Carlos Cárdenas dice que caso Colmenares hace su vida más interesante

Carlos Cárdenas dice que caso Colmenares hace su vida más interesante

Se crió en un hogar como el niño consentido y acostumbrado a ser "solicitado por las niñas".

notitle
06 de julio 2012 , 07:48 p. m.

La noche del 31 de octubre de 2010, para festejar el Halloween, Carlos Andrés Cárdenas eligió disfrazarse de policía. Salió de su casa con revólver y esposas de juguete colgadas en el cinturón. Esa misma noche, disfrazado de diablo, fue la última en que vieron con vida a Luis Andrés Colmenares, el estudiante de la Universidad de los Andes que apareció muerto en el caño de El Virrey, en el norte de Bogotá, y cuya historia ha despertado el interés de todo el país. (Siga este enlace para ver la infografía: Caso Colmenares: los personajes de una extraña muerte).

Sobre lo que pasó esa noche han surgido decenas de versiones que han cambiado con los días. En un comienzo, Cárdenas afirmó que no había estado en la misma discoteca donde Colmenares celebraba la noche de brujas en compañía de Laura Moreno, exnovia de Carlos y con quien Luis Andrés empezaba una relación amorosa. Después, dijo que sí había estado, pero que no había visto ni a Laura ni a Luis Andrés. Luego, la propia Laura dijo que lo había visto pasar por ahí, simplemente.

Hoy, Cárdenas está detenido en la cárcel Modelo después de que un juez le dictara medida de aseguramiento sin beneficio de excarcelación por posible vínculo con el asesinato del universitario. La versión del testigo José Wilmer Ayola Lerma -que lo involucra directamente en el hecho y que ha sido controvertida por la defensa tanto de Moreno como de Cárdenas- lo condujo a esa situación.

Sin embargo, desde el inicio de esta investigación, su nombre ha estado en primera plana. Se conocieron, por ejemplo, interceptaciones telefónicas en las que él, en diálogo con su mamá y con Laura, se declaraba "ganador" porque el caso podría cerrarse pronto en la Fiscalía y hablaba de "informantes" que ayudarían a lograrlo. (Lea también: Fiscal del caso Colmenares denuncia a abogado de Laura Moreno).

¿Por qué su interés en cerrar una investigación en la que supuestamente no tenía que ver?

Dicen que cuando las autoridades llegaron a detenerlo, Carlos Cárdenas se asomó a la ventana, vio a los agentes y salió tranquilo porque dijo que no tenía que temer. Eso afirma su familia, que durante estas semanas ha cambiado el orden habitual de su casa: se ven cajas regadas en busca de fotos de Carlos, recuerdos del colegio; carteleras con mensajes de sus amigos de barrio; la mesa del comedor, llena de volantes que dicen 'Soy inocente' y tienen una foto suya. (Lea acá: Cruce de denuncias por injuria y calumnia en caso Colmenares).

Su residencia queda en el barrio Quinta Paredes, a unas cuadras del Salitre, en el occidente de Bogotá (muy cerca de donde vive Laura Moreno). Es un conjunto de casas pequeñas, con parqueadero al aire libre. No es necesario, al llegar, saber cuál es el número de la casa de Cárdenas. Basta seguir el camino de unas bombas blancas y unas pancartas en las ventanas. También "piden justicia". La tarde en que la visitamos, las puertas de la casa estaban abiertas: un grupo de jóvenes amigos de 'Carlitos', como le dicen, han llegado a saludar a los familiares.

Adentro está su mamá, María del Pilar Gómez, que también tiene un proceso en su contra porque presuntamente intentó obstruir la investigación del caso Colmenares, con el apoyo de su abogada Aidée Acevedo. Esta tarde, María del Pilar no habla de su juicio, sino de su hijo Carlos Andrés. "Me dice que no me preocupe, que esto que le está pasando hace su vida más interesante".

Sorprendió no ver en el rostro de Cárdenas una señal de preocupación, en momentos en que los agentes de Policía lo conducían a la cárcel, cuando el juez definía su reclusión.

-¿Cómo explica eso?

- "Porque él es fuerte. Él es un hombre", dice su madre.

Carlos Cárdenas y Laura Moreno se conocieron en el colegio

Carlos Andrés nació hace 22 años en Bogotá. Sus padres también son bogotanos, y tiene dos hermanas mayores, de 25 y 27 años. Su papá, Carlos, es propietario de una fábrica de acoples, negocio que heredó de la familia, en el que trabaja con su esposa y al que pretende vincular a sus hijos en un futuro. Por eso condujo a Carlos a estudiar Ingeniería Industrial, pese a que su deseo era ser arquitecto. Cárdenas cursaba octavo semestre de esta ingeniería en los Andes (allí cada semestre puede valer entre 10 y 15 millones de pesos), donde también estudiaba Colmenares.

