Capital erótico: belleza, encanto y vitalidad, fórmula del éxito

Capital erótico: belleza, encanto y vitalidad, fórmula del éxito

Una investigadora asegura que la combinación de belleza y habilidades sociales es clave del triunfo.

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11 de julio 2012 , 11:18 p.m.

Una investigadora londinense se preguntó por la relación entre el éxito y la belleza, y las respuestas que encontró incomodaron a más de uno. Se trata de Catherine Hakim, socióloga y profesora del London School of Economics y autora del libro Capital erótico: El poder de fascinar a los demás, en el que desarrolla un concepto que ha sido tan controvertido como aplaudido.

"El capital erótico es una combinación de belleza física, sex appeal y habilidades sociales y de autopresentación, que abren las puertas del mundo a quienes lo desarrollan". Así define Hakim el capital erótico. Según su teoría, ser bello es la primera condición para alcanzar uno u otro objetivo, pero si se acompaña con otros elementos, es una poderosa herramienta para alcanzar el éxito. Este concepto propuesto por Hakim implica movimiento y energía, es decir, una actuación en el mundo. Por eso, el capital erótico es multifacético, pues una persona puede preciarse de exponerlo cuando ha desarrollado varios elementos: belleza, atractivo sexual, habilidades sociales, vitalidad, presentación personal y sexualidad (vea recuadro).

Desde Londres, Hakim explica: "Si una persona entiende el capital erótico y el poder que le da en sus relaciones sociales, entonces será más exitosa en el trabajo, con sus amistades, en sus relaciones públicas con otras personas y también en las políticas de la vida privada". Sugiere que además de los capitales económicos (qué tiene una persona), social (a quién conoce) y cultural (qué sabe), existe el erótico y que solo con este una persona puede triunfar, si lo desarrolla y aprovecha. Y, claro, esta idea ha generado discusiones en diferentes sectores de la sociedad y no se han hecho esperar las críticas.

Una es la de la periodista Elizabeth Day, del periódico británico The Guardian: "Ninguna de esas tonterías como la educación o la carrera que nuestras madres y nuestras abuelas lucharon tanto para darnos tendría mucho peso. De hecho, como sexo débil nuestro tiempo sería mucho mejor invertido en conseguir un bronceado o adelgazar en el gimnasio". La periodista acusa a la investigadora de señalar el componente físico como lo único importante para triunfar, un concepto superficial que solo pone de manifiesto la belleza como una manera de ser exitoso, sin contar con una preparación educativa o cultural.

En la misma línea, la periodista Yasmin Alibhai-Brown del periódico The Independent acusó a Hakim de promover una cultura de la belleza femenina al servicio de los hombres, además de cuestionar el lugar de las personas poco atractivas en su teoría. "Las personas feas, gordas y viejas que no se hacen deseables a sí mismas no merecen nada. ¿Quiere Hakim acaso que mueran y den paso a los bellos y astutos?", escribió la periodista en su columna.

Pero, de igual manera, otros apoyan la idea del capital erótico. La psicóloga colombiana experta en género y desarrollo personal Mónica Tobón, asegura que "cuando Hakim habla de los elementos del capital erótico le da un contenido profundo, pues no es únicamente belleza física sino habilidades sociales, la vitalidad, la presentación personal y la sexualidad". Este capital tiene el potencial de ser explotado y, visto desde el punto de vista del crecimiento y el desarrollo personal, es una manera de conocerse a sí mismo.

Nada nuevo

La idea de que la belleza es una forma de abrirse puertas en el mundo no es nueva, pero lo cierto es que la socióloga londinense fue la primera en crear un concepto al respecto. Así mismo, hay estudios que se han preguntado por el impacto del atractivo físico en el trabajo y en la vida diaria.

Uno es el del economista y profesor de la Universidad de Texas Daniel Hamermesh. Él estudió durante los últimos 20 años la relación entre economía y belleza, y llegó a una incómoda conclusión que expone en el libro Beauty pays (La belleza paga): las personas atractivas ganan más dinero. No solo eso: su estudio revela que son también más felices.

Ximena Peña, docente y economista de Los Andes, explica que el desempeño en el mercado laboral tiene que ver con habilidades cognitivas y no cognitivas (desarrollo socio-emocional, si sabe dar la mano, qué tan agradable es para interactuar). "Uno quiere contratar a personas que puedan vivir en comunidad. Es posible que haya un sesgo en las contrataciones de las empresas por cómo se ven las personas, pero eso no quiere decir que sea discriminatorio. Es, más bien, parte de la apreciación que uno tiene de los otros, qué tan deseable es que el aspirante sea compañero de trabajo y cómo encaja en el entorno".

Aún así, para ella la relación belleza-éxito propuesta tiene una limitación: "Ser bonito paga, y con atractivo uno puede ganar mucho dinero. Pero hay profesiones para las que ser bonito no sirve mucho. Por ejemplo, si una empresa busca escritores, así la foto muestre a una persona tremendamente atractiva pero si no tiene talento, no va a durar mucho en el puesto".

