Wilmar Roldán se convirtió en árbitro por protestar

Wilmar Roldán se convirtió en árbitro por protestar

De niño, le quitó el silbato a su profesora de escuela. Ahora piará la final de Copa Libertadores.

02 de julio 2012 , 11:33 p.m.

Wilmar Roldán es, en la actualidad, el árbitro más destacado de Colombia. Su desempeño le valió para ser escogido como el juez de la final de la Copa Libertadores, que jugarán este miércoles Corinthians y Boca Juniors. Además, el antioqueño es uno de los preseleccionados para el Mundial de Brasil-2014 y está a días de viajar a Londres, donde será uno de los réferis en los Juegos Olímpicos.

¿Cómo llegó al arbitraje?

En un partido en la escuela, en quinto de primaria, la profesora pitó un penalti. Yo le dije que no había sido y que ella no sabía pitar. Entonces me retó: 'Pite usted, si es que sabe'. Me prestó un pito de piñata y yo conseguí una cajita de chicles, que era la tarjeta amarilla, y un paquete de bon bon bum, que era la roja. Desde ahí me dediqué a pitar.

Antes de ser árbitro, ¿qué quería ser?

Desde pequeño, me gustó el fútbol. Yo era defensor central y arquero. Era un tipo así como el uruguayo Paolo Montero, que amedrentaba a los delanteros y siempre estaba en las peleas. Lo que había que hacer, lo hacía. El lema era que pasaba el balón o el jugador, pero los dos, nunca. Alguno de los dos se quedaba en mi pie.

Entonces, era 'pata dura' y pelión...

Me iba a puños en los partidos. Yo era como Mike Tyson -risas-, y solo perdí una pelea. Fue contra un moreno más grande que yo. Íbamos igualados, pero una hermana mía se metió y me distraje. Él aprovechó y me puso morado el ojo.

¿En qué momento decide que su profesión es ser árbitro?

En el colegio, los profesores me preguntaban qué quería estudiar después del colegio. Muchos compañeros tenían solvencia económica para estudiar y decían que serían arquitectos o médicos. Yo, como no podía, decía que iba a ser árbitro profesional.

¿Cuánto le pagaron la primera vez por ser árbitro?

Me pagaron 2.000 pesos por pitar un juego de niños de mi misma edad, de 11 años. Me pagaron en monedas de 10 y de 20 pesos. Eso fue muy 'charro' porque yo pitaba con la plata en el bolsillo y se me caían las monedas. Me tocaba parar el juego para recogerlas -risas-. Es que nunca había tenido tanta plata...

Un ídolo...

En un juego Nacional vs. Santos, en la Libertadores, pitó el argentino Javier Castrilli, y ese día me impresionó. Él expulsó a John Jairo Tréllez, que fue una de las cosas más osadas que le he visto a un árbitro. Aunque el estadio se le quería venir encima, él mostró mucho carácter.

¿Tiene algo de Castrilli?

Somos de un temperamento muy parecido. Desde que yo pitaba en los torneos departamentales, la gente me decía el 'Castrilli del nordeste'. Había partidos en que echaba a tres o cuatro jugadores, al DT, pitaba penalti en el último minuto y nunca tuve problemas.

Su primer partido en el fútbol profesional fue Millonarios vs. Once Caldas, en el 2003. ¿Qué recuerda de esa vez?

Días antes, yo estaba en mi cuarto y me llamaron de la Comisión Arbitral a decirme que estaba designado. 'Roldán, está designado para el juego Millonarios vs. Once Caldas'. Cuando terminé de anotar, pregunté: 'Profe, ¿ese juego es de reservas?'. Y la respuesta fue: 'No, es profesional. Usted debuta el domingo. Que le vaya bien'.

Se me vinieron las lágrimas y luego pasé dos noches sin dormir. Fue algo duro, pero muy bonito, porque estaba cumpliendo mi sueño, por el que salí de mi pueblo.

