Director de Filarmónica de Medellín celebra 60 años de vida artística

Director de Filarmónica de Medellín celebra 60 años de vida artística

Alberto Correa Cadavid le habló a ELTIEMPO.COM de su desarrollo como músico.

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10 de julio 2012 , 08:35 a. m.

Alberto Correa Cadavid empieza sus labores a las tres de la mañana en un escritorio lleno de papeles, en su casa.

Lee cuatro libros al mismo tiempo: uno de literatura, uno de música, una tesis sobre la unión de la arquitectura, la matemática y la música, y  En busca del tiempo perdido .

Les dedica dos horas diarias. Luego el turno es para la música: toca una hora de chelo, media hora de piano. Después, parte a su oficina, en las instalaciones del Teatro Metropolitano, y se prepara para los ensayos. "Soy una persona organizada dentro de mis despelotes".

Tengo una organización del día más un caos en todos mis escritorios porque leo todo el día: partituras, periódicos...", cuenta.

El maestro Correa nació en Medellín en 1942. Su carrera artística comenzó muy joven, de 10 años, cuando, fascinado por un coro ingresó a él como voz blanca.

Poco tiempo después ya dirigía los conciertos del coro. Más adelante se concentró en formar agrupaciones de coral, luego instrumental y el 24 de mayo de 1966 crea un coro masculino, que tres años después se convierte en mixto.

En 1974 pasó a coro sinfónico, dedicado a hacer música acompañado de orquestas. Eso es lo que hoy conocemos como el gran Estudio Polifónico de Medellín, integrado por 80 voces. Nueve años más adelante funda la Orquesta Filarmónica de Medellín, próxima a cumplir 30 años.

Hoy en día, él aún es el director de ambas instituciones. Entre estos dos proyectos, los más grandes de su vida musicalmente hablando, se graduó como médico de la Facultad de Medicina, la única que había en ese tiempo en la ciudad, el 5 de julio de 1968.

"Decidí estudiar medicina porque en aquella época no había conservatorios, ni educación formal de música, entonces los papás no concebían que uno se dedicara únicamente a la música porque decían que los músicos eran bohemios, tomatrago, malos maridos, pésimos hijos... decidí no enfrentarme a ellos y estudiar otra cosa", recuerda entre risas. T

ras decidir que no haría ninguna especialización, decidió juntar la música con la medicina y así comenzaron sus investigaciones con la musicoterapia.

"Decidí mezclar mis dos pasiones, ejercí la medicina todos los días hasta hace 10 años, ahora, mientras dirijo música, me dedico también a escribir un libro, resultado de mi investigación", explica Correa, quien por un problema en el corazón tuvo que abandonar su amor por el tinto y la comida, además de lo buen fumador de pipa que era.

Así, no solo su trabajo y aporte en la música en la ciudad se han visto durante estos años en el escenario como director de montajes y espectáculos del Estudio y la Orquesta, unas de las más importantes del país, sino que se valió de los sonidos de los instrumentos para tratar pacientes con déficit de desarrollo, mujeres en embarazo y personas con déficit auditivo.

"La música tiene unas acciones reales sobre el ser humano, no solo desde la parte síquica sino la parte orgánica, pues estimula las hormonas, hace que usted se tranquilice o se excite", afirma. Pese a todas las cosas que tiene en su cabeza, y todo el trabajo que él mismo se pone, es una persona calmada, conversadora, con todo bajo control.

Sus allegados en la Filarmóncia aseguran que "Es muy organizado y cuando está en los ensayos es completamente concentrado en eso. Hasta le queda tiempo para ver los ensayos de los otros directores, él siempre tiene mucho trabajo, y lo hace con todo el profesionalismo y toda la dedicación".

Solo con la Orquesta, produce 140 conciertos al año. Más los 127 del Estudio Polifónico. Aún así, tiene tiempo para verse una película al día, preferiblemente cine europeo y dos horas de música por suscripción.

Por si fuera poco, los fines de semana ve los partidos de su Atlético Nacional, y cuando puede, de sus otros equipos favoritos: Barcelona, Boca y Manchester City.

Este hombre, de 70 años de edad y 60 de vida artística, todos los días se levanta pensando en la forma de hacer obras y montajes musicales que logren nuevos públicos, nuevos adeptos, y que cada día haya más jóvenes de Medellín que reciban formación musical.

"Hoy con satisfacción encotramos jóvenes muy superiores a nosotros, que en un año hacen lo que nosotros hacemos en tres, y con las gestiones hemos podido mandarlos a Europa y a Estados Unidos a que se especialicen.

Eso hace a su tiempo que la gente reciba música de alta calidad para su disfrute", enfatiza.

Angélica Cervera
Redacción ADN
Medellín

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