sitio donde estaban los soldados no midió las consecuencias de este acto. Porque humillar a la tropa, como lo hicieron, no fue bien visto por los colombianos. Antes de arremeter contra un símbolo de la institucionalidad, debieron haberlo hecho contra las Farc, que son los causantes de su violencia.
 
En la situación de guerra en que esta región se encuentra, el Ejército solo está impidiendo que las poblaciones sean tomadas por el grupo insurgente. Porque, la verdad sea dicha, no pueden existir en el territorio nacional sitios vedados para la Fuerza Pública
 
De este episodio, que seguramente se convertirá en un referente histórico para las Fuerzas Armadas, deben quedar lecciones. La primera: que los movimientos indígenas deben obrar con independencia cuando reclaman sus derechos, no dejándose manejar por grupos armados que sólo buscan desestabilizar al país. La segunda: que la opinión pública debe condenar en forma enérgica estas acciones, y brindarle su respaldo al Ejército Nacional. Y, la más importante: el profesionalismo que demostraron los soldados frente al hecho. ¿Qué habría pasado donde hubieran utilizado las armas para impedir el desalojo? En este caso, dieron una lección de respeto por los derechos humanos. Por esta razón, los colombianos debemos rodear al Ejército. Sobre todo cuando se está impidiendo su presencia en sitios de influencia guerrillera.

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