Pedro Cabezas, el corazón de Monaguillo

Pedro Cabezas, el corazón de Monaguillo

El publicista quería que su león fuera un superhéroe al estilo Supermán.

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14 de julio 2012 , 05:03 p.m.

La idea que tenía en mente Pedro Cabezas cuando por iniciativa propia presentó la propuesta de revivir la leyenda del Monaguillo, el león emblemático y mascota de Santa Fe, era diferente a la actual.

Cabezas, publicista de la Fundación Nuestra Señora de las Mercedes de Bogotá, quería un superhéroe, pero de su proyecto solo quedó la personificación de su genialidad.

"El diseño inicial que le había presentado a la junta directiva de Santa Fe era un león más héroe, con capa y escudo; al estilo Supermán. La idea de mi Monaguillo era que tuviera más acogida dentro de la hinchada infantil", dijo. 

Luego de muchas conversaciones, Pedro fue contactado por las directivas del club, que, pese a darle la negativa a su proyecto, le propusieron revivir a uno de los personajes más importantes en la historia del club.

"Hace cuatro años pasé la propuesta de revivir la historia del león Monaguillo porque llevaba más de 30 años dormido, y aunque no fue aceptada me propusieron personificarlo, pues era lo único que me pudieron ofrecer. De eso ya tres años ahora en agosto que, sagradamente, cuando Santa Fe juega de local, le doy vida a este gran león", señaló. 

Y como en cualquier trabajo, hay un reconocimiento económico, pero eso hace parte del sumario de Cabezas, que tampoco, al estilo reina de belleza, quiso revelar su edad.

"Claro que hay una remuneración monetaria, es un trabajo como cualquier otro, pero más allá del dinero está el sentimiento porque amo, adoro y doy todo por mi equipo, por Santa Fe", afirmó.

Monaguillo, un 'dummie' de 2,30 metros de alto, es la vida de Pedro cada 15 días. Se apropia tanto del personaje que ruge cuando el equipo salta a la grama del estadio El Campín de Bogotá.

"Es un disfraz inflable, de un material impermeable. Adentro tiene un arnés con una batería y un ventilador, que es el que lo expande y me permite respirar, y a eso agréguele el cariño que le pongo", dijo.

Pero como en toda labor, hay situaciones satisfactorias, engorrosas y comprometedoras. "Entre las anécdotas hay muchas. Las agradables, cuando veo dentro de las gradas a las nuevas generaciones portando las camisetas. Eso me hace muy feliz, tanto como cuando se acercan y se toman las fotos con el león.

Entre las chistosas, un día en un partido frente al Deportes Tolima se dañó una conexión. Eran las 3:30 p.m. en Bogotá, y hacía un calor infernal. El disfraz se me empezó a desinflar y me empecé a ahogar porque el ventilador se apagó. Al final me rescató el cuerpo médico del equipo.

Y entre las pocas desagradables, una vez me dejé provocar por la hinchada de América, y al final del juego fui hasta la tribuna donde estaban ubicados y les hice gestos obscenos. La Dimayor me sancionó por varias fechas", señaló.

Andrés Botero B.
Redactor de EL TIEMPO

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