Con siembras borran los estragos de la violencia en Tenjo

Con siembras borran los estragos de la violencia en Tenjo

En lo alto de Palmira se pone a prueba el 'Plan Siembra' del ministerio de Agricultura.

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16 de julio 2012 , 07:27 p.m.

En el corregimiento de Tenjo, en Palmira, por donde se movió el temido bloque Calima de las Autodefensas, ahora se ven campesinos dedicados a preparar la tierra para sembrar tomate de árbol, lulo, habichuela, fríjol y aguacate, mientras otro grupo comienza a recoger las primeras cosechas de brócoli.

Son 36 familias las que madrugan todos los días hasta la finca La Abadía, la que compraron entre todos con un crédito del Banco Agrario, a arar la tierra.

Se dividieron las tareas, unos se encargan de los frutales, otros de las hortalizas, unos más de las verduras, algunos se dedican a preparar las cubiertas para sembrar el tomate de mesa y otros más son los responsables del riego.

"Al principio esta finca era puro rastrojo, la limpiamos y ya sacamos la primera cosecha de brócoli. Tenemos mil árboles de tomate de árbol, 500 de aguacate y 5.000 de lulo", cuenta Luz Elena Quiroga, presidenta de Agroperpetua, la Asociación que maneja esta finca ubicada en la vereda La María, en la parte alta de Palmira, y donde se pone a prueba el 'Plan Siembra' impulsado por el ministerio de Agricultura.

Se trata de un proyecto piloto que le apunta a un modelo de desarrollo rural integral a partir de la tenencia de la tierra, pero de la mano de procesos productivos.

Algunos de estos campesinos andaban en busca de una finca desde hacía cinco años.
"Me metí a una convocatoria del Incoder, pero no pasó nada, el proyecto fracasó. No había salario para subsistir, daban la tierra, pero no había con qué producir", recuerda Jhon Jairo Cuero, vicepresidente de Agroperpetua.

Desde hace tres años decidieron asociarse y ya vendieron los primeros 135 kilos de brócoli orgánico en los almacenes de cadena de Cali.

En medio de estas familias hay desplazados por la violencia, mujeres cabeza de hogar, reinsertados y campesinos netos.

"Trabajamos con todos. Para poder ser asociado tienen que vivir en la zona, tener vocación de campesino y no tener tierra para trabajar", dice el gerente de Agroperpetua, Marlon Paz.

"Llegamos de las veredas de Potrerillo y de Toche, también tenemos gente de Miranda y de Toribío. Gracias al proyecto, los vecinos han vuelto a producir, regresaron a sus fincas abandonadas", dice Quiroga.

Pero para sacar adelante sus planes, estos 180 campesinos buscaron ayuda y empezó lo que parecía una quijotada.

"Ellos demostraron cualidades que permitían iniciar un proyecto de emprendimiento rural, pero no tenían tierra, nos buscaron, se negoció la tierra y trabajamos un proyecto de carácter empresarial, pero fundamentado en la economía social campesina", señala el director de la Corporación Vallenpaz, Luis Alberto Villegas.

La finca cuenta con 120 hectáreas de bosque y 118 hectáreas cultivables.

"Ellos son dueños de una empresa cuyo activo productivo es esta finca y a la vez son empleados, devengan un salario mínimo mensual, y la producción se hace de acuerdo con las necesidades del mercado", agrega Villegas.

"Tenemos un año de salario mínimo, con prestaciones, pero a partir de ahí empezaremos a pagar. El Banco hace un cronograma de los cultivos y nos va descontando el crédito. Al cabo de ocho años la tierra será nuestra", dice el vicepresidente de Agroperpetua.

El crédito fue por 1.203 millones de pesos, con él se compró la finca, los insumos necesarios para sembrar, las estructuras para los invernaderos y se paga tanto la asistencia técnica como la mano de obra.

El ingenio Manuelita aportó el 20 por ciento, lo requerido por el Banco Agrario como contrapartida para desembolsar el 70 por ciento de los recursos. El ministerio de Agricultura busca ahora replicar este modelo.

"Nos dimos cuenta de que Vallenpaz ya tenía un proceso adelantado y concertado con las comunidades y nos da entender de que el modelo es aplicable y que arranca con gran  claridad frente a los cultivos que se han planteado. Ahora se priorizarán zonas para dar cobertura al 'Plan Siembra', la meta es beneficiar 100.000 familias", dice el asesor de Desarrollo Rural del Ministerio, Hernán Serrano, quien espera que las familias beneficiadas obtengan ingresos por encima del salario mínimo legal vigente.

"Vallenpaz considera que el mecanismo de retorno a la paz en el territorio es a través de la generación de ingresos de familias vulnerables, como las campesinas. El Incoder tiene mecanismos similares, como el acceso a la tierra. Aquí nos comprometimos a evaluar las familias beneficiarias para demostrar que son vulnerables y apoyar la estrategia productiva", dijo el subgerente de Incoder, Élver Hernando García.

REDACCIÓN CALI.

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