'Sería una alegría inmensa quedar en la historia': Wilson Gutiérrez

'Sería una alegría inmensa quedar en la historia': Wilson Gutiérrez

A sus 41 años, el DT de Santa Fe espera que su equipo termine alzando la copa.

08 de julio 2012 , 09:16 p.m.

Al técnico Wilson Gutiérrez no se lo ve eufórico. No se muestra exultante, a pesar del paso de Santa Fe a la final. Su personalidad parece inquebrantable: serio, pasivo, prudente. Sin embargo, confiesa que en su interior se gestan emociones que desconoce y que solo explotarán si consigue el título contra Pasto. (Vea la entrevista a Flavio Torres, entrenador de Deportivo Pasto).
 
No quiere fallar. A sus 41 años pretende romper el maleficio de 37 que lleva el club sin ser campeón, algo que no logró exorcizar como destacado jugador cardenal y que ahora, con menos de un año como entrenador principal, tiene muy cerca. Pero va paso a paso. (Así se vivió la última fecha de los cuadrangulares).
 
¿Cómo han sido estas últimas noches? ¿Sí duerme?

No se puede conciliar el sueño en forma tranquila. Siempre estoy pensando en el equipo, en el rival, en la final...
 
¿En estos momentos quién lo apoya, con quién vive?

Vivo solo. Me separé hace seis meses, pero paso mucho tiempo con mis hijos. Tengo una hija de 15 años que siempre me acompaña en los partidos -María Fernanda- y un bebé de 4 meses -Jerónimo-. Mi papá vive en Villavicencio y tengo dos hermanas. Todos están apoyándome. Esa soledad que se puede ver, entre comillas, no es así, siempre estoy acompañado.
 
¿Qué le dicen sus familiares por el paso a la  final?
 
El mensaje que más me impactó fue el de mi hija: es la que primero me da un fuerte abrazo y me dice: "Papito, lo logramos; te lo mereces por lo que eres y por lo que has luchado y trabajado en tu vida".
 
Claro, es que está cerca de quedar en la historia...
 
Sería una emoción y una alegría inmensas quedar en la historia y que todo el mundo diga que Santa Fe fue campeón ese año y que fui su técnico. Me sentiría orgulloso. Lo quiero lograr, pero quiero seguir construyendo más.
 
¿Se ha imaginado cómo celebraría el título?
 
¡No! No está bien imaginarme algo que no he conseguido. Sigo paso a paso. Viene el primer partido y nos vamos a jugar la vida en Pasto para rematar nuestra vida acá. Al final, si llego a ganar, ya no voy a tener que imaginar, voy a sentirlo y eso es lo que quiero. De pronto, no fui muy efusivo frente a Equidad, porque estoy guardando esos sentimientos para ese último partido...
 
¿Acaso va a explotar el Wilson Gutiérrez que conocemos?
 
No sé. Es lo que puede estar pasando dentro de mí, puedo estar esperando y explotar.
 
¿Qué tanto ama a Santa Fe?
 
Demasiado. Santa Fe ha marcado mi vida desde niño, desde las divisiones menores. Me ha dado muchas cosas, todo lo que tengo: alegrías, tristezas; he llorado, he sufrido... Son 30 años cerca de Santa Fe.
 
Treinta años sin título, ya 37...
 
Eso es muy difícil para el club. Santa Fe es grande. Ha formado muy buenos equipos, con excelentes entrenadores, y las cosas no han funcionado por razones que no sé. Cuando jugué tuvimos grandes equipos, como el del 95 de Julio Comesaña... Con Farid Mondragón, Tílger, el boliviano Juan Manuel Peña, Rubén Darío Hernández... Era un equipo para ser campeón y nada... Ahora estamos muy cerca.
 
¿No será fácil no?
 
Pasto llega con méritos, con buen fútbol y en un buen nivel. Cualquiera puede ganar la final.
 
Y usted pierde a dos guerreros, a dos soldados para el juego de vuelta. Germán Centurión y Gerardo Bedoya.
 
Ese es el término preciso. Dos guerreros, dos soldados como Germán y Gerardo. De Gerardo hará falta su liderazgo, su entrega, su temperamento, eso contagia y el rival lo respeta. Y Germán, que por ahí no es del agrado de muchos, para nosotros y para mí sí. Es un líder en la defensa, habla, no tiene la misma habilidad de Quiñones o la fortaleza de Meza, pero es líder y ha sabido enseñarles a estos jóvenes. No los voy a tener, pero hay que remplazarlos.
 
¿Volverá a línea de cuatro defensas?
 
Es una posibilidad o buscar jugadores para hacer la línea de tres. Me siento más seguro así, el equipo se ha visto más sólido.
 
Cuando mira lo que ha sido esta campaña, ¿recuerda que en su momento a usted casi lo sacan del cargo?
 
Hubo especulaciones, pero llegué a hablar con el presidente, César Pastrana, y le dije: "Si no funciona, no se preocupe, doy un paso al costado; a mí me importa es Santa Fe". Pero las palabras de él fueron: "Flaco (así le dicen desde cuando jugaba), yo lo voy a respaldar a muerte. Si usted fracasa yo fracaso y no voy a dejar que el proyecto fracase".
 
Y los jugadores también lo respaldaron...

Igual. Mostraban respaldo total, con actitud y comportamiento; era esperar que llegaran los resultados y llegaron.
 
¿Y la hinchada? Lo criticó, pero ahora lo aclaman...

Eso eriza la piel... En algún momento hubo insultos, pero se vio el cambio de los últimos partidos, con energía, con la gente gritando, alentando.
 
Qué mensaje le deja a la gente

El momento hay que disfrutarlo. Hay que vivirlo y sentirlo.  Pero que sepan que hay un rival muy difícil. Lo que necesitamos es que nos apoyen, que nos alienten durante todo el partido. Que tengan la confianza de que vamos a dejar el alma y el corazón para poder conseguir este título...

Pablo Romero
Redactor de EL TIEMPO

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