Editorial: Cartagena y sus tareas pendientes

Editorial: Cartagena y sus tareas pendientes

18 de julio 2012 , 08:16 p.m.

Cartagena de Indias es una urbe de contrastes impresionantes. Quienes visitan la ciudad vieja se maravillan, pero al mismo tiempo se aterran con la dramática realidad que viven muchos de sus habitantes, acosados por el desempleo, la pobreza y la falta de un techo digno, del que carece uno de cada tres cartageneros.

Considerada la otra capital del país, la capital de Bolívar presenta preocupantes indicadores sociales que muestran que aún hay mucho por hacer frente a las necesidades más sentidas de su población más vulnerable. La evaluación de calidad de vida que presentó el programa 'Cartagena, cómo vamos' (CCV) plantea al gobierno del alcalde Campo Elías Terán gigantescos retos.

Algunos sectores evaluados por CCV contribuyen a calibrar el tamaño de la tarea que está por delante para disminuir la evidente brecha entre las dos Cartagenas. El 33 por ciento de sus pobladores está sumido en la pobreza y, aunque entre el 2008 y el 2011 esta se redujo desde el 40,2 por ciento, la urbe caribeña sigue siendo una de las 13 ciudades principales del país con mayor incidencia de este mal. Hay cerca de 330.000 pobres y pobres extremos. Esto evidencia que la ciudad no ha sabido canalizar hacia los sectores más populares los beneficios del boom de inversiones de los últimos años.

En salud, hay que mejorar significativamente los indicadores de embarazo adolescente (cerca de 1 de cada 5 nacidos vivos es hijo de una madre menor de edad), ligado a la generación de pobreza. Esfuerzo similar debe emprenderse en cobertura de alcantarillado: uno de cada siete hogares carece del servicio, básico para la salubridad de las comunidades.

En generación de recursos hay que mejorar el recaudo del impuesto predial. Cartagena tiene uno de los peores indicadores del país: apenas 30 por ciento de los predios paga oportunamente. De ese trabajo juicioso debe salir parte de los recursos para atender tantas necesidades insatisfechas de las comunidades más pobres.

La construcción y terminación de TransCaribe se ha convertido en verdadera pesadilla. La obra empezó en el 2006 y está lejos su culminación. El sistema, aunque nadie lo cree, debe estar terminado en el segundo semestre del 2013. Serían casi ocho años para construir 10 kilómetros de troncales.

En fin, trabajo, y muy duro, es lo que tiene enfrente el alcalde Terán.

editorial@eltiempo.com.co

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