De niño, Carlos inició sus estudios en el Jardín Infantil Usatama ("Usatama Norte", le decía él, según cuenta su mamá, y ese agregado, 'norte', lo hacía sentir mejor). Luego, entró al colegio Agustiniano Ciudad Salitre, donde estuvo hasta su grado de bachiller. En ese plantel, en quinto de primaria, conoció a Laura, que también se graduó allí.

Tiempo después, en la universidad, empezaron su noviazgo. Duraron tres años de novios hasta que, según ha dicho Laura, "por acuerdo de ambos y cansancio", terminaron. Lo cierto es que pocas semanas después de la muerte de Luis Andrés, Carlos y Laura reiniciaron su noviazgo. (Lea también: Nuevo testigo dice que fotografió el carro en el que estuvo Colmenares).

Dos compañeros de colegio que pidieron no ser citados recuerdan a un Cárdenas presumido, 'pelión', orgulloso. Cuando su familia oye esas palabras, se apresura a mostrar los dos retablos del Perfil Agustiniano que Carlos recibió en bachillerato, un reconocimiento del colegio a los alumnos que cumplen con los valores de formación. "Haz lo que tengas que hacer, y hazlo bien", es la frase de San Agustín impresa en el premio.También muestran su diploma de bachiller, del 2006.

Carlos Andrés, 'Carlitos', 'Nené' (le dicen en su casa), se crio en un hogar como el niño consentido y creció acostumbrado a ser el muchacho "solicitado por las niñas". Así lo define su mamá. Cuenta que, tanto en el colegio como en el barrio (hace 13 años viven allí), aparecen jovencitas queriendo ser sus novias. "Siempre ha tenido su fanaticada".

Carlos es la clase de muchacho pendiente de su imagen, de su pinta. Va al gimnasio, anda atento al corte de su pelo, a depilarse las cejas y cuidarse las uñas. En casa, no deja que nadie toque su ropa: él mismo la lava para que no se le vaya a dañar. Ropa que se empeña en que sea de marca. En su clóset, todo está estrictamente ordenado, por tipos de ropa, por colores. Su habitación es pequeña, sin más accesorios que un televisor, algunos videos y un computador portátil en un escritorio.

"Carlos se acomoda a todo. Goza cada situación de su vida", dice su papá, que se ha mantenido alejado de los medios. Cuenta que siempre le había pedido a Dios que no lo dejara hacer algo que pudiera llevarlo a la cárcel o a meterse en líos. "Y mire, le pasó a mi hijo. Sin embargo, yo debía darle ánimo, pero es el propio Carlos el que me lo da".

-¿Carlos Cárdenas conoció a Luis Andrés Colmenares?

Su madre se apresura a responder:

- "Lo había visto en la universidad, tres veces, en compañía de Laura. Una tarde, me contó que se la había encontrado con un man y que él le había dado la mano. No más".

El final del noviazgo no pasó inadvertido para Cárdenas. "Me contaba que habían hablado, que ella le había dicho tal cosa o la otra -dice Junior, un amigo suyo desde hace 12 años-. Pero nada pasado de tono, nada que tuviera que decirle hermano, bájele. No".

Carlos siempre ha sido muy querido por la familia de Laura Moreno, según cuentan sus papás. De manera que cuando volvieron a ser novios, muchos se pusieron felices. "Mi hijo se enteró de la muerte de Colmenares por un amigo de Laura -agrega su mamá-. Estábamos en un almuerzo y él la llamó para decirle que lo sentía mucho".

¿Entonces por qué esas llamadas que se interceptaron en busca de cerrar la investigación? Su mamá dice que fue en defensa ante un fiscal, que "desde el comienzo quiso relacionar a mi hijo. Esa fue la idea que vendió y buscó encaminar por ahí al juez".

Asmático, usuario frecuente de inhalador para contrarrestar los embates de su sistema respiratorio, seguidor del reguetón, Cárdenas solía ir en su Volkswagen Jetta (un carro que fue un regalo de sus padres) a sus clases. "Un día, se subió al carro y no arrancó. Me dijo que no podía ir, que no se sentía capaz de ir a la universidad. Le daba miedo", dice su mamá.

Varios de sus compañeros universitarios le hicieron evidente su rechazo. Algunos abrían las pantallas de sus computadores durante toda la clase y las dejaban así, mostrando una página en la que él aparecía como inculpado.

No se sabe todavía qué camino tomará este caso, que tiene a los medios pendientes del más mínimo movimiento de los pesos pesados del derecho penal en cada esquina.

El próximo 11 de julio será la audiencia en la que se determinará si Cárdenas sigue o no en la cárcel. Mientras su defensa -a cargo del exfiscal Mario Iguarán- asegura que "Colmenares pudo haber sido víctima de asesinato, pero no a manos de Cárdenas", la contraparte anuncia pruebas en su contra. Entre tanto, Cárdenas lee en su celda los libros que le ha llevado su familia, entre ellos El monje que vendió su Ferrari, que en una de sus páginas dice: "El destino de cada uno de nosotros depende de las acciones que tomamos".

María Paulina Ortiz
Redactora de EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.