¿Alguna vez se le ha salido un partido de control?

No. La gente empezó a creer en mí desde muy temprano. Había jugadores que me decían que me iban a golpear. Yo les sacaba la roja y nunca di un paso atrás.

Siempre hay un jugador que se las quiere dar de vivo. ¿Cuál le ha tocado?

El día en que debuté, Arnulfo Valentierra se tiró en el área y lo levanté con tarjeta roja.

Pero el más complicado de dirigir es Víctor el 'Curo' Cortés, porque dice que es cristiano y cuando está en la cancha es algo muy diferente. Se convierte.

En el 2008, recibió su escarapela Fifa. Desde ese momento, ha dirigido en muchas partes del mundo. ¿Cuál es el lugar más bonito que conoce?

En el 2010, iba a pitar en los Juegos Olímpicos de la Juventud, en Singapur, e hice escala en Francia. Estuve en París un día y es impresionante. Cuando fui a la torre Eiffel, se me erizó el pelo y la respiración se me agitó porque no creía estar allí.

Su trabajo está expuesto al error. ¿Cúal es el que más le pesa?

Ni siquiera me gusta recordarlo, pero fue una decisión de sentido común en la final del 2008 entre América y Chicó. Terminé el juego cuando un equipo estaba atacando. Me costó mucho salir de esa caída. Además, estuve sancionado casi tres meses.

Ímer Machado y Wilson Lamouroux se equivocaron recientemente en la Liga. ¿Ha hablado con ellos?

Sí, todos somos amigos y yo hablé con ellos. Están tranquilos porque fueron errores humanos. Siempre que entramos a una cancha, estamos conviviendo con el error. Les expreso todo mi apoyo porque todos hemos cometido errores. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Óscar Julián Ruiz es considerado el mejor árbitro de la historia en Colombia. Ahora, ¿usted va tras sus pasos?

No. Otro árbitro como Óscar no habrá. Él es único y es muy difícil llegar al nivel que tuvo. Por ahora, solo estoy concentrado en hacer una buena presentación en los Olímpicos de Londres.

¿Cómo se prepara para la final de mañana de Libertadores, entre Corinthians y Boca Juniors?

No dejo nada al azar. Vi el juego de ida y, por ejemplo, noté algunos roces entre los jugadores que tendré en cuenta para cortarlos desde el inicio.

Nueve años de carrera y aún ve lejos la fecha del retiro

Wilmar Roldán pitó su primer juego en el fútbol profesional colombiano el 16 de febrero de 2003. Aquella vez, Millonarios y Once Caldas lo vieron debutar. Desde ese momento, ha dirigido 170 encuentros en la Liga.

En el año 2008, el juez antioqueño recibió su escarapela Fifa. Nueve juegos en la Copa Suramericana, 21 en la Copa Libertadores y dos en la eliminatoria son algunos números que hablan de su proceso en el fútbol internacional.

En esta edición de la Copa, Roldán ha dirigido nueve enfrentamientos. "Me alegra que las cosas se estén dando, que la Comisión Arbitral de la Conmebol me esté dando la oportunidad poco a poco. Creo que es un premio a la constancia, al sacrificio, al entrenamiento y a lo que hago en el terreno de juego", dice el juez colombiano para explicar por qué lo nombraron para el juego definitivo de este miércoles, entre Corinthians y Boca Juniors.

Licenciado en Educación Física, Roldán no piensa todavía en su retiro, pero sí espera que luego de colgar el silbato pueda seguir vinculado con la actividad, por ejemplo, como miembro de la Comisión Arbitral de la Fifa.

Por ahora, confía en que sus buenas actuaciones sigan siendo la llave para que su carrera continúe en ascenso. "He estado bien en los partidos que me han dado. Han confiado en mi trabajo, así que voy para adelante", agrega.

IVÁN ANDRÉS GUTIÉRREZ G.
Redactor de EL TIEMPO

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