Editorial: Y ahora, con ustedes, The Rolling Stones

Editorial: Y ahora, con ustedes, The Rolling Stones

13 de julio 2012 , 08:06 p. m.

Hubo un tiempo en el que se quiso creer que el rock and roll no pasaría de ser el grito de rebeldía de una generación que se había visto obligada a vivir su infancia en medio de los peores días de la segunda guerra. A nadie se le habría pasado por la cabeza que The Rolling Stones, llamada "la mejor banda del mundo" y que un día de hace muchos años dejó de ser un icónico grupo venido de los turbulentos años sesenta para convertirse en un hecho de la vida que seguirá sucediendo cuando ya no estemos, llegaría a cumplir estos 50 años que celebró esta semana como si fuera el momento justo para recordar que el rock no ha dejado de articular la resistencia a las arbitrariedades de la sociedad.

The Rolling Stones, que de improviso tomó su nombre de una canción del blusero Muddy Waters, se enfrentó al público por primera vez el jueves 12 de julio de 1962 en el hoy emblemático Marquee Club, de Londres. Pocos años después, superado su calculado posicionamiento en la escena musical como "los niños malos" de un mundo regido por "los niños buenos" de The Beatles, alcanzada una identidad gracias a la voz de Mick Jagger, las guitarras de Keith Richards y Brian Jones, el bajo de Bill Wyman y la batería de Charlie Watts (más adelante, en 1975, completaría la banda la guitarra de Ronnie Wood), podía decirse que las canciones de los Stones se habían convertido en una parte importante de una cultura que empezaba a ser global.

The Rolling Stones sobrevivieron a las enemistades pasajeras entre sus miembros, a las adicciones que se llevaron a tantos roqueros antes de tiempo y a los embates de cinco décadas -el punk, el rap, el grunge- aferrados a un rabioso sonido sin aspavientos que dio lugar a clásicos como Satisfaction, Paint It Black, Ruby Tuesday, Sympathy for the Devil y Wild Horses. Obtuvieron todos los premios que se puedan imaginar. Vendieron más de 200 millones de copias de sus 22 discos en todo el planeta. Envejecieron como todos. Pero acá están, a los 50, dispuestos a seguir componiendo, a seguir ensayando.

"Quizás aún nos quede algo de vida -declaró el irónico Richards, de 69 años, a la BBC- y consigamos morir con gracia, elegantemente echados a perder". Millones de personas en el mundo cuentan con ello.

editorial@eltiempo.com.co

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