Un estudio israelí muestra otra cara del debate. Una investigación publicada en The Economist determinó que las mujeres atractivas que ponen foto en su hoja de vida no son muy tenidas en cuenta a la hora del proceso de selección, pero si se trata de hombres atractivos, sí hay llamadas para entrevistas. Esto lo atribuyen a que las personas encargadas de hacer el proceso de selección son mujeres.

Es importante tener en cuenta que hay componentes culturales que intervienen a la hora de analizar la belleza, pues, como dijo Alejandro Dumas, "todas las generalizaciones son peligrosas, incluida esta". Sin embargo, el capital erótico podría ayudar a las personas a tener la oportunidad de conseguir mejores trabajos y salarios (dependiendo del tipo de trabajo del que hablemos), pero el resto dependería del capital humano. De cualquier manera, esto podría ser un poco injusto para quienes no tienen las mismas dotes físicas, pero la buena noticia es que, según Hakim, todos pueden desarrollar su atractivo: "Una parte importante tiene que ver con la genética, pero el atractivo puede cultivarse. El buen humor, la gracia, el encanto son características de la personalidad aprendidas", dice la investigadora.

Una muestra de esto es Christine Lagarde, la directora del Fondo Monetario Internacional: "Ella es una mujer que se viste de negro, seria, profesional, pero como otras mujeres francesas tiene un buen corte de cabello, usa maquillaje, usa joyas, se viste bien, se ejercita, es muy elegante, usa tacones y es encantadora", dice Hakim. En estos términos, ella sería un ejemplo de buen aprovechamiento del capital erótico.

Una cuestión de perspectiva

Pero Hakim también tiene otros ejemplos de aprovechamiento de capital erótico menos intelectuales. Es el caso de Pamela Anderson, una rubia con implantes de senos y labios gruesos que consiguió su fama a punta de belleza.

Frente a esto, valdría la pena preguntarse si hay alguna perversidad en el uso del capital erótico. El experto en género y desarrollo de la Universidad de Los Andes y del Cider, Javier Pineda, recibe con agrado la idea de capital erótico, pero no se muestra muy de acuerdo con este ejemplo de Hakim. Él dice que "el capital erótico tendría un lado perverso, como el capital social (por ejemplo, la mafia es un capital social perverso). La valoración cambia, no puede ser igual en ambos casos. A todo el mundo se le dice que desarrolle el capital erótico porque sirve para las transacciones de mercado, ¿pero quién dijo que todo en el mercado es legítimo? Hay cosas del mercado que son ilegítimas y el ejemplo es la industria de la belleza. Es ilegítimo cuando está imponiendo figuras raciales como criterios o patrones de belleza a seguir. Es ilegítimo cuando las mujeres dejan de comer para verse bien".

Por su parte, Isabel Londoño, coach educativa y presidenta de la Fundación Mujeres por Colombia, no lo cree. "Si fuera así, me parecería inmoral que Tom Cruise haya usado su capital erótico para volverse millonario. Con ese argumento, los actores que usan su capital erótico estarían mal, pero cada persona escoge qué quiere usar. El tema es, ¿por qué no hacerlo? En la juventud el cuerpo es importante y este no es un problema moral. La discusión es cuál es la causa de tu vida".

El debate está abierto. Lo cierto es que el atractivo afecta las relaciones e interacciones sociales. Para Hakim es una vía al éxito, y concluye que "si una persona entiende el capital erótico y el poder que le da en las relaciones sociales será más exitosa en su trabajo, con sus amistades, en sus interacciones con otras personas y también en las políticas de la vida privada".

Elementos del capital erótico

Los seis elementos del capital erótico que Catherine Hakim plantea son:

Belleza. La investigadora asegura que este es un elemento central, que puede variar dependiendo del país, pero que es apreciado en todas las culturas.

Atractivo sexual o 'sex appeal'. En un principio, la primera diferencia con la belleza es que este elemento se refiere a tener un buen cuerpo. Pero también tiene una relación directa con el estilo, con la feminidad o masculinidad de una persona. El atractivo sexual corresponde a una forma de ser en el mundo. La belleza es estática, pero el sex appeal es cómo una persona se mueve, habla y se comporta. 

Habilidades sociales. Estas tienen que ver con la gracia, el carisma, el encanto con el que una persona se desenvuelve en sus interacciones sociales. No son habilidades innatas, sino que las personas pueden aprenderlas. Estas tienen un gran valor social.

Vitalidad. Hakim dice que "es una mezcla de estado físico, energía social y buen humor". Aquellos que tengan vitalidad pueden resultar muy atractivos para otros.

Presentación personal. Se refiere al estilo a la hora de vestirse, el maquillaje, joyería u otros adornos, así como el estilo del cabello. Este elemento es clave a la hora de mostrarse en algunos ámbitos, como las entrevistas de trabajo o reuniones sociales.

Sexualidad. Este último elemento es personal. "Solo tu pareja sabe qué tan buen amante eres", asegura Hakim, y es listado de últimas porque solo aplica en ámbitos privados y relaciones íntimas, mientras que los otros juegan en la vida pública.

Natalia Noguera

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