'Nos estábamos asfixiando con tanta basura': comunidad arhuaca

'Nos estábamos asfixiando con tanta basura': comunidad arhuaca

Un programa de reciclaje de desechos busca salvar el hábitat de la madre Tierra.

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06 de julio 2012 , 07:44 p. m.

Camilo Izquierdo, autoridad espiritual de la comunidad arhuaca de la Sierra Nevada de Santa Marta, mira su entorno y lanza una sentencia: "Hay elementos que cuando envejecen no son compatibles con la Tierra y la enferman. Cuando esto ocurra, no habrá medicina para las enfermedades que lleguen".

Su presagio no es en vano. Él ha visto cómo las huertas de las casas, las quebradas y los senderos que bordean esas sagradas montañas se han ido llenando, en los últimos diez años, de pilas, botellas de vidrio, plástico, bolsas, linternas y latas, regados en montones de basura, en las casas o en los ríos. (Lea también: Preparan el Plan de Desarrollo de la Sierra Nevada).

¿La razón? "El corazón del mundo", como los arhuacos denominan la Sierra Nevada, se está "ahogando" en basuras y residuos porque a esta población le vendieron los productos, le enseñaron cómo consumirlos, pero no le explicaron cómo desecharlos.

"Nuestros mayores sí nos dijeron qué hacer con lo que sobra de los alimentos que cosechamos, qué hacer con las fibras de nuestras ropas y de nuestras mochilas cuando ya no sirven, porque vienen de la naturaleza", explica Rogelio Torres, miembro de la directiva general arhuaca, al recordar que históricamente su pueblo ha estado acostumbrado a devolverle a la madre Tierra todo lo que de ella toma. (Siga este enlace: Acuerdan plan de protección integral de la Sierra Nevada).

Sin embargo, con los productos provenientes de la vida moderna también vino la desilusión. Los arhuacos descubrieron que la basura producto de ese 'nuevo consumo' se negaba a desintegrarse en la tierra y, por el contrario, perduraba por años en la superficie. "Descubrimos que las creaciones de ustedes son diferentes, usan químicos y no les podemos dar el mismo pagamento (rito espiritual)", agrega Torres.

De hecho, las autoridades indígenas de las 64 comunidades en las que se encuentra organizado el pueblo arhuaco calculan que en algunas zonas de la Sierra pueden existir hasta 500 toneladas de residuos mal dispuestos, una cifra que los llevó a discutir la manera de empezar a "liberar los territorios de esos invasores".

"Todos estuvimos de acuerdo en que lo mejor era bajar la basura de la montaña, pero necesitábamos compartir nuestros conocimientos y nuestras ideas con el hermanito menor (como llaman a los no indígenas)", cuenta Torres.

Por la Sierra

Por iniciativa de la Confederación Indígena Tayrona y en alianza con la empresa privada y una organización social que trabaja en Valledupar, en el 2010 se inició el proyecto piloto Sierra Viva: dos culturas unidas por un mismo propósito, para hacer un manejo integral de todos los residuos sólidos que estaban invadiendo el territorio.

Actualmente, el programa se está ejecutando en dos comunidades de gran importancia para el pueblo arhuaco: Nabusímake, que significa 'donde nace el Sol', y Donachwi, pueblos que albergan a 6.000 de los 40.000 indígenas que viven en la Sierra Nevada. Allí, los arhuacos se están capacitando en generación, almacenamiento y clasificación de residuos. (Lea acá: En Nabusímake, autoridades firmaron compromiso con la Sierra Nevada).

Fueron los mismos indígenas quienes propusieron cómo acumular la basura en las casas y cómo debía ser bajada de la montaña.

Desde hace dos años, a través del programa Sierra Viva, cada familia recibe costales de fique para depositar los residuos no degradables: vidrio, cartón, plástico, chatarra, entre otros. Lo demás, lo que ellos sí saben manejar (alimentos, fique, fibras de su vestuario), lo utilizan como abono en las huertas caseras, como es costumbre en la comunidad. Las pilas se depositan en un contenedor que, a través de la campaña Recopila, de la empresa Tronex, se lleva a un depósito especial, lejos de la Sierra.

"Ya no arrojamos la basura a la huerta ni a la quebrada. Ahora, separamos los desechos, los almacenamos y los entregamos para que puedan ser reutilizados. Nuestro hogar está recuperando su equilibrio con la naturaleza", afirma Sirena Niño, una de las habitantes.

Esta labor va más allá de los hogares. Todos los sábados, un equipo de 35 niños arhuacos, entre los 5 y los 12, se dedica a recorrer durante varias horas los senderos de la zona para recuperar las basuras que el viento ha arrastrado hasta los bosques y cañadas.

"La Sierra Nevada es el corazón del mundo. Si ella se enferma, se enferma el planeta. Los niños lo saben y eso los angustia", relata Sirena, quien junto a su hija Mila conformó el grupo y cedió un espacio de su casa para almacenar los desechos que los niños recuperan en cada jornada.

Lo mismo ocurrió en el único colegio que hay en Nabusímaque, y que cuenta con 140 estudiantes.

"Desde que aprendimos a manejar los residuos, hacemos jornadas ecológicas y al final de las clases cada niño sale con su propio costal a 'cazar' todas las impurezas del entorno -afirma la profesora María Antonia Niño-. El cambio en nuestra vida ha sido enorme, porque nos estábamos asfixiando con tanta basura y estábamos acabando con nuestra madre", afirma.

Una vez las familias llenan los bultos de fique, los llevan al hombro o en burro hasta un punto cercano. De allí, unas camionetas contratadas por la Corporación Horizontes (que apoya el proceso) los llevan hasta Pueblo Bello, en las laderas de la Sierra, y, finalmente, camiones de una cooperativa de recicladores los dejan en Valledupar, donde se separan elementos para el reciclaje final. (Siga este enlace para leer: Sierra Nevada tendrá cuatro asentamientos indígenas más).

Con esta estrategia de conocimientos compartidos entre indígenas y mestizos, el proyecto Sierra Viva ha recuperado 40 toneladas de vidrio, plástico, cartón y chatarra en dos años. El reto ahora es reproducir el modelo y hacerlo permanente en las otras 62 comunidades arhuacas, pues, como añade Saúl Mindiola, miembro de la Confederación Indígena Tayrona, "es la única oportunidad que tenemos para que nuestro resguardo preserve su estado original como patrimonio para toda la humanidad".

Mayores informes en www.corporacionhorizontes.com

Las empresas comprometidas

Inversión anual es de $ 182 millones

El proyecto Sierra Viva está financiado por Tetra Pack, Bavaria y Coca-Cola en el marco de los programas de responsabilidad social de cada compañía, que buscan mitigar el impacto ambiental de sus operaciones. Por su parte, la capacitación de la comunidad indígena en manejo integral de los residuos está a cargo de la Corporación Horizontes, que trabaja en temas de cultura ambiental para el desarrollo sostenible. A la fecha, Sierra Viva ha tenido una inversión anual de 182 millones de pesos y espera que otras empresas se sumen a la iniciativa.

Lizeth Salamanca Botía
REDACCIÓN HUELLA SOCIAL

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